Sonríe mientras que un suspiro salía de carmines, no quería volver a ser congelado como la última vez que cruzaron palabras.
────Me estarías ayudando bastante, salvarías mi vida.
La broma parece no llegar a los oídos ajenos, o simplemente no era tan (&)
—Puedo— el silencio invasivo, roto por una innecesaria confirmación, regresa cuando la camiseta observa.
No pretende ayudar, porque no consiga nada con ello. Pero el intento de simular normalidad tras su "traviesa" acción hace que el Gold incline confundido la cabeza.
Emoción
el de ahora solo fue creado para no hacerlo enojar.
───¿Normalizar?────niega con la cabeza, acompañado de una risa nerviosa.────No era mi intención reírme por su conversación.
Junta sus manos, pidiendo perdón.
────Además, si no querían ser escuchados (&)
Ahora que había resuelto el problema con Aibhilin debía enfrentarse al mal mayor, Requiem. Estaba seguro que su último encuentro no debe ser recordado como uno placentero por el contrario y todavía se da un golpe en la frente al recordar el comentario (&)
────¿Tenía una mancha?
Pregunta, aunque sabía que no lo había hecho por esa razón. Termina por sonreír mientras una risa rompía la autoimpuesta tensión.
────¡Gracias por eso! Supongo que todavía había suciedad que no pude ver ¿Puedes hacerlo con mi camisa?
────¿Ahora se me es permitido ser parte de la conversación?
Pregunta, ojos como platos mientras ladea la testa, si alguien se toma el tiempo de describir su mirar entonces sería igual al de un perro buscando aprobación.
De todos modos no quería llegarse a ver como un entrometido, aunque las cartas no parecían estar a su favor.
────Uff eso es un alivio.
Sonríe, sintiendo sus mejillas acalorar.
────Confidencial o no puede tener mi palabra en que nada va a salir de mis labios.
Nada sobre sus malos modales al parecer.
Parpadea, se sentía incapaz de rechazar la propuesta de la fémina después de ser agarrado cotilleando por lo que camisa levanta del río y comienza a acercarse para quedar a su lado.
────No era mi intención ser cotilla pero al estar cerca no pude evitar escuchar su conversación sobre modales.
Explica, tomando su camisa para seguir limpiando.
Ser descubierto es lo que hace que su diversión termine abruptamente, alzando la cabeza con una penosa sonrisa.
────Comprendo, una disculpa señorita.
Se aclara la garganta, pasando su mirada entre ambos individuos.
Una risa comenzaba a brotar de dentro, mordiéndose el labio inferior para calmar esa diversión que comenzaba a esparcirse por su cuerpo y continuar con la tarea entre manos.
A la orilla del lago se encontraba, silente al lavar la camisa con la que se encontraba hace momentos atrás. Parecía concentrado en su tarea, además que de su cabello caían gotas de agua, era difícil no aprovechar un lago tan hermoso como ese.
La conversación ajena pasaba por sus oídos sin mucha atención y probablemente hubiera seguido así de no ser por la pequeña corrección de modales que sucedía frente a él.
¿¡Y AHORA COMO SE DISCULPABA!?
Observó a Requiem con la mejor expresión lastimera que pudo dar y con sus mejillas enrojecidas debido al frío no fue difícil de lograr.
────Ca calor...
Es una persona nerviosa por naturaleza y no había cosa que le moleste más que los silencios excesivamente largos. Si no fuera por Robin Hood probablemente seguiría teniendo ese mal hábito al máximo.
Sentir el frío en sus huesos fue un terrible golpe de realidad, inmediatamente regresó la prenda a su cuello, dientes titiriteando.
────Lo lo hiciste a propósito.
Ni siquiera podía hablar correctamente.