En sesión de hoy el magistrado Omar Liévanos Ruiz, con motivo de su cambio de adscripción, envió un mensaje a las y los ciudadanos que lo escuchaban; cuestionó la decisión de dicho cambio y mencionó el aparente nepotismo que existe en ese circuito; agradeció a sus compañeros de trabajo y reafirmó el mandato constitucional que juró al tomar protesta como magistrado en 2008.
«Me voy con la frente en alto»
@CiroGomezL En esos textos espero nunca vean la luz, pues la estela de su payaso por la presidencia solo dejaron destrucción de nuestros pocos avances democráticos y abusos de poder que sólo Dios sabe cuánto tiempo perdurarán
Quizá en Palenque encontró el silencio propicio para sentarse a producir textos que pretenden reescribir la historia de México. Y quizá yo sea un necio, pero, año y medio después, sigo creyendo que, si no sale, es porque no tiene a dónde ir. https://t.co/e0UYs9pqDn
México acaba de vivir algo que, con el paso de los años, probablemente estudiaremos como uno de los momentos más críticos para el Estado de Derecho. Un documental presentado ante la CIDH —“Cuando perdimos el juicio”— reconstruye la historia de cómo una reforma judicial terminó con la destitución de miles de jueces y magistrados y abrió la puerta a un experimento inédito: elegir juzgadores por voto popular. No es solo una película. Es el registro de un terremoto institucional.
La narración sigue el hilo de un momento simbólico: 5 de febrero de 2024. Norma Piña, presidenta de la Corte, no se pone de pie ante el presidente. Ese gesto —aparentemente mínimo— se convierte en el punto de partida de una confrontación histórica entre el poder político y el poder judicial. Lo que sigue es una avalancha legislativa que redefine el sistema de justicia mexicano y culmina el 1 de septiembre de 2025 con nuevos jueces electos en las urnas.
El documental no solo cuenta lo que pasó. Lanza una advertencia al continente: cuando un país altera las reglas que protegen la independencia judicial, no solo cambia a sus jueces; cambia el equilibrio del poder. Y cuando ese equilibrio se rompe, el verdadero juicio no es el de los tribunales… es el de la historia.
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@arlinmedrano_ Veytia, ja, fue el testigo protegido quien habló del general Cienfuegos y tu presidente fue quien intervino para que lo liberara Estados Unidos
Algo grave está pasando cuando un empresario prefiere perder dinero en una negociación privada que arriesgarse a ganar en un tribunal. No es prudencia: es desconfianza. Y la desconfianza no se grita, se susurra… pero paraliza. Hoy muchos contratos en México ya no descansan en la ley, sino en el cálculo de riesgo frente a un juez incierto.
El arbitraje y la mediación están creciendo, sí. Pero no como símbolo de modernidad, sino como refugio. Como quien compra un seguro porque duda que la autoridad llegue cuando la llame. El problema es más profundo: incluso el arbitraje necesita jueces para ejecutarse. Si también ahí hay sombra, lo que se rompe no es un litigio; es la columna vertebral de la certeza jurídica.
Un país puede sobrevivir a la inseguridad y a la mala infraestructura mientras conserve algo esencial: la confianza en que la palabra empeñada se hace valer. Cuando eso se erosiona, el capital no pelea… se va. Y lo que se va no es “dinero”: son empleos, proyectos, futuro. La justicia no es un lujo técnico; es el cimiento silencioso del crecimiento.
Todo ha sido un malentendido y aquí la aclaración:
La colaboradora tira su café y también la nata.
Ella le limpia el zapato y un amable caballero le auxilia en la boleada posterior del zapato.
Él en un inicio no se percata y luego intenta desesperadamente que cese la boleada.
Miren, leo esto y no salgo de mi asombro: por quién lo dice, por lo que dice y por cómo lo dice. Hasta el título provoca una mueca de gracioso espanto: "Ferrajoli también es humano".
Con el debido respeto, me permito decir que el señor magistrado no debería perderse el respeto a sí mismo de este modo.
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No resisto la tentación de analizar un par de párrafos, aunque todos merecerían unas humorísticas consideraciones.
Dice: "¿por qué debemos pensar que, contrario a la elección directa, es mejor un sistema indirecto de designación de los jueces, en términos democráticos y desde la perspectiva de un Estado de Derecho? ¿Ha comprobado ese modelo su fortaleza y su eficacia en términos de control imparcial e independiente de los actos de autoridad?". Y yo digo: ¿y por qué no? Es como si alguien afirma que la mejor organización amorosa es la de una casa de prostitución (un puticlub, dirían en España), Ferrajoli lo discute y viene un señor con toga y replica tal que así: "¿por qué debemos pensar que las putas o los putos quieren menos o quieren peor o que hay menos afecto en un puticlub que en una casa familiar tradicional?” Reconozcámoslo, el descaro de la pregunta nos desarma. Y, ciertamente, a priori y antes de que el partido se celebre, ¿qué datos tenemos para pensar que no le voy a meter yo mismo más goles a Messi que él a mi?
Dice: "En mi opinión, la cualidad y la virtud de la independencia judicial que hace real la separación de poderes no tiene que ver directamente con el método de la designación, sino con el desempeño. No podríamos sostener y fundamentar como existente una relación de causalidad entre el método de elección de los jueces y que las personas juzgadoras o designadas vayan a ser, o no, indefectiblemente independientes. Eso lo demostrarán a golpe de sentencias". Buenísimo. Esto vale para rechazar la crítica a cualquier sistema de selección de jueces. Por ejemplo, en México o España mañana se dicta la norma por la cual "los jueces se designarán de entre los parientes por consanguinidad o afinidad hasta tercer grado de los ministros del gobierno o los dirigentes del partido mayoritario" y viene este feliz señor y dice que nada hace pensar que no vayan a ser independientes esos jueces y que hay que esperar sus sentencias para ver si lo fueron o no. Es como si -disculpen la comparación- una norma dijera que los policías se elegirán de entre los más ladrones y asesinos de las bandas criminales del país y, ante la crítica de un eventual Ferrajoli, aparece alguien que escribe que habrá que esperar a ver qué hacen, antes de andar criticando por sospechar que más bien van a robar que a detener ladrones.
Dice: "Estimo que en México debemos esperar algunos años (quizás 10) para analizar de manera objetiva y científica acerca del desempeño de los jueces electos. Sólo de esa manera podemos sostener una afirmación objetiva acerca del papel del nuevo poder judicial mexicano emergido de las urnas". Esto es como si, al comienzo de la dictadura de Franco, en España, alguien hubiera escrito que, antes de sospechar que los jueces puestos por ese régimen pudieran ser poco independientes y escasamente imparciales en lo que concierne al poder, se debería esperar diez años "para analizar de manera objetiva y científica acerca del desempeño de los jueces electos".
Ah, maravilloso, y a los diez años usted se inventa también un método para resucitar o compensar a los injustamente condenados y, además, ante la crítica objetiva de ese momento, ahora sí basada en datos, la dictadura desarmaría sin dudarlo un instante todo ese aparato autoritario, dependiente y parcial. ¡Por favor!
Pero lo que de verdad más me impresiona, siendo todo asombroso, es el título.
🗳️📌 SHEINBAUM DESLINDA A HIJO DE AMLO EL TREN INTEROCEÁNICO: SU PARTICIPACIÓN NO FUE TÉCNICA
La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que la FGR debe investigar a todas las personas relacionadas con el Tren Interoceánico tras el descarrilamiento.
Pero al mismo tiempo acotó explícitamente el papel de Gonzalo López Beltrán.
Dijo que su participación fue honorífica, no técnica.
Que no supervisó obra.
Que no tuvo responsabilidad operativa.
Solo "cuidaba" que se cumplieron los plazos del proyecto.
Y que, si hubo una falla técnica, la revisión corresponde a ingenieros y responsables técnicos, no a él.
También sostuvo que no era necesario presentar una denuncia específica en su contra.
Porque la carpeta de investigación se abre automáticamente por el accidente.
Durante años los de Morena, nos dijeron que el México autoritario había quedado atrás. Que el partido hegemónico, los caciques, el control de las reglas y la idea de que el poder “sabía más que la sociedad” eran parte de otra época. Por eso, cuando hoy escuchamos “no somos iguales”, vale la pena dejar el eslogan y mirar el método. Porque el poder no se define por lo que promete, sino por cómo se organiza para no perder.
Ahí va la lista de lo que Morena ha hecho que tiene toda la similitud con el viejo régimen:
1.Debilitar y capturar al árbitro electoral.
2.Inflar mayorías y reducir la representación de minorías.
3.Someter o desaparecer órganos autónomos incómodos.
4.Presionar y politizar al Poder Judicial.
5.Militarizar la seguridad y tareas civiles.
6.Defender monopolios estatales ineficientes y cerrar la competencia.
7.Usar sindicatos y programas sociales como maquinaria política.
8.Centralizar el presupuesto para disciplinar lealtades.
9.Gobernadores que gobiernan como caciques, persiguen y silencian.
Así funcionaba el PRI de los 70. No hacía falta cancelar elecciones: bastaba con controlar reglas, instituciones y recursos, y envolver todo en un discurso moral. Cambió el color y cambió el lenguaje, pero cuando el mecanismo es el mismo, la conclusión es inevitable: esto no es transformación. Es volver al pasado.
#Reportaje | La nueva Suprema Corte de Justicia enfrenta baja productividad y tensiones internas. Las estadísticas revelan que la resolución de casos cayó a casi la mitad respecto de la anterior Corte, además el ministro presidente, Hugo Aguilar, no logra imponer orden en las sesiones. | Por @LastiriDiana | En la edición 0031 de @proceso
https://t.co/3Zgtzw0PyY
Hay una forma silenciosa de matar la Constitución: no derogarla, no reformarla, no atacarla… simplemente ignorarla. El Congreso lo entendió perfecto. Cuando una sentencia estorba, no se desacata de frente: se deja morir entre oficios, plazos elásticos y excusas administrativas.
Publicidad oficial (2021), aborto federal (2023), fomento al cine (2023). Tres sentencias claras. Tres órdenes de cumplir. ¿La respuesta? “No hay iniciativa”, “no hay dictamen”, “tenemos hasta 2027”. No es torpeza. Es método. Es el descubrimiento de que, en México, no legislar también es una forma de poder.
Así el amparo se vuelve decorativo, la @SCJN queda reducida a espectadora y los derechos se transforman en promesas sin fecha. No es un choque entre poderes: es algo peor. Es el Legislativo aprendiendo que puede vetar la Constitución con burocracia.
DINAMARCA EXIGE CUENTAS A MADURO EN LA ONU
Ante el Consejo de Seguridad de la ONU, Dinamarca pidió que Nicolás Maduro rinda cuentas por los crímenes contra los venezolanos.
Sí, Dinamarca —el país favorito de Andrés Manuel López Obrador— marcando línea.