Retírate de la misma forma en que llegaste: alegre, genuina, con buenas intenciones y en paz. Seguramente fuiste el golpe de suerte que jamás volverán a tener.
No se me nota pero estoy cumpliendo mi meta de ser la mujer más pacífica y tranquila porque ya viví en el enojo y la frustración, lo perdí todo, incluso me perdí a mí.
“LO MANEJASTE MUY BIEN”
No, no lo hice, me volví loco, perdí mi chispa, sufrí en silencio, no pedí ayuda, me rompí solo, llevaba una sonrisa que mentía mejor que cualquier máscara. No lo manejé, lo sobreviví, porque no tenía otra opción.
Sin rencores, porque me enseñaste todo lo que no quiero en una relación, las cosas que no quiero repetir, el tipo de amor que ya jamás volveré a aceptar
El proceso más triste de soltar a alguien es cuando tienes que obligarte a no escribirle. Tienes el celular en la mano, sabes de memoria lo que quieres decirle, pero te acuerdas de su última indiferencia, de sus respuestas cortas, de su desinterés, y te tragas las ganas.
La romantización de la "salud mental" en redes nos está vendiendo la idea de que sanar es tomar café en tazas lindas y escribir en un diario, cuando en realidad "sanar" es un proceso asqueroso, violento, solitario dónde eres tú peleando con tu mente