Experience gives perspective. Programming is not dead, and never will be.
It's late September 2026. Sometime in September 1976, just after I entered college, I wrote and ran my first serious program. I have now been a programmer for literally 50 years.
And man, I have seen it *all*. Punched cards to glass ttys on minicomputers to workstations to the earliest micros. I've written business software, communication programs, development tools, games, language implementations, kernel device drivers, graphics libraries, a few critical pieces of infrastructure, and all manner of odd programs for which there is no taxonomy. Coded in a score of languages some of which are now forgotten. I've run over 70 open-source projects and contributed to at least as many more.
Along the way I noticed a few things, and wrote about them, and that made me famous. But I'm not here to write about that today. I'm here to write about what it means to be a programmer and a technologist with the Singularity upon us.
I have lost count of the number of times I have been told "programming is over". You kids may think this is a new claim that came into the world with LLMs. Hah! There's been that kind of talk at every step function in the quality of our programming tools. I first heard it when compilers were replacing hand-hacked assembler in the early 1980s, and I wouldn't be a bit surprised if somebody said it earlier when in-memory code replaced plugboards.
One constant amidst all this change is that the intentions in a user's head do not magically turn into executable instructions that a computer can run. Another constant is the mindset of the people who specialize in bridging the gap between wish and algorithm. A programmer is a programmer is a programmer - the tools are secondary.
"But it's different this time!" some people will say, "AIs are superhuman now!" So? What did you think the optimization stage of a compiler was, chopped liver? We've been relying on tools that exceeded human capabilities all along - we built them precisely because our meatbrains could not otherwise keep up with the demands of the job.
It's been a hell of a ride, that 50 years. I've succeeded and failed and succeeded again. Done a lot of work I'm proud of. Built at least a few things that look like they're going to last. None of that goes away because, hypothetically, an AI might have made me faster.
The work is never done, even if the tools can talk to us now. Because intentions still have to be communicated; people who specialize in that and develop right mindset to do it still have a major advantage over people who don't.
If you're feeling depressed because you spent years or decades developing hand-coding skills that are obsolete now? Buck up. You still have the most important asset - a mind that knows how to think that way.
I'm facing the winds of the Singularity with a smile. Because 50 years and I'm still standing - still shipping code that people can use, still learning, still refusing to be paralyzed by the pace of change.
The best therapy for your uncertainty? Get to work on something.
Big model release today - I wrote about Claude Opus 5.5, GPT-6 Sol, and GPT-6 Luna - plus comparison grids of pelicans by the different model families at different reasoning levels https://t.co/R5lSdOZyLj
🤔¿Eres de la IA o eres de ay ay ay...?
👉Encuentra respuestas a la situación actual en este vídeo de nuestro director general #IA#IAsegura#IAresponsable
Just noticed the ChatGPT desktop app (previously named Codex) bundles a full copy of the LibreOffice open source office suite, tucked away in a hidden folder in the ~/.cache directory
We finally have full cli coverage for Basecamp and HEY. So now I'm allowed to think that any app that doesn't offer a cli is USELESS. Thems the rules. Don't make 'em.
Basecamp: https://t.co/DaM419yKSI
HEY: https://t.co/BAN1b5s0Yj
When you chain these together, it's insane.
Linus Torvalds says tracking down a bug in Linux's Intel GFX Driver was a "debug session from hell." The AI helping him repeatedly called it "impossible and unsolvable" and suggested they just write a report instead.
He kept pushing. 24 debug patches and 18 kernel boots later he found the bug: one round_up() that should have been round_down().
He then let the AI write the commit message.
https://t.co/9qcHPvThzP
Otro caso más de la importancia de pensar en términos de coste de oportunidad y contrafactuales. Si consiguiera que en junio los alumnos de bachillerato se hagan esta pregunta de manera automática me sentiría satisfecho. Cuánto mejoraría el nivel de debate público si lo interiorizáramos.
"Si esos recursos no se hubiesen destinado a pensiones, se habrían destinado a otra cosa, como menos impuestos u otros servicios públicos"
Soy optimista, porque, de nuevo, estas declaraciones son muestra de que se están haciendo las cosas bien.
1. La cultura no es transplantable, y la apuesta por Raquel muestra que el Salamanca han entendido perfectamente cuál es la vía para superar la restricción presupuestaria. De hecho, puede ser precisamente la fuente de ventaja competitiva de un club que ya no puede ganar sistemáticamente la subasta salarial.
2. Sí, tener menos recursos obliga a gastar menos. Pero la escasez captura también la atención. Cuando falta dinero, tiempo o margen de error, la mente se concentra intensamente en el problema inmediato, y eso bien canalizado puede producir un “dividendo de concentración”. Se eliminan lujos, se afina la selección y se aprovecha mejor cada recurso. Ojo, también puede provocar “visión de túnel”, ya que la urgencia del presente puede ocupat tanto espacio mental que se descuidan el aprendizaje y la construcción del futuro. Para ir por la vía buena, de nuevo, yo apostaría por Raquel.
Mucha suerte para este año.
PD: si os interesa, los argumentos están desarrollados magníficamente en el libro que pongo en la foto.
1) En 1953, Mark Blaug (1927-2011) era un doctorando marxista de Columbia en busca de director de tesis. Eligió al profesor más conservador del departamento, futuro pope de Chicago, y premio Nobel de Economia (1982), que era temido por muchos por la dureza de sus revisiones. Esta es la historia de la fructífera relación intelectual entre Blaug y George Stigler (1911-1991), y de cómo la distancia ideológica puede ser mucho menos importante que compartir una misma manera de tomarse en serio las ideas...🧵
Intento leer todo lo que puedo de José Luis Sampedro, en su doble condición de escritor y economista. Sobre lo segundo, creo que podemos aprender algo de cómo sus grandes cualidades analíticas y persuasivas se vieron sesgadas por el afán (comprensible) de cambiar la realidad económica, y la percepción de que sus compañeros académicos eran demasiado acomodaticios con las desigualdades acuciantes. Se resume bien en una de sus frases más citadas:
“Hay dos tipos de economistas, aquellos que trabajan para hacer más ricos a los ricos y aquellos otros que trabajan para hacer menos pobres a los pobres”.
Cuando, como creo que es el caso, el ansia de cambio condiciona la investigación y el análisis académico, se llega demasiado rápido a conclusiones como estas de Estructura Económica (1973):
“(…) no debe pensarse que esa forma futura resulte una simple mezcla de capitalismo y socialismo, a partes más o menos iguales (…) los hechos demuestran que ese futuro sistema intermedio será mucho más socialista que capitalista (…) La observación imparcial de los acontecimientos y las ideas muestra, en efecto, que hoy parece menos justificada que antes la disponibilidad arbitraria de los bienes de producción por propietarios privados. Cada vez resulta más difícil admitir que el dueño de unos bienes de capital producidos entre todos pueda usarlos según sus fines privados, con independencia del interés colectivo. De ahí que se tienda cada vez más a la propiedad socialista, aunque se complemente con ciertos mecanismos de mercado.” (pp. 281-282).
Y sobre el debate del cálculo económico en el socialismo:
“Todavía en 1932, un autor, como von Mises, sostenía que el cálculo económico era imposible en una sociedad socialista; si bien, en 1934 y 1935, Hayek y Robbins reconocían ya que el cálculo era posible, pero considerando muy dudoso que la solución fuera tan sencilla en el socialismo como lo es en el capitalismo, donde automáticamente se corrigen las iniciativas erróneas, mediante el mecanismo de mercado (…) Mientras el sistema soviético seguía avanzando en medio de sus vicisitudes, la actitud de los teóricos capitalistas consistió bastante tiempo en sostener que el sistema socialista era desde luego inviable, pero que las insuperables dificultades para la planificación eran, en último término, consecuencia del retraso de esa organización comparado con la eficacia automática del mercado.” (pp. 345-346).
No se me entienda mal. Es muy difícil predecir e injusto cargar las tintas sobre alguien con la información actual que tenemos sobre la URSS (Samuelson cayó en lo mismo, por cierto). Es más, algunas de sus reflexiones anticipan a todo un premio Nobel como Amartya Sen:
“Eso nos conduciría, una vez más, a considerar la ‘montaña del hambre’, pues claro está que entre las garras del hambre no cabe disfrutar de ninguna libertad.” (p. 346).
Quizá esa sea la enseñanza más útil que podemos extraer de todo esto. Los sesgos son inevitables; los tuvieron Sampedro, Hayek, Samuelson y cualquier otro gran economista. Pero precisamente por eso conviene tratar con un cuidado especial la evidencia que parece confirmar exactamente aquello que ya pensábamos. Es ahí donde resulta más fácil confundir nuestros deseos con nuestras predicciones.
Quien de verdad aspira a cambiar el mundo debe hacer antes un esfuerzo sincero por comprenderlo. El método científico exige una cierta parsimonia (vísteme despacio que tengo prisa): estar dispuesto a que los hechos corrijan nuestras intuiciones cuando sea necesario. Solo entonces nuestras propuestas tendrán alguna posibilidad de mejorar la realidad, en lugar de limitarse a confirmar nuestras convicciones.
Dirigí cinco meses a más de cien limpiadoras y técnicos de mantenimiento. Venía de años de consultoría en Big4.
Llevaba un plan preparado: crear sistemas, digitalizar, mejorar procesos, sustituir trabajos manuales por software...
Lo que funcionó fue distinto: estar allí a la hora del primer turno, reuniones de seguimiento diarias, saber cómo se llamaban sus hijos y no prometer nada que luego no pudiera cumplir (como se había hecho en el pasado).
Aprendí más ahí que en los 13 años de pdfs y excels que hice antes.
Estoy absolutamente destrozado por el fallecimiento de mi querido y admirado amigo Pablo Vázquez, director de Reformismo XXI.
Pablo era brillante y encantador, pero, sobre todo, absolutamente íntegro. Una persona buena de verdad. Estaba firmemente comprometido con hacer de España un país mejor, incluso cuando ese compromiso le suponía un importante coste personal.
En 2008, nos ofreció a @JesusFerna7026, a Tano Santos y a mí incorporarnos a FEDEA. Nos pidió que aportáramos un análisis independiente que ayudara a España a salir de la crisis. Desde allí elaboramos informes y, junto con otros economistas, pusimos en marcha el blog Nada es Gratis.
Sabéis que ninguno de nosotros es fácil: somos guerreros y dimos mucha guerra. Pablo nunca nos pidió que bajáramos el volumen, ni cuando criticamos con dureza al Gobierno de entonces, del PSOE, ni cuando criticamos a la oposición del PP. (Este artículo no se publicó en el blog, pero es de aquella época, y estoy seguro de que muchos se lo afearon: https://t.co/RaWFhln2E5). Por poner otro ejemplo, mi primer artículo en Nada es Gratis criticaba a César Alierta, entonces todopoderoso presidente de Telefónica, una de las principales empresas españolas, y denunciaba la falta de independencia de la prensa española frente al poder (https://t.co/ZJJM2M5iPR. )
Al releerlo ahora, me asombra que Pablo no me dijera ni mu, ni entonces ni después, pese a que no me cabe duda de que aquello le acarreaba importantes costes personales.
Del mismo modo que nos inspiró a nosotros a implicarnos en la transformación de España, Pablo inspiró a muchos otros con ese mismo propósito. En 2011, por ejemplo, organizó un festival de economía en Salamanca que marcó a toda una nueva generación. Me consta que, para @fernandosols, aquel momento le cambió la vida.
Desde sus distintos puestos en la Administración, luchó por modernizar nuestro país. En el Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, puso en marcha Madrid Futuro, una entidad creada para transformar la economía de la ciudad mediante la atracción de inversiones, tecnología e innovación.
Más tarde, desde Reformismo XXI, siguió trabajando con el mismo entusiasmo para articular un proyecto de reformas para España y formar a una nueva generación de reformistas comprometidos con el futuro de nuestro país.
Pablo tenía toda la vida por delante. Era una persona buena, íntegra y trabajadora. Tenía una mujer maravillosa y unos niños estupendos, todavía en edad escolar.
Ha muerto una persona buena. Con la mayor tristeza posible, descansa en paz, queridísimo amigo.
La historia detrás de la caída de la web de @MovieNumbers es de obligada lectura para cualquiera que se dedique profesionalmente a construir webs en la era de la IA. https://t.co/1oQ4DPEzXi
Everyone from Weber to Mokyr puts culture at the center of the rise of the West. But nobody has had a long-run cultural series you could drop into a growth model.
So I built one: LLMs read 23,000 books from the Western canon, scoring what each endorses.
Year 0–1920, one chart: