VALORACIÓN DE LAS NUEVAS MEDIDAS PARA EL ALQUILER
→ Para mí las medidas incurren en una contradicción central. Incluyen incentivos (fiscales) teóricamente destinados a movilizar oferta hacia el alquiler de largo plazo... a la vez que introducen fuertes rigideces para la terminación de contratos e inyectan una incertidumbre enorme. Estas dos últimas cosas suponen un desincentivo probable y de dimensiones inciertas para quien esté pensando si alquilar su vivienda.
→ Tan importante como esto es lo que falta en las medidas. Hay algunas, tímidas, para fomentar la oferta de vivienda nueva (avales, fondo social, construcción industrializada). Y el primer Real Decreto Ley de los dos aprobados cita la consabida cifra de 750k de déficit entre vivienda nueva y hogares netos creados desde enero de 2021. Pero la normativa que vive en estos decretos hace muy poco por favorecer la construcción, así sea de origen público para alquiler social. En lugar de plantearse qué aspectos regulatorios dificultan que el sector público pueda impulsar vivienda en suelo disponible donde hay demanda, se ciñe a algunos estímulos acotados a la oferta, además de todo el aparato regulatorio sobre el stock existente.
En suma, son normas que no están realmente centradas en movilizar oferta y que, pese a los incentivos y estímulos que contienen, bien podrán terminar por reducirla de manera bastante drástica.
En el blog de @esadeecpol las desgrano pieza por pieza en esta primera valoración preliminar. https://t.co/jJDHhtsx17
A mí el apoyo a topar los alquileres no me sorprende ni me dice mucho: si preguntas a la gente si queremos pagar menos sin explicar los costes, diremos que sí.
Lo que yo destacaría es que las medidas #1 y #3 de la lista apuestan por MÁS OFERTA de vivienda, pública y privada.
La evidencia empírica de los efectos reales (y no sobre sus intenciones) de intervenir el mercado del alquiler en un vídeo: más allá de la ideología hay pros (contención precios) y contras (reducción oferta, de construcción, etc).
+ info en @CostedeOport:
https://t.co/0Zf2tuMSUA
En Barcelona ha subido el barraquismo en un 40% a lo largo de la última década, según datos del Ayuntamiento. Todo esto pasa, pese a que se viene aplicando desde hace tiempo la Ley de Vivienda. Es el resultado de las políticas intervencionistas que expulsan al vulnerable del alquiler, sumado a la escasez brutal de pisos, y demanda creciente. Es incómodo decirlo: pero hoy hay gente viviendo en chabolas, cuartos con su familia, y demás asentamientos –incluso, teniendo trabajo–, porque ni una de las medidas expuestas ha sido realmente efectiva para atajar el problema.
https://t.co/0fswlKnhdY
VIVIENDA YA: QUÉ DEBERÍAMOS HACER... Y QUÉ NO
La brutal escasez de vivienda asequible afecta primero y de manera más drástica a quien todavía no dispone de un lugar adecuado en que habitar: personas o familias recién llegadas a nuestras ciudades, jóvenes por emancipar... especialmente, claro, a los perfiles con rentas bajas y poca capacidad adquisitiva. Gente que por no poder permitirse otra cosa se ve obligada a quedarse donde está, o a malvivir subdividiendo un espacio cada vez más escaso y precario.
Y, justo después, a quien sí dispone de ese techo... pero, de perderlo, se vería en esa misma situación.
Lo complicado (y necesario) es hacer políticas que contemplen a ambos grupos. Vamos una a una.
Primero, lo que sí:
✅ Construir vivienda de alquiler social · para que nos hagamos una idea, en España tenemos solo unas ~320k de titularidad pública cuando hay, por ejemplo, ~880k hogares que reciben el IMV (y otros tantos tendrían derecho pero no lo han pedido). Vivienda digna con precio intencionalmente por debajo de mercado a la que llegar, tanto si vienes de nuevas como si necesitas moverte.
✅ Añadir vivienda existente a ese mismo parque · allá donde sea costo-eficiente, o donde haya que abordar situaciones de mayor urgencia o menor alternativa, adquirir la vivienda y ponerla a disposición de su inquilino/a actual (y, en el futuro, de otros/as). También compras masivas a grandes propietarios negociando bien el precio.
✅ Seguro público de alquileres al estilo francés · mutualizar el riesgo/coste, sí. Porque eso equilibra a quienes piensan que una persona o familia vulnerable no tiene por qué enfrentarse a una situación de impagos, y a quienes consideran que el propietario no debería cargar por completo con las implicaciones de esa protección.
✅ Desincentivar a través de impuestos bien medidos, localizados y suficientemente agresivos como para que generen el efecto adecuado los usos de la vivienda distintos al alquiler residencial de largo plazo. Sobre todo el de corta duración y el uso esporádico de la vivienda ("vacía" 100% quizás hay poca, pero que se usa algunas semanas o meses al año me parece que hay más de la que pensamos). Foco en el uso, no en la tenencia, para mí: me da igual si compra un fondo o un no residente si lo pone en alquiler de larga duración, porque lo que necesitamos es más oferta de este tipo.
✅ Sobre todas las cosas, REVISAR QUÉ BLOQUEA LA CONSTRUCCIÓN. Sí, en serio: de todo tipo y segmento de mercado. El mayor problema que tenemos es que no hay vivienda suficiente para tanta demanda. Eso hace que en la fila de la escasez primero pasen quienes tienen más poder adquisitivo, y precisamente deja fuera a los colectivos a quienes más queremos proteger. Si quitamos presión de demanda por arriba y por el medio del mercado también bajará en la parte inferior.
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Ahora, las medidas que solo protegen a quien ya está dentro del sistema pero pueden ser contraproducentes para quien todavía no, y por qué:
❌ Controles de alquileres: congelación de precios, prórrogas indefinidas. Desincentivan la movilización de nueva oferta, y la que queda en el mercado es peor. Así que nos quedamos con más escasez, justo lo que necesitaríamos evitar.
❌ Prohibiciones y declaraciones específicas para "proteger" a perfiles vulnerables. Probablemente provoca castings indeseados para dejar fuera a estos perfiles de futuros alquileres. Y, en general, desincentivan poner vivienda en alquiler de largo plazo.
❌ Prohibiciones de compra para alquilar. Si solo se puede comprar para vivir, solo entrará en esa vivienda quien pueda asumir una entrada para comprarla, y luego la hipoteca. Perfiles más pudientes. No precisamente los que necesitan más protección.
❌ Ayudas al alquiler, sea vía IRPF o vía bonos, sin flexibilizar antes la oferta. Si la oferta es inelástica, acabarán absorbidas/sumadas a los precios. Una vez la oferta sí puede responder a la creciente demanda (con todas las medidas anteriores), sí pueden tener sentido. De hecho, podrían valorarse específicamente para perfiles vulnerables, pero hay que ser cuidadosos con el diseño. Y, en cualquier caso, mejor alquiler social.
🤔 Os admito que tengo más dudas en qué hacer con la acumulación de viviendas en propiedad aunque se destine al alquiler de largo plazo. Por una parte me resulta atractivo un mercado de alquiler más amplio y robusto con actores más reconocibles y profesionalizados. Más fácil negociar con ellos, establecer normas, etc. Y lo último que queremos es ahora mismo ahuyentar a oferta potencial, insisto. Por otra, no sabemos bien si la acumulación tiene efecto en precios, y hasta qué punto. Así que esa la dejo por ahora en interrogante.
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Para entender por qué todo lo anterior no funciona como espera quien lo defiende es necesario asumir que la gente se mueve por incentivos y que estos incentivos no se pueden determinar vía decreto-ley. La norma debería *anticiparlos*, no *definirlos*. O te encuentras con esta clase de efectos inesperados.
Una vez tienes eso en cuenta, puedes (y debes) escoger medidas que SÍ van a servir a los grupos que necesitan YA de una solución al problema agudo que sufren, y a la vez mantener una vía de protección a quienes ahora mismo no lo están sufriendo pero podrían hacerlo en algún momento.
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(Y una nota final, más personal: tenemos que asumir, como sociedad adulta, que toda política pública implica dilemas y costes, a veces difíciles de repartir. Pero también que ningún equilibrio es aceptable si produce situaciones profundamente injustas o impone a determinados grupos costes desproporcionados e inasumibles. Todo lo anterior intenta partir de esas dos premisas a la vez.)
Our joint paper with Michael Voigtländer, "Is the Rental Brake Also a Housing Construction Brake?", finds that the rental brake can dampen new residential construction—even though all buildings completed from 2014 onward are exempt from rent control.
https://t.co/aE3pvhQdDn
Cataluña excluyó del examen de PISA a uno de cada cuatro alumnos. Con los que fueron evaluados, salió primera de España.
¿Qué pasaría si los contamos a todos? 🧵
Una idea extraña ha capturado la política de vivienda de la izquierda: hay que mantenerlo todo congelado.
No vale la pena facilitar la construcción ni revisar regulaciones, trámites y exigencias que anteponen cualquier prioridad a una nueva vivienda: al parecer, importa más tener edificios de cero emisiones, respetar una altura máxima, resolver otra ronda de alegaciones, pedir dos veces el mismo permiso.
Además, se argumenta: lo que se construya en mercado libre acabará en las manos equivocadas, no en las que la necesitan. Así que para qué ponerlo fácil.
Quedaría el parque ya construido para resolver el descomunal y agudo problema de quienes, necesitándola, aún no han podido acceder a una vivienda digna. Pero ahí, esta izquierda va incluso más allá: su prioridad es frenar cualquier movimiento. Topes, prórrogas, prohibiciones.
Hay honrosas excepciones que pagan un injusto, elevado peaje cuando se atreven a hablar de “construir” o “densificar”: entonces sus socios-rivales, dentro o fuera de sus partidos, alzan voz y bloqueo para condicionar toda decisión.
La contradicción se extrema cuando la misma izquierda defiende una política migratoria ambiciosa en su afán de acoger. Cada año, miles de personas llegan a nuestras ciudades a trabajar, estudiar, cuidar, sostener buena parte del crecimiento, el empleo y el bienestar del que (con razón) nos gusta presumir.
Pero ¿adónde van a llegar estas nuevas familias, estos nuevos hogares, en condiciones mínimas de dignidad, si todo está congelado?
Para mí eso no es progresista. Para mí el progreso es “más; para cuantos más, mejor; y primero para quien más lo necesita”
Porque el derecho a quedarse no puede coartar la oportunidad de llegar.
Mi tribuna hoy en @el_pais: https://t.co/UQWCSau3v1
UC Berkeley Professor Zvezdelina Stankova reveals the semester she first watched a third of her calculus class collapse, having to lower grade cutoffs and redesign her syllabus on the fly
"In spring 2023, I'm teaching calculus two, second semester calculus at Berkeley."
"I had something between 12 and 1400 students in two classes."
"And for the first time, I noticed that about a third of them were disengaged with the class after week two."
"They would not come to lecture. There would be a missed quiz here, not submitted homework there. The first midterm was a disaster. I never seen anything like this before."
"And don't get me wrong, we have still fantastic students at the higher end. But the lower end was so far behind, so many standard deviations behind their classmates."
"So I on the fly had to redesign the syllabus to make it easier, more accessible. I introduced bonus points. I introduced polls in class just for participation. Come and answer these multiple questions on your phone and we will give you some credit."
"And even then, this bottom third did not come to class. I had to revise my grade cutoffs, I lowered them down in order to help students pass the class. And belatedly now, in retrospect, I find that this was a wrong decision."
@DAcemogluMIT In The Econ's piece, there is a strong statement by an anonymous "well-known economist". What's the problem with revealing this person's identity? Which policies does this economist refer to? How can readers reflect, learn and debate anything with this kind of remark?
Why? Building on the ACTORC framework of Bordalo et al., we show how emotions direct attention: anger cues blame/grievance & action, fear cues threat & avoidance. This paper is joint with Yann Algan, Eva Davoine & Thomas Renault #EconTwitter [14/14]
Among citizens, anger is the dominant emotion across every policy topic. In voter tweets, the share of angry sentences ranges from 20% for trade to 51% for gun control & 58% for discussions around democracy. [5/14]
A really curious poison pen letter from The Economist. When deciding whether to publish an ad hominem critique, the fundamental question an editor always has to ask is: why this person? As the author of this little philippic admits, it’s possible to take a highly critical view of almost any scholar’s work; so why pick him? To me, knowing The Economist’s editorial leadership and its academic and public policymaking associations as I do, this reeks of the work of certain prominent members of a particular wing of the American economic establishment, motivated, perhaps as much by envy as by anything else. Very very curious piece.
.@TheEconomist is a great publication, and I’ve learned a lot from it over the years. But I think it missed the mark with this article on @DAcemogluMIT.
Daron and I publicly and privately disagree on a number of important issues, most notably on the likely magnitude of AI’s productivity effects in the coming years. We’ve had many lengthy discussions about our differences, including as recently as last month.
That said, Daron is not merely one of the most intelligent, interesting, and hardworking economists I know. He is also a person of great integrity.
Since many people may form their impressions of him from this article or other public commentary, let me offer three anecdotes from my own experience.
1. In 2017, @tommmitchell and I co-chaired a @theNASciences committee on information technology and the workforce, bringing together a dozen leading scholars. Committee members were unpaid, and there was little extrinsic reward for doing more than the minimum. Everyone contributed, but unquestionably the person who worked hardest, and produced the most high-quality substantive material, was Daron. I came away enormously impressed by his seriousness and work ethic.
2. The article suggests that Daron’s stature may discourage others from criticizing him. That has not been my experience. I remember an MIT seminar where he presented an early version of his work on robots and employment. He was subjected to exceptionally tough criticism from colleagues and graduate students, especially over his instrumental variables and other aspects of his empirical strategy. It was one of the toughest seminars I can remember. Nobody was pulling punches. If anything, the criticism was blunter because everyone knew Daron was perfectly capable of handling it.
3. Along with @professor_ajay, @akorinek, and @testingham, I helped lead the recent “We Must Act Now” statement on AI (https://t.co/BjiX5fGGhJ). One of the first people we approached was Daron precisely because he had disagreed with me about AI capabilities and their likely economic effects. Daron and I went back and forth over the detailed wording for about a week. We ultimately found common ground. In the process, I was reminded of both his openness to new data and his attention to detail.
The Economist correctly highlights some important weaknesses in the economics profession. It should certainly scrutinize the work of prominent economists, presenting arguments and counterarguments.
In my view, what undermined their case was the article’s shift from criticizing his arguments to innuendo about Daron's personality. The suggestion that economists are unwilling to challenge him does not match what I have observed over 3 decades of knowing him.
Criticize Daron’s ideas and conclusions, as I often do. But the personal insinuations struck me as unfair.