#ÚLTIMAHORA | El Senado de Chile aprueba por unanimidad un proyecto de acuerdo para solicitar a la Corte Penal Internacional la emisión de una orden de captura contra Nicolás Maduro.
4/ Restablecer la gobernabilidad va a requerir la salida de los golpistas ya. No en enero. Eso es lo que el pueblo demanda y eso es lo que la comunidad internacional debe ayudar a lograr. La alternativa es un gobierno golpista q se mantiene por el uso de la violencia a pesar del crimen cometido el domingo / lunes.
3/ Este problema ya no se resuelve pidiendo al gobierno que reconozca. Esto es como, después de un robo, pedirle al ladrón que devuelva el dinero. Aquí se rompió algo muchísimo más grave que un error de cálculo: es una conspiración que ilegitima a muchas instituciones del Estado.
2/ el problema ya no es que hay que hacer que el régimen reconozca el resultado. El problema es que el poder ejecutivo, el alto mando militar, el consejo nacional electoral y el fiscal general conspiraron para desconocer la voluntad popular y eso constituye un intento de golpe de estado.
1/ Los eventos en Venezuela se aceleran a velocidades impresionantes. No solo el gobierno perdió las elecciones por casi 40 puntos sino que trató de robarse el resultado, hecho demostrado porque MCM y su movimiento logró obtener y difundir 73% de las actas de votación.
Una negociación se concreta cuando hay un intercambio de cosas entre dos partes interesadas.
No hay ninguna posibilidad de que eso ocurra sin que ambas partes crean que están ganando algo que vale más que lo que entregan.
El sólo hecho de que el gobierno de USA y el gobierno de Venezuela arranquen de nuevo una negociación bilateral alrededor del evento electoral significa que ambas partes creen que pueden ganar algo mejor que lo que tienen.
Lo más probable es que ambos crean que van a triunfar en la elección, aunque no necesariamente de la misma manera.
En ese caso, USA buscaría asegurar que Maduro ejecute la elección, sin suspenderla ni inhabilitar al candidato (un riesgo que nos he rondado desde hace semanas), pues cree que con esto se garantiza el triunfo opositor.
El gobierno, por su parte, busca obtener la garantía de reconocimiento de la comunidad internacional, si logra controlar la elección por vía de la ingeniería electoral que ha diseñado y que busca rebanar la diferencia entre preferencia (que le desfavorece) y voto (que pretende ganar).
¿A quién le conviene más esa negociación?
Si la oposición tiene razón y no hay forma de que Maduro fulmine la diferencia de preferencias, lo mejor es que Maduro no lo crea y esté dispuesto a medirse. Es la única manera de que la estrategia oficial no sea evitar la elección e irnos por un escenario mucho más espinoso. Y si Maduro tiene razón y su ingeniería electoral, mezclada con su control institucional, le es suficiente para declararse ganador, esta fue una vía para que haya puentes de negociación que no se cierren y se pueda evitar un conflicto, de otra manera muy probable.
En cualquier caso, la negociación vuelve a ser el mejor escenario.
La dinámica electoral es mucho más compleja que los jingles de campaña que usan los comandos y candidatos.
La teoría y la evidencia (mundial e histórica) son contundentes: una elección representa siempre una oportunidad, pero también un riesgo para todas las fuerzas en pugna, sin excepción.
Por supuesto que ser preferido es una ventaja maravillosa para un candidato en campaña y lo convierte en favorito. Pero de ahí a concretar el triunfo hay un camino larguísimo.
De los niveles de preferencia de los candidatos a los votos concretos que se obtendrán para definir el ganador, puede haber una enorme brecha, que puede ser explicada por muchas variables que no pueden dejarse de lado en el análisis y la construcción de expectativas.
En una elección como la esperada el 28J, es absurdo pensar que la abstención no jugará un papel relevante, considerando que en la mañana temprano arrancamos con una abstención inducida de casi cinco millones de personas que no pueden votar por vivir fuera del país.
Pero es que a ellos hay que agregar la abstención estructural, que son los venezolanos que no votan en ningún escenario y luego están los que no van a poder votar por otras razones propias o ajenas a su voluntad.
Es obvio que la magnitud de la abstención puede afectar el resultado y es un enemigo a vencer, con estrategias más allá del voluntariado y la fe.
Otra variable clave para entender el resultado de una elección es la capacidad de movilización inducida de las fuerzas políticas.
Obvio que es importante comparar las preferencias, pero ¿y no es relevante saber quién es más fuerte en mover su gente al centro de votación, en un país donde es difícil moverse? ¿Es que te parece que el uso de las estructuras, recursos económicos, tecnología y capacidad de estimular o presionar, no puede desbalancear las proyecciones basadas en preferencia?
Podemos agregar otras variables claves que afectan un resultado, cómo los recursos disponibles, el control de medios, el control Institucional y finalmente, los costos de permanencia y salida del actor en poder, que lo pueden llevar a defenderse como sea.
Claro que un candidato preferido tiene una ventaja electoral y por supuesto que puede ganar. Ese es el riesgo más importante de quienes buscan retener el poder. Pero pensar que eso es suficiente para garantizar un triunfo es bastante superficial.
En cualquier elección se puede ganar o perder, independientemente de los niveles de popularidad de los actores en pugna.
Si tienen alguna duda, pueden preguntarle a la Sra Le Pen, que vino de ser favorita en Francia al tercer lugar en resultados.
Pero es que pueden chequear experiencias cómo la de Ortega contra Chamorros en Nicaragua, Atanas Mockus en Colombia o a los anti Brexit en Inglaterra.
No estoy diciendo que eso tiene que pasar. Lo que estoy diciendo es que es un absurdo vender la idea que no hay forma de perder una elección, porque eres el más popular.
Ahora, si el objetivo de quien manda ese mensaje es crear un ambiente que induzca el desconocimiento de cualquier resultado que le sea adverso, independientemente de la forma en que este ocurra, entonces no se trata de un análisis sino de una estrategia, por cierto extremadamente peligrosa.
Si lo que realmente pasa es que las fuerzas se están preparando no para un proceso electoral sino para un conflicto, entonces la variable a analizar no es la popularidad sino la fuerza bruta. Y la verdad, no creo que valga la pena explicar quién tendría la ventaja en ese plano.
En todo caso, falta muy poco para que veamos cuál será el escenario real. Yo estoy convencido cuál de ellos es el mejor (y coincide con el deseo de las mayoría), lo que no tengo idea es cuál de ellos realmente ocurrirá y debemos evitar que las sorpresas se conviertan en violencia, porque ese sería, por mucho, el peor de todos los escenarios para el país.
¿Que va a pasar el Domingo?
Las dos partes creen que van a ganar y eso es perfecto para garantizar que la elección ocurra, pero resulta que ninguno acepta la posibilidad de que el otro gane, lo que significa un enorme riesgo, pues alguno se va a equivocar y podría no estar dispuesto a reconocer su derrota.
La teoría y la evidencia indican que cualquier elección representa oportunidad y riesgo para las partes y es absurdo pensar que el análisis de las variables previas es suficiente para garantizar lo que ocurrirá el día de la elección.
No hay duda que las preferencias son claves para definir probabilidades. El candidato preferido es favorito, pero no es menos cierto que en una elección juegan papel fundamental otras variables vinculadas a la real participación, la organización y maquinarias electorales, la información, la estructura de movilización de las fuerzas políticas, los recursos económicos, el control institucional, la presencia y auditoría en las mesas de votación, el nivel de dependencia de los electores y la disposición de reconocimiento de resultados.
Entiendo que se intente cuantificar el impacto de cada una para proyectar y respeto los cálculos que se hacen para tratar de hacerlo.
Solo quiero resaltar que nadie puede medir con certeza ese impacto hasta que lo vea y mida el propio día de la elección.
Vamos a estar claros. Estamos llegando aquí porque Maduro cree que puede ganar, en las condiciones obviamente semi competitivas en las que le permitió participar al adversario. Si no fuera así, ya habríamos visto acciones adicionales de inhabilitación, como las que muchos esperaban.
Esto no es un juego de futbol donde gana el que meta más goles. Es un juego de golf, donde el gobierno entra a la cancha con un handicap a su favor.
Pero la oposición entra sabiéndolo y acepta ese desbalance, pues no quiere caer de nuevo en la trampa del pasado: abstenerse y regalar el juego (algo que personalmente celebro).
Está dispuesta a demostrar que su fuerza y su mayoría, unidas al enorme deseo de cambio de la población, serán suficientes para remontar esa ventaja inducida del adversario.
¿Quien ganará: la preferencia o la maquinaria con handicap?
No es posible saberlo con certeza. Será una batalla donde costará separar el ruido de las señales.
La hora loca comenzará temprano: rumores, las “informaciones de los panas”, denuncias de parte y parte, seguridad de triunfo de cada uno, calentamiento extremo de las redes sociales y peligrosos llamados a la calle para “celebrar”.
Al final, nos enfrentaremos al momento de la verdad. Me refiero a la decisión de cada parte de reconocer o no lo que de verdad pase y no solo lo que quiere que pase.
Si el gobierno pierde y reconoce, dada la magnitud y presión interna y externa, bingo.
Si el gobierno gana, más allá de los ruidos, lo va a poder probar con las actas verificables. Y la comunidad internacional no está ya en disposición de aceptar denuncias sin pruebas. Más tarde o más temprano, lo reconocerá.
Si el gobierno pierde y no reconoce, podríamos estar frente al riesgo de un Megafraude, algo que se amplifica sin negociaciones que garanticen la permanencia de los derechos de participación política del chavismo en el futuro y la garantía de reducción de sus costos de salida.
Si la oposición pierde y no reconoce, estaríamos frente al mismo error del 2019, tentando a la violencia y a repetir uno de los fracasos más relevantes de nuestra historia política reciente.
El éxito de esta elección es que podamos salir de ella reconociendo resultados verdaderos (cualquiera que estos sean) y dándole al país un gobierno legítimo que pueda reinsertar a Venezuela en los mercados internacionales y que las partes puedan comenzar un proceso de negociación, que garantice el reconocimiento mutuo, la coexistencia y la paz.
Esto no se trata de una persona sino de un país.
Por nuestra parte, debemos hacer lo que corresponde: VOTAR y exigir que se respete.
VAMOS TODOS.. URGENTE!!!
Verifiquemos nuestro estatus en la página del CNE, es importante saber el Centro de Votación donde sufragamos y si fuiste o no seleccionado como miembro de mesa!
Obstáculo que nos pongan, obstáculo que vamos a superar!!!
Ellos saben que se viene la nueva Venezuela!!!
INGRESA..
https://t.co/xo5OY1HMJz
A propósito del aquí y el ahora de nuestro país, le dejo esta pieza de @sorayabeniteza
Bravo amiga, bravo!!!
Nada más acorde con el momento que vivimos que esta canción. Escuchen, se que les gustará!!!
No es verdad que el resultado de la elección del 28 de julio ya está claro y definido y que no existen espacios para las sorpresas.
Esa es la posición triunfalista que genera más problemas que éxitos. Incluso cuando los vientos son favorables, la mejor estrategia es esperar la tormenta y prepararse para ella.
Para empezar, esta no es una elección sólo entre dos candidatos desbalanceados en términos de sus preferencias a favor de la oposición, aunque no a los niveles estrambóticos que algunos intentan vender.
Este es un evento electoral en el que el resultados dependerá de, al menos, cinco variables claves:
1) El número de votos efectivos que logre mover EGU, que se basan fundamentalmente en el endoso de MCM y la movilización espontánea provocada por el deseo mayoritario de cambio, presente en la población venezolana.
2) los votos efectivos que logre mover NM, a través de la estructura de su partido y del gobierno nacional entero, con recursos infinitamente mayores que los de su adversario y su capacidad de estimular y/o presionar a los votantes chavistas y también a los utilitarios a votar.
3) los votos que logren captar los candidatos alternativos de la oposición y que sumados son una tajada significativa de la votación global opositora.
4) el total de la abstención, que arranca con cuatro millones de personas (20% de electores inscritos, que no pueden votar por estar fuera del país) a los que debe sumarse la población en Venezuela que no se presente a votar, independientemente de su preferencia política.
Esta es una variable incierta y difícil de proyectar. Las encuesta no son buenas para estimar participación, pues hay un abismo entre la disposición manifiesta y el hecho de votar, que tiene que ver con la facilidad de moverse (espontánea o inducidamente), la motivación y esperanza sobre el resultado, el compromiso con su preferido, la confianza en el sistema electoral y los resultados, el ambiente de seguridad, la presión del entorno, entre otras cosas.
Es tan diversa la proyección de participación, incluso basados en las mismas encuestas, que algunos, los más optimistas, hablan de que votará el 80% de los electores presentes en Venezuela (unos trece millones y medio de electores, para un total de 36% de abstención sobre el registro electoral) y otros que toman directo la variable de seguridad de votación manifiesta y asumen que la votación será más cercana al 65% de los votantes presentes (11 millones de votantes, para una abstención total de 48% sobre el registro). El resultado electoral en uno y otro escenario puede ser dramáticamente distinto, pues la abstención mayor se concentra, sin lugar a dudas, en el segmento opositor. Mientras más electores se presenten, mayor la probabilidad de concretar la ventaja electoral de la oposición, pero mientras más alta la abstención, la
preferencia manifiesta en encuestas pierde totalmente su validez y abre la puerta a un triunfo chavista.
5) el control institucional del gobierno nacional sobre la elección. No creo que valga la pena desarrollar mucho este tema, pues la ventaja de controlar las instituciones electorales, la definición del registro electoral, el número de centros presentes y su estructura, la presencia garantizada de testigos en todos los centros del país, la oportunidad de mantener centros abiertos hasta la hora que les convenga,entre muchas otras cosas, tiene sin duda un valor fundamental en términos del resultado.
Puede que para algunos lectores estos sean temas que prefieren ni pensar. (Y por supuesto veremos los ataques gafos a la realidad en 1,2,3. como si eso resolviera los problemas que se enfrentan. Pero eso es irrelevante, pues es una discusión de galería.
La clave es que las partes que dirigen el juego estén claras y trabajando para minimizar sus riesgos, porque aquí nadie está jugando carritos y el que se descuide…se lo lleva la corriente.
@lAlcaldiasucre@AmbienteGnb @PolisucreOficia@gobmiranda @Urbmiranda DENUNCIA- AYUDA !! Intervención de los organismos públicos. Insalubridad, moscas, escombros en botadero de basura en barrio San Isidro carretera vieja de Petare !!! A todas horas camiones volteo.
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Pareja denuncia situación irregular con su bebé en el hospital doctor Osio de Cúa. El bebé nació el 7/8/23 y a la fecha de hoy el @ministerpublico no le ha dado respuesta de su caso, ya que le entregaron un bebé fallecido y ellos dicen no es el suyo. Por favor ayudemos con un RT