La historia se está repitiendo. Y esta vez como tragedia
Estamos, nuevamente, ante un contexto internacional caracterizado por la fascistización sociológica. Tal como ocurrió en el periodo de entreguerras cuando surgió el fascismo. Donde los discursos más violentos y deshumanizantes se constituyen en lo de sentido común. Así, hoy es de sentido común celebrar como actos de "liberación" las acciones de un imperialista que según se le ocurre bombardea países sin justificación ni pruebas de nada de lo que dice, amenaza con tomarse a la fuerza territorios ajenos, celebra la violación del derecho internacional y cuyos funcionarios se ríen mientras durante conferencias en vivo anuncian que pronto mataran mucha gente con bombardeos en países lejanos.
Y señalo lo de la historia repitiéndose porque, al igual que en el periodo histórico arriba señalado, estamos ante la total banalización del mal. Pues como nos dijo Arendt, los peores crímenes no les realiza o bien permite gente mala como tal, sino gente que deja de tener juicio. Que es incapaz de reflexionar sobre lo que hace. Ese sentido común monstruoso de hoy, que establece un pragmatismo inhumano y violento, surge justamente de que las mayorías son incapaces de pensar lo que dicen y apoyan. Porque es un no-pensar esa narrativa de moda según la cual reivindicar el derecho internacional es "romanticismo". Siendo el derecho internacional un principio civilizatorio que establece, al menos formalmente, un mundo donde las relaciones entre naciones no se rijan por la fuerza sino por normas. De tal modo que no se imponga en todo ámbito la voluntad del más fuerte. Y si bien esto nunca se cumplió del todo, al menos antes de que el mundo se derechizara y bestializara tanto, era una guía; un horizonte a seguir.
Asimismo, ahora es de sentido común definir un mundo donde hay gente (razas, etnias y religiones) se pueden aplastar y aterrorizar. Y, por tanto, donde estar del lado correcto de la historia (macabro encuadre) es apoyar a señores señalados por crímenes de guerra y que en sus países practican hasta el perfilamiento racial. Mucha gente está aplaudiendo y siguiendo esto porque precisamente no está pensando en lo que hace. Solo reacciona a estímulos algorítmicos y repite lo que está de moda. Para no poca gente lo importante hoy es no salirse del marco, donde la clave es estar en el lado contrario de los "zurdos" y "progres". Y en el proceso hasta es de diversión celebrar crímenes y genocidios. Igual que en el siglo XX; solo que ahora se hace en el marco de una conversación digital.
En fin, la historia repitiéndose. La misma barbarie. Los mismos "hombres fuertes" y "salvadores" que creen que arrasando a otros ganan. E igualmente, terminarán en el mismo basurero de la historia. Con las mismas condenas. Solo que en el mientras tanto demasiada gente sufrirá. Y ya no es posible saber si la humanidad podrá levantarse y ser algo mejor luego de toda esta degradación moral e intelectual.
Una vez más, el pacto patriarcal gana:
el caso Epstein se reduce a escándalo, nombres y morbo, mientras las víctimas y sobrevivientes son invisibilizadas.
Justicia por Gabriela Rico Jiménez, que nos advirtió de lo que hacían y fue juzgada de loca, como toda mujer que dice la verdad incómoda, justicia para todas las víctimas. Por las que no sobrevivieron. Por las que nunca pudieron hablar. Por las que siguen esperando justicia en un mundo que insiste en no escucharlas.
Esto no es un caso aislado: es un sistema global de violencia sexual sostenido por poder, dinero e impunidad. No solo en esa lista, sino en millones de historias del mundo. No solo fue Trump ni Epstein, fueron cientos de poderosos políticos y empresarios. Incluidos mexicanos como Salinas Pliego y Carlos Salinas o el mentor de Krauze y Calderon: José Maria Aznar.
La solidaridad de los ciudadanos de Minneapolis con los migrantes es una victoria de la dignidad humana. Pero además, es una lección política. Estados Unidos está resistiendo al fascismo. Un fascismo mucho más cruel de lo que algunas consciencias “liberales” quieren admitir. Vaya toda nuestra admiración y solidaridad con quienes se están jugando la vida para entregar comida y ayuda a tantos habitantes de las Twin Cities que hoy deben esconderse para no ser cazados por el ICE; así como los judíos eran cazados en la Alemania nazi. Y para aquellos que en México ruegan por la ayuda del autócrata para que venga a “solucionar nuestros problemas”: no podrán nunca lavarse la vergüenza de haberle besado el trasero a semejante criminal.
🚨🚨¿Quieres entender el conflicto en Medio Oriente?
ESCUCHA a Jeffrey Sachs, economista estadounidense, analista de políticas públicas y profesor de la Universidad de Columbia. Lo explica de manera clara y sencilla 👇:
I typically don't like to be alarmist but any student of history would tell you: all the lights are blinking scarlet red.
I mean:
- Massive military expansion: check (see below)
- Annexation threats: check
- Demonstrated willingness to use force unilaterally: check
- New imperial doctrine proclaimed: check
- Withdrawal from international organizations and international treaties: check
At this stage we're not even watching warning signs anymore. We're watching the thing itself, in motion.
The only way the world stops this train is to put differences aside and form a balancing coalition. Otherwise the dominos will keep falling one after the other.
Hope of self-restraint of a rogue great power isn't historically a very successful strategy. Self-restraint requires either institutions (now being exited) or norms (now being shredded). The only thing that can bring it back is fear of consequences.
Algunos apuntes para entender lo que está pasando en el mundo:
1. La historia, que como dijo Tronti es la gran maestra de la política, muestra que cuando un imperio recurre a la fuerza es porque ya no es fuerte. El poder, para que sea sostenible en el tiempo, debe operar como dominación por aceptación (Weber, 2014). El poder implica siempre una relación inherentemente desigual. Esto porque divide entre quienes lo tienen y quiénes no. Así, cuando se dice que para que se sostenga en el tiempo debe ser aceptado lo que se señala es que tiene que ser asumido, por quienes no lo tienen, como algo bueno. Estados Unidos, tras la segunda guerra mundial, se constituyó en un imperio global. Que precisamente dominó convenciendo al resto del mundo de que el modelo de sociedad que encarnaba era moral y materialmente superior. Si ese imperio hoy debe recurrir a la fuerza, es porque ya no convence.
2. El caos es el signo del mundo actual. Cuando la incertidumbre es lo único permanente en la cotidianidad de los individuos, los sentimientos identitarios emergen con fuerza. Así, la mayoría de la gente hoy no busca la verdad, persigue validar lo que cree. Aquello que entiende es importante creer. Y en estos tiempos lo más importante en que se debe creer, entiende el individuo asustado, es su identidad. Porque esto último la de seguridad. Entonces, se genera el caos porque el identitarismo exacerbado socava la posibilidad de entendimientos. Limita grandemente los acuerdos comunes. Con lo cual, las instituciones públicas pierden vigencia y credibilidad. Por ello, hoy la gente busca salvadores que le reafirmen sus prejuicios y le garanticen que al menos seguirán siendo lo que siempre han sido. Es tiempo de populismos identitarios impulsados por ultraderechas. Y eso ya llegó a la escala geopolítica. Un mundo en caos nos espera por mucho tiempo. Donde los "hombres fuertes" y "patriotas" no van a respetar normas ni acuerdos. Y serán aplaudidos.
3. China fue la gran ganadora de la globalización. Lo que comenzó como un proyecto geopolítico para Estados Unidos imponer su modelo de sociedad al resto del mundo, tenía una contracara geoeconómica que le permitió a China convertirse en fábrica mundial. Y, con ello, generar los acumulados para hoy estar superando a Estados Unidos en la mayoría de ámbitos claves. El partido comunista chino es la institución política más exitosa de la historia y la única organización política del mundo actual que realmente dirige su sociedad. Esto le da una fuerza contra la que de ninguna manera pueden competir las otras potencias. Por eso Trump decía que lo mejor que tenía Xi Jinping es que lo que él decía sí se hacía. Y acertaba. Porque los líderes chinos dirigen de verdad; tienen proyectos estatales en serio. Los demás, incluidos el propio Trump, lo que tienen son proyectos electorales. Y algunas ambiciones geopolíticas para las que ya realmente no tienen el poder.
4. Los países que quieran salir adelante en este mundo tienen que construir fortalezas internas. Cohesionarse todo lo que puedan. Fomentar instituciones sólidas; controlar los algoritmos por la locura y fragmentación social que comprobadamente están generando. Deben educar a su gente para que sean pocos los que se queden atrás. Y, de ninguna manera, caer en las fantasías "libertarias" de moda que estúpidamente llaman a debilitar el único instrumento que hoy puede dar certezas y generar algún tipo de unidad como lo es el Estado. Las naciones que no hagan lo que hoy tienen que hacer serán arrasadas en este mundo en crisis. En el que las potencias cada vez respetarán menos las normas. Y, en consecuencia, entrarán en el nuevo mundo que vendrá (que todavía no sabemos cómo será) en una posición totalmente subordinada. Siendo instrumentos de otros.
No sirvió postergar la denuncia del genocidio para no incomodar a Trump. No sirvió llamar al genocidio con otros nombres para eludir señalar personalmente a los genocidas. No sirve más invitar a Trump a jugar con unas reglas que él mismo ha despreciado. No sirve intentar enemistarlo con Rubio o con los halcones. Trump es un halcón. No ha servido ni la prudencia ni la cautela ni la diplomacia porque a la banda que ha capturado el gobierno en Estados Unidos le tiene sin cuidado esos códigos. Nos hemos defendido tanto que nos están devorando. Por temor a que nos pase lo que “le pasó” a Maduro, nos va a pasar lo que le pasó a Maduro. No escogimos nosotros este mundo pero seguir padeciéndolo sin combatirlo es solo posponer una agonía. Es hora de comprender la gravedad de esta situación histórica y actuar en consecuencia. El principal inconveniente, desde luego, es que los países no pueden responder aislados a la agresión imperial. Resulta urgente una respuesta coordinada. Y no puede ser solo retórica, porque con la retórica no vamos a recuperar el valioso tiempo político que ya hemos dilapidado. Si no contamos con Europa entonces Lula y Claudia deben convocar a una reunión urgente. En la CELAC o donde quieran. Y dar una señal clara de repudio a la agresión que EU ha cometido contra Latinoamérica. En lo inmediato hay una acción muy concreta que se puede tomar: renunciar al Mundial. No puede haber justa deportiva en un país que asesina latinoamericanos todos los días. En un estado policial que ha tirado a la basura su propia legalidad doméstica y ha clausurado de facto al Congreso. No pueden nuestras selecciones ir a avalar con su presencia la persecución de latinoamericanos a los que se encierra y trata como ganado. Seguir mirando para otro lado, rezando porque Trump se serene después de haber bombardeado Caracas, no solo es una claudicación moral, sino un error estratégico.
Algunas reflexiones tentativas y urgentes sobre la agresión militar de los Estados Unidos contra Venezuela (y las iré actualizando).
1) Trump NO TIENE el control político, militar ni territorial en Venezuela. No hubo de momento una invasión militar a gran escala sino una "acción cinética" tendiente a secuestrar a un presidente en funciones y utilizarlo como herramienta de presión y eventual moneda de cambio. Ni siquiera la totalidad de los activos militares desplegados en los últimos meses en el Gran Caribe son suficientes para tomar control, ya ni hablemos de la accidentada y extensa geografía venezolana, sino tan siquiera de la capital Caracas y sus inmensas y organizadas barriadas populares (para tener en cuenta la escala, la invasión de la pequeña Panamá demandó en 1989 la movilización de más de 30 mil efectivos). En suma, los bombardeos y ataques contra infraestructuras militares fueron la cobertura operacional de lo que eufemísticamente la jerga imperial denomina una "extracción".
2) Creo, y esto es por supuesto una hipótesis, que el principal objetivo no fue ni es tomar el país por asalto, sino descabezar a la conducción política del proceso e inducir una fractura significativa en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, algo que durante más de 20 años los Estados Unidos y la oposición local han intentado sin éxito. El talón de Aquiles de la agresión imperial contra Venezuela es la ausencia de una fuerza vasalla endógena, con poder de fuego y capacidad de masas, que pueda proclamar algo parecido a una rebelión nacional "legítima" contra la "tiranía", dando una seudo coartada democrática a la agresión. VENEZUELA NO ES SIRIA ni en este ni en muchos otros sentidos. No hay algo ni siquiera homologable al HTS, y la unidad político-militar-territorial es en Venezuela y en nuestra región por lo general mucho más sólida que en otros escenarios de referencia de Asia occidental.
3) Esto explica el que Trump haya amenazado con otra ronda de ataques, y el que nosotros no podamos descartar que esto sí pueda escalar a una invasión total en las próximas horas o días, sobre todo si la región y la "comunidad internacional" no atinan a ejercer ningún tipo de acción disuasoria eficaz, ya sea en el campo diplomático, económico o militar. Si el objetivo era inducir una rebelión militar de proporciones, una insurrección popular (o una conjunción de ambas), y ésta no se produjo por el motivo que fuera, es natural esperar que la presión armada sobre la cadena de mando se agudice y que el Pentágono busque compensar por vía militar lo que no se está consiguiendo en principio por vía política, que es la rendición incondicional de su enemigo.
4) Esto explica una verdad paradojal pero incontrovertible. En este extraño ajedrez geopolítico Estados Unidos jaqueó al rey (capturó a Maduro), pero no por eso ganó la partida. De momento (todo puede cambiar desde ya) el control de Caracas y el país por las fuerzas leales del Estado es total, o al menos es lo que puedo concluir después de haber hablado con varias decenas de venezolanos en diferentes puntos de la capital y el país en diferentes roles y funciones. No hay combates entre facciones militares, conatos de rebelión ni "guarimbas" de ningún tipo (2026 no es 2014 ni 2017). Las únicas movilizaciones, a pie o con motorizados, se están produciendo desde el campo del chavismo, aunque por supuesto esto tampoco es 2002 (cuando el golpe y restitución de Chávez). Considerando la gravedad de las circunstancias reina una relativa calma, con la salvedad de las obvias colas de las familias para abastecerse de víveres ante un escenario de incertidumbre.
5) Prueba de todo lo anterior, y sobre todo de la debilidad del frente interno imperial, es que en vez de anunciar a un "mandatario legítimo" Trump se encargó otra vez de ningunear a María Corina Machado, a quién consideró públicamente incompetente para tomar las riendas del país. Por eso anunció que los Estados Unidos se harían cargo de momento de la "transición". Aquí no podemos descartar que la fuerza invasora pueda intentar tomar control de los pozos e infraestructuras petroleras, para financiar así la operación y empezar lo que podría ser una larga e imprevisible estrategia de balcanización territorial como se ha hecho con frecuencia en otros teatros de operaciones (aunque, de nuevo, América Latina no es Asia Occidental). Recordemos que según el "corolario Trump" a la Doctrina Monroe, los recursos estratégicos de Venezuela le pertenecerían a Estados Unidos en virtud de las nacionalizaciones de la década del 70 y de comienzos de este siglo.
6) Puede parecer inoportuno hacer leña ahora del árbol caído, pero no podemos dejar de mencionar que esta agresión fue preparada y anunciada durante meses a ojos vistas de todo el mundo, y que la mayoría de actores (gubernamentales, multilaterales, comunicacionales, intelectuales, etc) decidieron hacer oídos sordos ante los tambores de guerra que sonaban en el Gran Caribe. Aún es tiempo de enmendar los errores y corregir las malas lecturas, pero eso exige actuar de forma contundente y decidida en todos los planos, en particular de parte de los otros países que hoy fueron amenazados también con la espada de Damocles de la intervención: México, Colombia, Brasil, Cuba, etcétera. Como tantas y tantos venimos sosteniendo (aunque nos trataran de pesimistas, conspiranoicos o trasnochados), esto nunca tuvo nada que ver con la democracia, los derechos humanos, los cárteles o el combate al narcotráfico, sino con el relanzamiento de la geopolítica imperial más descarada y belicosa, el dominio geopolítica de nuestra región y el saqueo colonial de nuestros recursos naturales. Para muestra basta un botón: la conferencia de prensa de Trump de hoy, que de seguro quedará para siempre en los anales de la infamia y el cinismo.
They don’t just want Venezuela’s oil.
They want the lesson.
They want every country watching to understand the rule:
If you nationalize.
If you choose your own partners.
If you refuse the IMF leash.
If you keep your resources for your people.
You will be punished until you submit.
That is not foreign policy.
That is organized intimidation.
No hace falta que te guste Maduro para que te parezca una barbaridad que EE.UU. invada países y secuestre presidentes (por muy despreciables que sean).
Solo hace falta que defiendas el derecho internacional y te preocupe que Estados Unidos se comporte como un matón que interviene donde quiere sin ni siquiera aprobación de su propio Congreso.
Antes de que llegue la justificación de "lucha contra el narco" (hace años fueron las armas de destrucción masiva), recordad que Trump acaba de indultar a Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras condenado a 45 años por meter 400 toneladas de cocaína en EE.UU.
El mismo Trump que dice invadir Venezuela "para combatir el narcotráfico".
Les da igual la droga. Quieren petróleo, poder y control de América Latina.
Mi lectura de lo ocurrido en Venezuela en clave de fría geopolítica:
1. El derecho internacional ya no existe. Mucho menos aquello del mundo basado en reglas. Había muerto en Gaza y ahora Trump lo confirma en su "patio trasero". Lo que impera ahora, con respecto a la relación de las potencias con sus esferas de influencia, es la fuerza. En cuanto a América Latina volvemos al marco de finales del siglo XIX y principios del XX: una zona de intervención estadounidense de conformidad a sus intereses geopolíticos fundamentales. En un momento donde el imperio del Norte vuelve a centrarse en aquellos recursos que necesita de su espacio geográfico inmediato: petróleo, minerales, tierras cultivables, agua y posiciones estratégicas (puertos, cruces marítimos, etc.).
2. En el mundo solo hay tres potencias realmente soberanas: Estados Unidos, China y Rusia. Soberanas en el sentido de que pueden actuar con autonomía a nivel geopolítico, esto es, sin necesidad de autorizaciones. Al tiempo de que disponen de los recursos efectivos (armamento y tecnología), profundidad estratégica (territorio, población e historia) y alianzas internacionales para hacerlo. Una de esas potencias, la todavía más militar y económicamente decisiva, está dirigida por un tipo al que no le importa ni el derecho internacional ni la democracia (ni siquiera en su propio país). Las otras dos, una en plena emergencia (China) y la otra existencialmente amenazada en su esfera de influencia (Rusia), por simple correlación y lógica van a actuar en consecuencia. Por ahora, especialmente en sus esferas de influencia.
3. Ucrania y Taiwán deben estar muy preocupados. La resolución de sus contradicciones con Putin y Jinping, respectivamente, no se solucionarán por vías "democráticas" ni basadas en el ya inexistente derecho internacional. A la vez de que por sí solas no tienen con qué responder en una eventual situación de verdadero asedio por parte las dos potencias que las rodean. Máxime Taiwán que cultural e históricamente es parte de China.
4. América Latina está condenada a ser un vulgar enano geopolítico. Esto lo digo al ver cómo las derechas y élites dominantes celebran una violación tan flagrante como la que acaba de hacer el EE.UU. de Trump en Venezuela (un país hermano). Las acusaciones contra Maduro y la cúpula chavista son ridículas. Venezuela, dicho por la ONU, desempeña un rol marginal en el narcotráfico internacional. No es en ningún caso un actor clave en ese terrible negocio internacional. Atacaron por el petróleo. Lo cual entraña el problema de que si hoy justifican un ataque bajo falsas premisas contra un país hermano, después otro presidente de EE.UU. (a Trump le quedan tren años ahí) puede hacer lo mismo esbozando otra excusa. He ahí la gravedad: que volvamos a ser una zona de intervención militar directa. Las derechas latinoamericanas nunca han entendido de soberanía. Menos ahora que han girado al ultraderechismo irracional. Fíjense en cómo el enfermito Milei está celebrando. No entiende que eso le gusta ahora porque lo hace un ultraderechista de turno en el Norte, pero mañana puede hacerlo un demócrata "woke" contra la propia Argentina en nombre de cualquier otro invento y ahí no celebrará (cuando digo mañana no es en sentido literal, puede ser dentro de décadas. La cuestión es que queda fijado el precedente. Señalo esto porque en estos tiempos de declive cognitivo hay que precisar hasta lo elemental).
Rápidamente una clave de política interna de Venezuela: la aparente salida de Maduro, según lo que se dice a esta hora, sea por arresto o porque se trasladó a otro país, llama mucho la atención...No luce creíble que una operación como esa se haya hecho sin muertos ni heridos. Parece todo muy ensayado. De momento, el hecho concreto es que el chavismo sigue dirigiendo. Y que los militares también continúan al mando. Todo por ahora. Veremos más adelante qué pasa.
1️⃣ Derrocar a un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la injusticia, sino porque sabe que, si cada país decide a quién “liberar” a balazos, el mundo vuelve a la ley del más fuerte.
2️⃣ El problema no es Maduro. El problema es el precedente. Cuando la fuerza militar se usa para cambiar gobiernos sin reglas claras, la soberanía deja de ser un límite y se vuelve un estorbo. Hoy es “derrocar a un dictador”; mañana será “corregir una elección”, “proteger intereses”, “restaurar el orden”. El derecho no absuelve dictaduras, pero tampoco legitima cruzadas unilaterales.
3️⃣ La pregunta incómoda no es si un tirano merece caer, sino quién decide cuándo y cómo. Porque la historia enseña algo brutal: sacar al dictador es fácil; construir justicia después, no. Y cuando la legalidad se rompe en nombre del bien, casi siempre lo que sigue no es libertad, sino caos, violencia y nuevas víctimas. El derecho existe para recordarnos eso, incluso cuando incomoda.
Remember that the US *does not care* about the people of Venezuela. It is not about "narcotrafficking", or "democracy", or whatever propaganda they have going. It is *explicitly* about US control over oil, capital accumulation, and geopolitical power.
The Empire strikes back, not just to grab oil and other riches but, fundamentally, to hide its own weakness at home – and to prepare the ground for subjugating its own people, in Chicago, Portland, NYC etc. Meanwhile, a vassal Europe watches in silence... https://t.co/7m7P56YqWa
Note how the US government's propaganda narrative has changed:
First the Trump admin claimed it was waging war on Venezuela because of drugs -- a blatant lie (the US supports the worst drug traffickers in Latin America).
Now they admit that this is actually because Venezuela nationalized its oil industry and kicked out US corporations.
The US colonial war of aggression is aimed at reversing Venezuela's expropriation of its own oil assets. According to the Trump administration, Venezuela's oil assets belong to US corporations.
This isn’t about “narco-terrorism,” fentanyl, gangs, or the 2024 elections. This is about 1998 (Hugo Chávez’s first electoral victory); it’s about 1976 (nationalization of Vnz oil); it’s about 1959; it’s about 1910.
It’s about Latin American sovereignty and self-determination.
¿Cómo debe empezar la resistencia a esta fase de colonialismo fascista? Antes que nada, llamando a las cosas por su nombre: genocidio es genocidio; racismo y supremacismo no son simplemente el “nuevo orden multipolar” o “cambio de hegemonía”. Gaza es genocidio; Alligator Alcatraz y el ICE son racismo institucionalizado; el ataque a Venezuela no es contra Maduro ni contra el narco: es colonialismo burdo. Colonialismo con olor a McDonalds. Y a las élites del poder económico de nuestros países llamarlas como lo que son: alcahuetes del imperio. El que no denuncie hoy el sitio imperial a Venezuela, es un alcahuete. Si el narciso usa la fuerza militar contra Venezuela con la excusa de que Venezuela les robó “su” petróleo, estará atacando a toda Latinoamérica. Primer paso: Maduro. Segundo paso: Petro. Tercer paso: Sheinbaum. Hay que asimilar este algoritmo cuanto antes. A ponerse las pilas. Posponer un poco las peleas internas de la izquierda y comprender que al fascismo imperial hay que resistirlo unidos. Y en bloque. Estamos ya llegando tarde al llamado histórico. Los líderes progresistas de América Latina deben coordinar una respuesta inmediata al embate de Estados Unidos. La apuesta de solución bilateral será un error estratégico.
Israel ha asesinado al primer ministro de Yemen y aquí no pasa nada. Éste es el nivel de impunidad que los poderes europeos le dan a Israel: único país capaz de cometer un genocidio, bombardear cinco países, asesinar a un primer ministro y presentarse como víctima