Probablemente, la lección más importante que he aprendido durante estos meses es no tener que darle tanto de mí a personas que no darían lo mismo por mí.
Ojalá todos experimenten, al menos una vez, la tranquilidad de estar enamorados de la persona correcta. Esa sensación de saber que puedes querer sin límites, bajar la guardia, sentirte en casa y descubrir que el amor mutuo se convierte en el lugar más seguro del mundo.
Lo que no sueltas a tiempo, muchas veces la vida termina alejándolo por cansancio y desgaste. A veces aguantamos tanto que llega un punto en el que ya no se trata de decidir irse, sino de escuchar lo que necesitamos para estar mejor. Por eso también es importante prestar atención a las señales, porque la vida primero avisa en silencio y, si no la escuchamos, termina haciéndose sentir con más fuerza.
No sé ustedes, pero yo necesito que mi hombre se preocupe por mí, punto.
Quiero que tenga miedo de perderme.
Que sus ojos solo me vean a mí. Deseo que su amor sea honesto y de corazón. No quiero forzar nada ¡Quiero poder dejarlo hacer lo que quiera y que él aún así elija hacer lo correcto!.
El peor corazón roto es la traición a una misma por ponerte en situaciones donde sabías de antemano que ibas a sufrir porque la experiencia te lo ha confirmado. Y peor si es por la misma piedra de siempre.