EL SILENCIO NO CURA LAS INJUSTICIAS, LAS EMPEORA. Cuando miras hacia otro lado ante el dolor ajeno, el abuso de poder gana terreno. Héctor Jesús Coronel es un ser humano real, un venezolano que hoy pasa otra noche tras los barrotes de Ramo Verde mientras el tiempo pasa de largo para su familia. No podemos normalizar que defender la constitución sea motivo para sepultar la vida de un hombre digno en el olvido absoluto. Cada segundo que dediques a escuchar su historia es un segundo menos de impunidad para quienes pretenden silenciarlo. No te quedes solo como un espectador pasivo; tu cuenta en esta plataforma es la herramienta más poderosa que tenemos para demoler los muros de la censura. Míralo completo, siente la urgencia de su causa y ayúdanos a multiplicar este mensaje en toda la red para exigir que este oficial regrese de inmediato con sus seres queridos.
No más!!!
"Por una Venezuela Libre y Sin Presos Políticos"
#LibertadParaHectorCoronel
#LibertadParaLosPresosPoliticos
@CorteIDH@volker_turk@FliaSOSLibertad@SugledGF
CARTA ABIERTA A ENRIQUE MÁRQUEZ Y A QUIEN PUEDA INTERESAR.
Estimado señor Enrique Márquez:
Recientemente, el presidente Donald Trump le concedió un reconocimiento de enorme peso simbólico al presentarlo en el Discurso del Estado de la Unión como uno de los presos políticos venezolanos liberados, un gesto que muchos interpretamos como un respaldo explícito a su trayectoria de lucha por la democracia y contra la represión del régimen.
Ese momento elevó su figura ante millones de venezolanos y la comunidad internacional, recordándonos que la causa de la libertad no admite medias tintas ni olvidos selectivos.
Sin embargo, en sus primeras declaraciones públicas tras ese honroso reconocimiento, usted ha elegido expresar un profundo afecto y respaldo personal hacia José Luis Rodríguez Zapatero, afirmando que “cuenta con todo mi amor y cariño”, que “se comportó como un hermano con mi esposa” durante su detención, y que “juega un papel importante en Venezuela”, deseando incluso que “la historia lo reivindique”.
Estas palabras han generado desconcierto y decepción en amplios sectores de la sociedad venezolana.
Permítame recordarle, con el respeto que merece su condición de ex preso político, por qué esa defensa resulta tan dolorosa para muchos de nosotros:
• Rodríguez Zapatero ha sido, durante más de dos décadas, uno de los principales aliados internacionales del chavismo. Su mediación en procesos de diálogo (como los de Barbados, República Dominicana o México) ha sido ampliamente criticada por prolongar la agonía del régimen en lugar de forzar una verdadera transición democrática. Lejos de ser un facilitador neutral, su cercanía con Hugo Chávez y Nicolás Maduro lo ha convertido, para la mayoría de los venezolanos, en un cómplice político de la represión, la corrupción masiva y la destrucción institucional del país.
• Venezuela no necesita más “entendimientos” que equiparen moralmente a víctimas y victimarios. Lo que exige nuestra sociedad es justicia, verdad y reparación para las miles de familias afectadas por torturas, asesinatos, exilios forzados y el saqueo sistemático de la nación. Un “perdón mutuo” sin rendición de cuentas no es reconciliación: es impunidad disfrazada de pragmatismo.
• Usted, señor Márquez, fue encarcelado precisamente por defender la voluntad popular expresada el 28 de julio de 2024.
Ese sufrimiento no fue un accidente, sino el resultado de un sistema autoritario que Zapatero ha avalado y legitimado en múltiples ocasiones. Defenderlo ahora, justo cuando el mundo comienza a cerrar el cerco de la narcotirania, genera la legítima pregunta:
¿Es lealtad personal o es una señal de que prioriza puentes con el pasado sobre la justicia que Venezuela reclama?
Muchos venezolanos no negamos el valor humano de la gratitud por gestos personales como el apoyo a su familia durante su detención. Pero la política, especialmente en un país devastado por el autoritarismo, exige coherencia.
El reconocimiento del presidente Trump no fue un aval a cualquier tipo de diálogo: fue un respaldo a la lucha por la libertad sin concesiones al opresor.
Venezuela merece líderes que no confundan amistad personal con complicidad histórica. Merecemos quienes recuerden que la reconciliación verdadera solo puede construirse sobre la verdad, la justicia y el fin definitivo de la impunidad.
No sobre abrazos selectivos a quienes, desde Europa o desde cualquier rincón, contribuyeron a perpetuar el sufrimiento de nuestro pueblo.
Con el debido respeto, le invito a reflexionar sobre el peso de sus palabras y el legado que desea dejar. La historia no reivindica a quienes facilitan la permanencia del abuso de poder; reivindica a quienes lo confrontan con valentía y consistencia.
Atentamente,
Un venezolano comprometido con la verdad y la justicia.
(En representación de muchos que sienten lo mismo)
Mientras hubo marchas en #Venezuela participamos. ¿Decenas? ¿Más de un centenar? Y jamás pedimos intervención, drones ni irrupción armada en el búnker del tirano (lo que Chávez sí hizo, en La Casona). Siempre exigimos DEMOCRACIA, separación de poderes, soberanía. En eso seguimos
Queridos amigos venezolanos:
Tengan paciencia. Yo sé que muchos están impacientes por ver a su patria libre otra vez. Salir a la calle sin miedo, buscar y encontrar trabajo digno, saber que la oscuridad quedó superada.
También sé que los pasos que están dando los Estados Unidos les harán sentir decepcionados, o desconcertados en muchos momentos.
Así se han sentido muchos iraníes desde hace medio año, cuando Israel y Estados Unidos aplastaron a los ayatolas en una guerra de apenas doce días. Desde ese momento, muchos se han preguntado por qué esos dos países no aplicaron el último golpe para derrocar a los tiranos.
Si me permiten, les diré que justo lo que no quisieron hacer ni Estados Unidos ni Israel fue hundir a Irán en el caos, y eso es justo lo que nadie quiere que pase con Venezuela.
El conflicto global en el que estamos inmersos es complejo, y las mejores lecciones las hemos aprendido de Siria.
La caída de Bashar Al-Assad no estaba prevista, pero la derrota de Hezbollá ante Israel dejó al dictador sirio sin protección. Sus enemigos se levantaron en armas, y en dos semanas lo obligaron a huir.
El caos se apoderó del país. Siria ha perdido el control de su integridad territorial, y ahora el poder está ocupado por una camarilla de radicales que pueden llegar a ser más peligrosos que Assad. Israel ha tenido que realizar ataques fulminantes para mantenerlos a raya. Los drusos han sufrido en carne propia la crueldad de esas bestias.
Eso es lo que pasa cuando se derrumba un régimen tiránico y lo único que queda son los esbirros tratando de sobrevivir o de conservar un poco de ese poder.
La lección en Siria fue dolorosa, pero clara, y por eso nadie quiere que eso suceda en Venezuela. Sería peor de lo trágico que ya ha sido la dictadura de Maduro.
Ustedes lo están viendo en tiempo real. El riesgo de que la violencia interna explote es altísimo, y eso incrementa las posibilidades de que Estados Unidos vuelva a intervenir.
Por eso no es el momento para que Edmundo González tome posesión de la presidencia, ni para que María Corina Machado regrese a ocupar el liderazgo que se ha ganado con fuerza y tesón al paso de los años.
Lo que les va a explotar a los hermanos Rodríguez, a Diosdado y a Padrino, les habría explotado a González y Machado, y los grupos delictivos que fueron empoderados por Maduro no habrían sido controlables de ninguna manera.
El proceso va a ser lento, y en muchos momentos también será angustioso, pero volteen a ver a Irán.
Hace medio año que mucha gente se decepcionó porque Israel y Estados Unidos no dieron el golpe que se antojaba como decisivo y final. Sin embargo y en contra de las previsiones de los más pesimistas, los ayatolas están a punto de caer. El golpe fue profundo y el daño al régimen teocrático iraní fue letal. Estados Unidos e Israel no abandonaron a los iraníes. Sólo hicieron las cosas de la manera correcta. Irán no entró en un caos como el de siria, y sus tiranos de todos modos están a punto de ser derribados.
Y no por una fuerza extranjera, sino por la propia ciudadanía, los verdaderos guerreros que están conquistando su libertad.
Tengan paciencia, hermanos de Venezuela. Falta camino por recorrer, pero lo que parecía más lejano y difícil ya ocurrió. Nicolás Maduro está en la cárcel en un país extranjero.
Hay algo más, y es que la descabezada cúpula del régimen se ha enterado de dos cosas.
Una, que el presidente Trump no está jugando. Sus amenazas van en serio. Su determinación es franca, directa y contundente.
Y dos, que China y Rusia no están en condiciones de defender al régimen. Se quedaron cruzados de brazos viendo como se llevaban a Maduro, su aliado.
El cambio viene. La oscura noche del chavismo está terminando, y son ustedes los que tendrán que dar la última palabra para recuperar la libertad que un gobierno criminal les robó.
Paciencia, que las cosas que valen la pena no se tienen que hacer de prisa, se tienen que hacer bien. Y ustedes tienen la fuerza y el deseo de hacerlas.
Los abrazo y los acompaño desde mi modesta posición en otro país, con otras luchas, con otros tiranos, pero con el mismo deseo de que pronto todos, aquí y allá, volvamos a sonreír como hombres y mujeres libres.
@MariaCorinaYA@EdmundoGU
Me hacen llegar esta denuncia:
"Terror en Puerto Páez, el SEBIN llegó ayer tarde y secuestro a comerciantes sobre todo, les revisan los teléfonos, y si encuentran algo en contra del régimen, los amenazan de conspiradores, y los extorsionan.
Les quitaron lo que pudieron desde montos de 6 mil dólares, hasta 1.000.
Elos pusieron a parir, y los liberaron apartir de las 3 de la madrugada.
Algunos aún detenidos, los van a trasladar a Caracas, por terrorismo.
Algunos comerciantes pudieron salir anoche para Puerto Carreño a pesar de que el río meta aún está caudaloso."
Siguen con la mentira del indulto de Caldera a Chávez, sin advertir la causa real de su ascenso: ganó fácil la elección presidencial porque los votantes lo aclamaron. ¿Quién es, entonces, el responsable del advenimiento del chavismo? ¿Caldera, o los electores incautos?