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#EnSuMemoria 🕯️ Se cumplen 30 años de la caída de un taquillero criminal, y hoy queremos atravesarnos a esta ruidosa efeméride para resaltar los nombres de las víctimas que pocos recuerdan.
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El premio Planeta lo ganaron 52 hombres en 71 años.
El premio Alfaguara lo ganaron 58 hombres en 64 años.
Y este hombre no puede con que 6 mujeres hayan ganado consecutivamente el Tusquets.
Da pena su ira porque las mujeres escribimos sobre ser mujeres.
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Cuando ‘Tite’ Curet Alonso compuso ‘Las Caras Lindas’, no dudó en exaltar la nobleza y la dignidad de los afrodescendientes. Por eso plasmó, en la que sería una de sus creaciones más bellas, el valor y el carisma del ‘betún amable’. Ésta es la historia:
En julio de 1978, Ismael Rivera empezó a trabajar en su noveno álbum de estudio con su orquesta ‘Los Cachimbos’, producción a la que llamó ‘Esto Sí Es Lo Mío’. Este nuevo material tendría un marcado corte social, dedicado a La Perla, un asentamiento histórico ubicado en la costa norte del viejo San Juan. El proyecto reuniría en el coro a cuatro grandes cantantes de la salsa: Héctor Lavoe, Rubén Blades, ‘El Albino Divino’ Néstor Sánchez y Adalberto Santiago.
Cuenta el pianista y director musical de ‘Los Cachimbos’, Javier Vásquez, que cuando Ismael Rivera obtuvo las pistas guía de ‘Las Caras Lindas’, quedó impresionado con el solo de tres que había dejado grabado Mario Hernández, entonces pidió que le repitieran varias veces esa parte para escucharla con detenimiento. Cuando terminó de analizar el fragmento musical, se volvió hacia donde estaba sentado Vásquez y le dijo conmovido: “¡Óyeme!, ahí Mario me está diciendo algo, yo lo siento. Yo sé que él me está hablando”.
Aquella tarde, Maelo se llevó las pistas a su apartamento de Manhattan, para continuar trabajando. Cuenta la periodista Aurora Flores que ‘El Sonero Mayor’ pasó mucho tiempo concentrado en la melodía, chasqueando los dedos al ritmo y tarareando las notas del tres, intentando imitarlas silábicamente. Rebobinaba una y otra vez la cinta, sumergido en la música, como si nada más existiera a su alrededor.
La mañana del 2 de agosto de 1978, Ismael Rivera entró en los estudios de grabación de La Tierra Sound y de inmediato pidió al técnico que realizara una nueva grabación en la que él pudiera cantar al mismo tiempo que el sonido del tres de Mario Hernández. La grabación se logró en un solo intento y sin necesidad de repetir nada; Maelo improvisó un soneo, diciendo palabras que no había llevado escritas previamente, adaptándolas de forma tal que sonaran similares al sonido del tres.
Días después, cuando el álbum fue publicado, ‘El Sonero Mayor’ se reunió con Tite Curet, con quien mantenía un vínculo de amistad fraternal desde muy joven; y le hizo escuchar ‘Las Caras Lindas’ ya impresa en el vinilo. El compositor al escuchar la grabación se echó a llorar lleno de emoción; entonces Maelo lo abrazó para consolarlo y le dijo: “Si yo llego a saber esto, no te la grabo”.
Así quedó inmortalizada una de sus canciones más emblemáticas, con esa impresionante habilidad que tenía Ismael Rivera para leer los solos de los músicos e improvisar de manera elocuente y auténtica sobre las líneas, sin perder la clave, con el sabor y destreza musical que lo caracterizaban.