—Veía como se rendía y pensaba retirarse, entonces notó su actitud levantarse de nuevo y alzó una ceja, soltó una risita con la propuesta que casi parecía un ruego. Se le puso encima, tironeando flojo la camiseta de la selección.—
Marca un gol más, y hasta te pago la cuenta.
—abre la boca pero nada le sale, se le queda seca la garganta un rato. La cierra un rato. Antes de hablar nuevamente, se adelanta un par de pasos y le agarra una mano. Alza el índice de aquella que tiene libre—.
una salida. dame una salida si gano el partido.
—Se le acercó provocativo, incluso si no estaba no había nadie más pendiente de él que Martín, del mismo modo que este lo veía ya sea para el almuerzo o para la once. Sabía como echarle parafina a la llama porteña, en parte le divertía.—
No espero menos. —se encogió de
—él devuelve la sonrisa, amplia y radiante. Lo señaló y todo, con las dos manos después de golpearse el pecho con una. Directo del corazón, con la misma pasión que le enciende, el gol que hizo—.
Y VOY POR MÁS.
—llevó a reposar sus manos a la cintura, con la típica cara pesada de siempre casi que provocativa, escuchó por la tele el gol y le sonrió ladino.—
así me gusta po.
. . .
—un destello resplandece en sus ojos. Primero Carlitos, ahora Manuel. Es como si lo besara la buena suerte, y él tonto, desperdiciándola. El pecho se le calienta—.
voy a meter gol.
—palmeó su espalda como si no se hubieran comido en la mañana, lo tomó del hombro con una amplia sonrisa.—
¿viste? con tó el enfasí mi chilango!!!
—palmeó su mejilla, su victoria la tomaba como propia.—
@_luludsilva —pudo descansar un rato cuando Luciano le dio su apoyo, aunque al escucharlo la vergüenza lo consumió nuevamente.— ¡que erí ordinario weon! —trató de apartarlo como pudo.— yo no hice esto por eso, o sea, no es que no quiera. —hizo un ademán, quería cortar el tema.—no importa