Aplausos de pie para @cayetanaAT, que le da mega cachetada con guante blanco a la soberbia @Claudiashein…
“La soberanía no es una bandera, no un discurso inflamado contra el extranjero. No reproche histórico lanzado desde la mañana.
La soberanía empieza en algo mucho más elemental: poder salir a las calles sin pedir permiso al criminal, poder abrir un negocio sin pagar extorsión, publicar verdad sin calcular su coste de sangre, votar sin que nadie haya decidido ya el resultado desde un despacho sin ventanas.
Un país no es soberano sólo porque nadie lo invada, también tiene que impedir que otros poderes lo vacíen desde dentro.”
Y remata magistralmente:
“Quien amenaza a la soberanía mexicana no son los Estados Unidos, no es España y desde luego no es la historia, ni Hernán Cortés ni Isabel la Católica.
Lo que amenaza a la soberanía de los mexicanos son tres fenómenos o flagelos internos y corrosivos:
1. El crimen organizado
2. El populismo autoritario
3. La mentalidad de dependencia”.
“La felicidad no se puede viajar, poseer, ganar, vestir ni consumir. La felicidad es la experiencia espiritual de vivir cada minuto con amor, gracia y gratitud.”
- Denis Waitley
@osotrava#viernesdecracks
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@article19mxca@ivonnemelgar@SCJN En Europa ( España) tiene años que funcionan así las manifestaciones, con petición previa, y el T. Constitucional lo validó, y sin ningún problema funciona así, aquí somos más papistas que el papa
@bbcmundo Venezuela era una puta caldera. Todo Cristo sabía que Maduro debía irse de Venezuela. ¿Y qué hicieron nuestros líderes latinoamericanos? Nada importante. Hasta que llegó Trump y puso orden a su manera. Ahora tiene el petróleo y el Nobel de la Paz
@fdodiaznaranjo@ElFinanciero_Mx Es que los Plurinominales, permite la participación de las minorías, para eso fueron creadas, garantiza más democracia, y no un poder unipartidista .
En una democracia constitucional, el Estado no “autoriza” la protesta; más bien, la respeta, la tolera y la garantiza, incluso cuando le resulta incómoda o contraria a sus intereses.
Desde esta perspectiva, el gobierno no debería preocuparse por el origen ideológico o político de los manifestantes. Su obligación es proteger el ejercicio pleno de las libertades públicas, sin discriminación ni condicionamientos.
El anuncio de una investigación sobre quiénes convocan a la marcha revela no solo temor al disenso, sino también un preocupante talante autoritario.
Duda genuina: Qué obsesión de la 4T/Sheinbaum con despreciar y desacreditar a quienes protestan. Si todos son viejos, los mismos de siempre, opositores, fachos, que no representan a nadie, etc. ¿Entonces por qué usar tanto tiempo, dinero y esfuerzo para patear a un caballo que — según el gobierno — está muerto?
Como diría Shakespeare, “la dama protesta demasiado”.