Con la reciente inauguración de la musealización de #Confloenta (Segovia) hemos actualizado la #ReconstruccionVirtual de las Termas de Fortuna con los nuevos datos de las excavaciones de los últimos años en la parte norte, a cargo del equipo de Santiago Martínez Caballero. 👷💻
La continuidad de la central nuclear de Almaraz sigue sumando apoyos. La Diputación de Cáceres ha aprobado por unanimidad una moción en la que solicita al Gobierno la continuidad de la central una vez el Consejo de Seguridad Nuclear emita el informe favorable esperado.
El acuerdo, apoyado por PSOE y PP, destaca la importancia de Almaraz para el empleo, la actividad económica y la fijación de población en la provincia, además de su contribución al suministro eléctrico.
Cada vez más instituciones, empresas, sindicatos, trabajadores y administraciones coinciden en que cerrar una infraestructura estratégica que funciona, es segura y resulta esencial para la economía de la zona tendría consecuencias que irían mucho más allá del ámbito energético.
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Durante décadas, la oposición a la energía nuclear ha sido una de las señas de identidad de buena parte del movimiento ecologista. Por eso resulta especialmente llamativo que una organización ecologista como WePlanet @weplanetint haya publicado un análisis defendiendo la continuidad de la central nuclear de Almaraz.
Su argumento es que si el objetivo es reducir las emisiones de CO₂, proteger el medio ambiente y avanzar hacia un sistema energético descarbonizado, cerrar una instalación que produce grandes cantidades de electricidad de forma continua y prácticamente sin emisiones puede ser un error difícil de justificar.
Según WePlanet, el cierre de Almaraz obligaría a sustituir una parte importante de su producción mediante tecnologías fósiles o mediante importaciones eléctricas procedentes de países vecinos, lo que aumentaría las emisiones y la dependencia energética. También advierte de que una red eléctrica cada vez más electrificada necesitará grandes cantidades de generación estable para respaldar el crecimiento de la demanda.
La organización recuerda además que numerosos países están ampliando la vida útil de sus reactores o construyendo nuevas centrales nucleares para reforzar la seguridad de suministro y acelerar la descarbonización. Mientras gran parte del mundo acelera en esta dirección, España mantiene un calendario de cierre que comenzó a definirse hace años en un contexto energético muy diferente al actual.
El debate tampoco afecta únicamente al sistema eléctrico, porque Almaraz es uno de los principales motores económicos del norte de Cáceres y miles de familias dependen directa o indirectamente de su actividad. La preocupación por las consecuencias económicas y sociales del cierre ha llevado incluso a dirigentes locales de distintos partidos a pedir públicamente una reconsideración del calendario previsto.
Cada vez más voces ecologistas empiezan a preguntarse si cerrar una fuente de electricidad limpia, fiable y disponible las 24 horas del día ayuda realmente al medio ambiente o, por el contrario, dificulta alcanzar los objetivos climáticos.
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Leyendo HORIZONTES DE LA CIVILIZACIÓN, publicado por @edit_planeta y escrito por mi amigo y admirado divulgador Héctor Socas @hsocasnavarro.
Es un ensayo lúcido, riguroso y profundamente optimista sobre algunos de los grandes desafíos y oportunidades que marcarán el futuro de nuestra especie.
Además, tuve el privilegio de leer antes de su publicación uno de sus capítulos, "Lux aeterna. Energía y trabajo", una brillante reflexión sobre el papel de la energía en el progreso de la civilización humana.
Gracias por escribir este libro, Héctor. Hacen falta voces capaces de mirar tan lejos sin perder el rigor ni la esperanza.
Hace apenas unos años, hablar de una Ley Nuclear en Colombia parecía una posibilidad lejana. Hoy es una realidad.
El Congreso colombiano ha aprobado por unanimidad una ley que impulsa el uso pacífico de la tecnología nuclear y sienta las bases para crear una Agencia Nacional de Seguridad Nuclear, reforzar la disponibilidad de radiofármacos, promover la investigación y las aplicaciones nucleares en ámbitos como la salud, la agricultura, la industria y la protección del medio ambiente, además de dotar al país del marco regulatorio e institucional necesario para la futura construcción y operación de centrales nucleares destinadas a la producción de electricidad.
Miles de pacientes podrán beneficiarse de un mejor acceso a tecnologías médicas esenciales, mientras el país fortalece sus capacidades científicas y tecnológicas en un campo estratégico para su desarrollo.
La tecnología nuclear forma parte de nuestra vida mucho más de lo que solemos imaginar. Está presente en los hospitales que diagnostican y tratan enfermedades, en las técnicas que ayudan a proteger cultivos y alimentos, y en los centros de investigación donde se desarrollan conocimientos y herramientas que mejoran la calidad de vida de millones de personas.
Colombia se incorpora así al creciente grupo de países que han decidido apostar por el conocimiento, la ciencia y la tecnología nuclear como herramientas de progreso y desarrollo.
Mi enhorabuena a todas las personas e instituciones que han hecho posible este avance histórico.
La imagen que acompaña esta publicación es una versión colombiana de la portada de mi libro, realizada por Yenny Rodríguez, que hoy adquiere un significado muy especial.
Japón quiere volver a construir centrales nucleares. El Gobierno considera que serán necesarias para cubrir el fuerte aumento de la demanda eléctrica previsto durante las próximas décadas, impulsado por la electrificación de la economía, la digitalización y el crecimiento de los centros de datos asociados a la inteligencia artificial.
La propuesta contempla sustituir reactores que irán llegando al final de su vida útil y añadir entre 11 y 14 nuevas unidades nucleares antes de 2050. Con ello, el país incorporaría unos 16 GW de potencia eléctrica capaces de producir grandes cantidades de electricidad de forma continua durante 6, 8 o incluso 10 décadas.
La energía nuclear ocupa un lugar cada vez más importante en la planificación energética japonesa. Los responsables del país consideran que disponer de una fuente de generación segura, estable, predecible y baja en emisiones resulta esencial para mantener la competitividad industrial, reforzar la seguridad de suministro y reducir la dependencia de las importaciones energéticas.
Hace apenas unos años, la construcción de nuevos reactores parecía una posibilidad muy lejana en Japón. Ahora forma parte de la estrategia oficial para garantizar el suministro eléctrico futuro de una de las mayores economías del planeta.
La decisión refleja un cambio profundo en la forma en que muchos países están abordando el reto de disponer de energía abundante, fiable y limpia en un mundo cada vez más electrificado.
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Sabías que Pedro Calderón de la Barca, además de genial escritor y dramaturgo del siglo de Oro, fue antes soldado de los Tercios de España?
Pues sí, en Milán y Flandes. Y escribió estos famosos versos del vídeo, en homenaje al ejército del que formó parte en aquellas campañas. ❌
En los años 70, una empresa siderúrgica japonesa llamada Nippon Steel tenía un problema: sus instalaciones industriales habían arrasado el paisaje y necesitaban plantar algo verde alrededor. Llamaron a un botánico de la Universidad Nacional de Yokohama llamado Akira Miyawaki.
Lo que Miyawaki plantó no se parecía a nada que Nippon Steel hubiera visto antes.
Miyawaki había nacido el 29 de enero de 1928 en la prefectura de Okayama, en el seno de una familia de agricultores. Estudió ecología vegetal en Hiroshima y luego se marchó a Alemania a trabajar con el botánico Reinhold Tüxen, pionero de la fitosociología, la ciencia que estudia cómo las plantas forman comunidades entre sí. De Tüxen aprendió el concepto que definiría toda su carrera: la vegetación potencial natural, es decir, lo que crecería en un lugar determinado si el ser humano no lo hubiera alterado nunca.
Cuando volvió a Japón en 1960, empezó a recorrer templos y santuarios sintoístas. Había allí algo que el resto del país había perdido: los chinju-no-mori, los bosques sagrados que rodeaban los lugares de culto y que llevaban siglos sin ser tocados porque se consideraban protegidos por los dioses. Eran densos, caóticos, extraordinariamente ricos en especies. Miyawaki los cartografió durante años como referencia de lo que debía existir.
Cuando Nippon Steel lo llamó, aplicó exactamente esa lógica: averiguó qué especies habrían crecido naturalmente en ese suelo, preparó la tierra con materia orgánica, y plantó decenas de especies nativas juntas, en alta densidad, dejando que compitieran y se organizaran como lo haría un bosque joven. Sus colegas lo miraban con escepticismo. Decían que los árboles se ahogarían entre sí.
No se ahogaron. Crecieron diez veces más rápido que en reforestaciones convencionales. En dos o tres años se volvían autosuficientes. Capturaban treinta veces más CO₂ que los bosques plantados de forma tradicional. Y eran treinta veces más densos.
El método se extendió. Miyawaki plantó más de 4.000 bosques en 40 países a lo largo de su vida, desde Japón hasta Malasia, Brasil, Francia y España. En sus propias palabras, recogidas en su discurso al recibir el Premio Blue Planet en 2006: "En lugar de restaurar simplemente los bosques que existían antes, este trabajo implica crear genuinos bosques nativos a través de rigurosos estudios de campo e investigación ecológica para asegurar un futuro sin cometer errores."
Murió el 16 de julio de 2021, a los 93 años.
Lo que dejó no es solo un método de plantar árboles. Es una pregunta que cualquier ciudad del mundo puede hacerse antes de empezar: ¿qué bosque quería crecer aquí antes de que llegáramos nosotros?
Fuentes: Wikipedia / Akira Miyawaki — datos biográficos verificados con fechas y premios
Universidad de Washington Tacoma, Miyawaki Microforest Project — documentación técnica del método con datos verificados: 10x velocidad, 30x densidad
Mongabay, "Miyawaki forests are a global sensation" (junio 2023) — análisis académico con fuentes primarias del método y sus críticos
Fundación Asahi Glass, Premio Blue Planet (2006) — cita directa de Miyawaki en su discurso de aceptación
Hubo una época en la que los Ministros eran los mejores expedientes académicos de cada promoción y gente muy brillante en lo profesional. Hoy en el Parlamento sólo hay desecho de tienta, purria, chusma y hampa. Gente que fuera de la política no tendrían dónde caerse muertos.
⛲️ Comienzan las obras de restauración de la Fuente del Caño de #Torrelodones, que correrán a cargo de @CulturaCMadrid con un presupuesto superior a los 43.000€
De estilo herreriano, es una de las fuentes monumentales más antiguas de la región 🗓️1591 👇
https://t.co/nYiglta2P5
El cierre de la central nuclear de Almaraz sigue previsto oficialmente para 2027. En mi opinión no se llevará a cabo, porque incluso quienes han impulsado ese calendario conocen las graves consecuencias que tendría para la red eléctrica, la estabilidad del sistema, los precios de la electricidad, la seguridad de suministro, el empleo y los objetivos de descarbonización.
El Gobierno continúa aplazando una decisión sobre una prórroga de apenas tres años solicitada por las eléctricas, escudándose en los informes del Consejo de Seguridad Nuclear y de Red Eléctrica, que, en mi opinión, acabarán confirmando algo que todo el sector eléctrico sabe, que Almaraz es una central segura y necesaria para el sistema eléctrico español. Entretanto, el Gobierno y sus socios siguen manteniendo una incertidumbre injustificable alrededor de una infraestructura estratégica para el país.
Han sido siete años de bulos, mentiras y jugadas sucias e irresponsables por parte del Gobierno. Quizás este despropósito no tenga consecuencias legales. Pero sí quiero dejar algo claro. No pienso olvidar a quienes han jugado políticamente con las centrales nucleares españolas, con un sector estratégico, con decenas de miles de trabajadores y con sus familias, aunque esta situación termine resolviéndose. Todo el que ha quedado retratado, será recordado en mis publicaciones.
Hace unos meses de mi intervención en el plató de 'El Programa de Ana Rosa' en Telecinco y me reafirmo en todo lo que dije.
Imagínate dedicarte a divulgar sobre un tema tan importante como la energía nuclear y poder conversar durante más de una hora con la representante de toda la industria mundial.
Mi conversación con @SamaBilbao, directora general de @WorldNuclear, en mi canal de YouTube: https://t.co/MhL1vXLTHP
Salvador Dalí le encantaba cenar bien.
Grupos grandes.
Mesas largas.
Vinos caros.
Los mejores restaurantes de París y Nueva York.
Y siempre insistía en pagar la cuenta.
Nadie sospechaba nada.
Cuando llegaba el momento de pagar, rellenaba el cheque con el importe total, con calma y elegancia.
Firmaba.
Y entonces, antes de entregárselo al camarero, giraba el papel y hacía un dibujo en el reverso.
Un boceto rápido.
Elefantes.
Caballos.
Figuras surrealistas.
Firmaba debajo.
Y entregaba el cheque al restaurante.
Dalí sabía perfectamente lo que iba a pasar después.
El dueño del restaurante no cobraría el cheque.
Lo enmarcaría.
Lo colgaría en la mejor pared del local.
Un Dalí original, enmarcado, dentro del restaurante.
Valía infinitamente más que cualquier cena.
Todos esos cheques con dibujos fueron guardados.
Y hoy valen una fortuna.
Hay relatos de que hizo esto muchas veces a lo largo de los años, tanto en París como en Nueva York.
En una de las noches documentadas, en el Café de la Rotonde de París, Dalí le pidió una hoja de papel al camarero, dibujó rápidamente un elefante con la trompa levantada, firmó debajo y lo entregó con total naturalidad.
La cuenta estaba pagada.
Y el restaurante había salido ganando.
Lo que hacía Dalí no era solo excentricidad.
Era entender perfectamente que el valor de su presencia y de su firma ya había superado el precio de cualquier menú.
No necesitaba dinero para pagar.
Solo necesitaba un trozo de papel y saber cuánto valía.
Reunión de padres.
Instituto público.
18:30.
Aula de tecnología.
Sillas incómodas.
Proyector que tarda más en encenderse que un adolescente un lunes.
Tema del día:
“Móviles y redes sociales en menores.”
La directora empieza:
—Estamos viendo más conflictos por grupos de WhatsApp, vídeos grabados en clase y cuentas falsas de Instagram.
Una madre levanta la mano.
—Yo lo tengo clarísimo. Hay que prohibir los móviles.
El padre de al lado asiente.
—Totalmente. Los niños están enganchados.
Todos muy firmes.
Muy responsables.
Muy “esto antes no pasaba”.
Hasta que suena un móvil.
El de la madre.
Lo coge.
Mira la pantalla.
Sonríe.
—Perdón, es mi hija.
La directora espera.
—Tiene 11 años.
—¿Y tiene móvil?
—Sí, pero solo para emergencias.
Emergencias.
Claro.
En la pantalla se ve el mensaje:
“Mamá, me das Robux?”
Emergencia humanitaria.
Nivel ONU.
La directora sigue:
—El problema no es solo el móvil. Es el uso sin control.
Otro padre interviene:
—Mi hijo no está enganchado. Solo ve vídeos para desconectar.
—¿Cuánto tiempo?
—No sé. Dos horitas.
—¿Al día?
—Bueno, entre semana. El finde más, porque se aburre.
Se aburre.
La gran tragedia moderna.
Antes un niño se aburría y acababa inventando una portería con dos mochilas.
Ahora se aburre y le entregamos un casino de dopamina con funda azul.
La tutora enseña varios casos.
Insultos en grupos.
Fotos sin permiso.
Burlas.
Audios.
Niños de 12 años hablando como adultos quemados por internet.
Una madre se indigna:
—Pero eso es culpa de las plataformas.
Sí.
De las plataformas.
Y de los algoritmos.
Y de China.
Y de Silicon Valley.
Y del capitalismo.
Todo menos de quien le compró un smartphone de 900€ a un niño que todavía pierde la chaqueta en educación física.
Entonces la directora dice:
—Proponemos que no traigan móvil al centro.
Silencio.
Del espeso.
Del que huele a contradicción.
La misma madre que pedía prohibición se echa hacia atrás.
—Bueno, tampoco nos pongamos extremos.
—¿Por qué?
—Porque yo necesito saber dónde está mi hija.
—Está en el instituto.
—Ya, pero necesito escribirle.
—¿Durante clase?
—Solo si es importante.
—¿Como los Robux?
Otro silencio.
Más bonito.
Más pedagógico.
El padre de las “dos horitas” se cruza de brazos.
—Prohibir no educa.
Ah.
La frase comodín.
“Prohibir no educa.”
Curioso.
Porque en casa tampoco educa nadie.
Solo cargan el móvil, pagan los datos y luego culpan al profesor cuando el niño no atiende.
La reunión termina.
Todos salen hablando de límites.
De salud mental.
De infancia robada.
De que “algo hay que hacer”.
En la puerta, la hija de la madre espera sentada en el suelo.
11 años.
Móvil en la mano.
TikTok abierto.
Auriculares.
Ni mira cuando su madre llega.
—Cariño, vámonos.
Nada.
—Cariño.
Nada.
La madre suspira.
—Es que está en una edad difícil.
No.
Está en una pantalla fácil.
Y ahí está el problema.
No son solo los móviles.
No son solo las redes.
No son solo los colegios.
El problema son adultos que quieren que el Estado prohíba lo que ellos no se atreven a limitar en casa.
Padres que piden mano dura en las reuniones…
y luego negocian con un niño de 11 años como si fuera un sindicato con abogado.
Resumen:
Quieres prohibir TikTok.
Perfecto.
Pero empieza por no usarlo como niñera.
Porque si tu hijo no puede cenar, esperar, aburrirse o mirar por la ventana sin una pantalla…
igual el algoritmo no entró en tu casa.
Igual lo invitaste tú.