Ingenieros venezolanos con décadas de experiencia en el SEN están analizando el acuerdo IMPSA-Corpoelec en detalle.
No desde afuera. Desde adentro.
Sus números confirman lo que muchos sabemos y sus advertencias son dignas de ser consideradas.
Primero, lo que confirman.
El costo estimado para la Fase I del acuerdo, las tres unidades de Macagua I (3x80 MW = 240 MW) más las dos primeras turbinas de Tocoma (2x216 MW = 432 MW), oscila entre $80 y $150 millones dependiendo del nivel de obsolescencia que se encuentre en los equipos.
Para terminar Tocoma al 100%, desde el 87% actual hasta el 100%, los estimados van desde $900 millones según el Ing. César Cardozo, uno de los sobrevivientes de EDELCA, hasta más de $2.000 millones según otros expertos.
La diferencia importa porque esos recursos adicionales tendrán que venir de capital privado internacional bajo la nueva LOSSE.
El acuerdo está estructurado correctamente desde el punto de vista financiero. Los fondos se manejan desde EE.UU. a través de dos cuentas segregadas en formato de fideicomiso, una para Tocoma y otra para Macagua, con recursos liberados del Estado venezolano en el exterior.
IMPSA cobra por hito terminado, previamente auditado y autorizado. No hay anticipos. Los bancos custodios americanos liberan el dinero directamente al proveedor conforme se certifiquen los avances de obra. El dinero no toca el Banco Central de Venezuela.
IMPSA tiene una ventaja técnica que pocos tienen: es el diseñador original de las turbinas Kaplan de doble regulación de Tocoma y las turbinas Francis de Macagua I. Tiene los planos y las patentes. Eso reduce el riesgo de ingeniería y justifica que puedan reemplazar componentes obsoletos con tecnología nueva. También contempla un sistema SCADA en Tocoma que transmitirá datos en tiempo real del comportamiento de las turbinas de forma remota.
Ahora las advertencias que nadie está publicando.
El eslabón más débil del acuerdo no es IMPSA. Es Corpoelec.
Corpoelec tiene dos responsabilidades críticas que no puede delegar a IMPSA: las reparaciones civiles y estructurales de lo que dejó inconcluso el consorcio OIV, incluyendo remoción de sedimentos, mantenimiento del concreto deteriorado y sellado de filtraciones en la presa.
La reposición y puesta a punto de la subestación Tocoma de 400 kV, que fue parcialmente desmantelada por la propia Corpoelec. Se retiraron equipos de potencia del patio, esquemas de protección digitales y la subestación ha sufrido robo de cable de control y deterioro de tableros. Todo el equipamiento es Siemens y la firma española TSK fue contratista responsable. Tenía más del 90% de avance cuando fue desmantelada.
Si Corpoelec no cumple sus trabajos en tiempo, IMPSA se lava las manos y cobra gastos de paralización por retrasos imputables al contratante. Eso significa dinero gastado en penalidades en lugar de megavatios.
Otro problema real: la brecha generacional de ingeniería.
Los ingenieros que construyeron Guri, Macagua y Caruachi en los años 70, 80 y 90, los llamados sobrevivientes de EDELCA, tienen entre 65 y 85 años hoy. Quedan aproximadamente 140 en todo el país.
Son los únicos con el conocimiento profundo para supervisar una obra de la complejidad de Tocoma. Se habla de crear un Consejo Consultivo Senior de entre 25 y 40 de estos ingenieros, pagados a través de las mismas cuentas internacionales del proyecto. Esa es la solución correcta. Pero no existe todavía.
Dicha solución es similar en naturaleza a mi propuesta de conformar el GERSEN. Grupo de Emergencia para la Recuperación del Sistema Eléctrico Nacional.
Y el impacto real sobre los apagones merece calibración honesta.
Añadir generación en el Bajo Caroní mejora el sistema, pero no de manera uniforme en todo el país. El experto lo dice con precisión: la mejora se notará más fundamentalmente en el oriente del país. Las restricciones de transmisión existentes en la línea de 765 kV no desaparecen con más generación en Guri.
Ya se están violando los límites de transmisión todos los días. Inyectar más MW en el Bajo Caroní sin resolver el cuello de botella de transmisión tiene efectos limitados sobre el racionamiento en Caracas, en el centro y en el occidente del país.
Eso es precisamente el argumento de fondo para la minería de Bitcoin industrial co-localizada en el Bajo Caroní.
Cada MW que un centro de minado absorbe en las inmediaciones de Guri es un MW que no tiene que viajar 800 kilómetros por una línea que ya está al límite. Es electricidad convertida en dólares en sitio, sin tocar la transmisión, sin afectar a ningún hogar y atrae más capital para la reconstrucción del SEN.
Esos dólares pueden financiar parte de las licitaciones privadas bajo la nueva LOSSE que necesita Corpoelec para terminar Tocoma del 87% al 100%. Porque si la ANDE en Paraguay genera el 60% de sus ingresos con 1 GW de minería de Bitcoin, Corpoelec y Venezuela pueden hacerlo también.
GE Vernova reconstruye las termoeléctricas. IMPSA termina Tocoma. La minería de Bitcoin monetiza el excedente que la transmisión no puede llevar al norte mientras todo eso ocurre.
Tres procesos en paralelo. Los tres necesarios y complementarios.
FIN. 🇻🇪⚡₿
El Banco Central de Venezuela (BCV) establecerá nuevos límites para la compra de divisas ($500 semanales, $1.000 mensuales y $12.000 anuales), medida que se espera sea oficializada pronto.
En 1984 Michael Jackson firmó un contrato de 5 millones de dólares con Pepsi y grabó un anuncio que se convirtió en un gran espectáculo junto a los Jackson 5.
Adivina quién es el niño de la chaqueta roja que baila imitando al Rey del Pop.
7 años en el gimnasio me han enseñado algunas verdades sobre la vida fitness:
1. Come toda la fruta que quieras. — Es casi imposible que te excedas con eso.
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381 Bs el USDT en Binance. La liquidez monetaria disparada, el régimen está fabricando Bs como si no hubiera mañana, en lo que va de año ha subido 249,4%, pero en el último mes fue una depravación total. La inflación en modo turbo. El Grinch se quedó como un niño de pecho.
En la #AgendaEconomica de hoy, nuestro director @aroliveros, junto al presidente de la cámara Nacional de Restaurantes Iván Puerta, brindaron un balance del sector gastronómico en Venezuela. A continuación lo más destacado⬇️
✅El boom de restaurantes en 2022 vino acompañado de una dura corrección: casi el 70 % de los locales abiertos en ese año ya cerraron.
✅La raíz del problema: improvisación en costos, gerencia deficiente y saturación del mercado.
✅ La estructura de costos ideal debería ser: materia prima 40 %, mano de obra 20 %, alquileres 10 %, y lograr márgenes operativos del 12 % al 15 % en los mejores casos.
✅ Solo un 7 % de la población consume en restaurantes con frecuencia; por eso, diferenciación, eficiencia operativa y buen servicio son clave para mantenerse.
Mira la entrevista completa en el enlace 🔗
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Si usas correctamente la aplicación Notas del iPhone, es la aplicación más PODEROSA del mundo.
Desafortunadamente, muy pocos la usan a su máximo potencial.
Aquí hay 7 funciones POCO CONOCIDAS que quizás no conozcas: ↓
Los Óscars se han olvidado de muchas muchas películas. Estas 7, por el motivo que sea, no están.
Eso sí, nosotros en Twitter no las vamos a olvidar ¿Verdad?🧵♥️:
1/7 - Jurado N°2 (2024); Clint Eastwood no se merecía ese trato. Fin.
Maravillosa última obra del maestro. En HBO👌
Muchas veces por falta de tiempo, o simplemente, por no saber cual elegir, se pierden obras de arte. Confíen en mí. Estas miniseries tienes que verlas al menos una vez en la vida🧵👇🏼:
1 - Chernóbyl (2019): Da igual las veces que se recomiende, es una obra maestra. En HBO Max👌♥️
No sé muy bien qué decir sobre “The brutalist”. Estoy sin palabras.
Ya elaboraré, pero de momento me parece lo más trascendental que he visto de 2024, y seguramente del siglo.
10/10.
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La inutilidad de renunciar a la esperanza en Venezuela
En los últimos años, se ha popularizado una narrativa que descalifica las expectativas y la esperanza como mecanismos útiles para afrontar la realidad, particularmente en el contexto político y social de Venezuela. Este discurso, que suele acompañarse de una supuesta “superioridad moral”, plantea que es mejor no esperar nada para evitar otra decepción. Lo típico. Sin embargo, renunciar a la esperanza no solo es inviable en una sociedad que busca cambios, sino que también es contraproducente. La esperanza por sí sola no es una estrategia, pero sin ella nada es posible.
Las bases del relato
Quienes promueven el rechazo a las “expectativas”, más allá de los que directamente trabajan para la dictadura, suelen argumentar que esta es una postura que protege de la frustración. Es real que las expectativas no cumplidas pueden ser dolorosas, pero el miedo a la decepción no puede convertirse en la razón para paralizar una sociedad. Mucho menos para condenar a todo un país porque un grupo haya tirado la toalla para cooperar con el poder.
La renuncia a la esperanza y el bloqueo de las expectativas ajenas también suele venir acompañado de una sensación de superioridad que resulta inútil, como si el escepticismo fuese la única postura inteligente frente a un sistema corrupto y opresivo. Es todo lo contrario: resulta un desperdicio de inteligencia y termina normalizando tanto la corrupción como los horrores, porque los hace parte de un paisaje ajeno, al que la persona cree que no pertenece porque no tiene ilusiones o porque tienen buenas relaciones con los carceleros.
Estos años muchas amistades y espacios de confianza se han perdido justo por eso, porque los valores de quienes se han plegado a la sumisión cambian para adaptarse. El discurso contra la expectativas entonces es otra forma de ocultamiento de ese duelo. Pero en realidad, este enfoque puede ser tan limitado como el “optimismo ingenuo” que tanto critican. O peor, porque no es capaz de crear nuevos escenarios.
El riesgo del desencanto absoluto
En contextos de crisis, el escepticismo puede ser percibido también como un signo de madurez o pragmatismo. Como el discurso de alguien que no es débil frente a sus emociones o que ya viene de vuelta de todos los problemas. Sin embargo, este “realismo” extremo tiene consecuencias graves: Renunciar a toda esperanza no solo inmoviliza a las personas, sino que también valida la narrativa de que el cambio es imposible. Esto es especialmente peligroso en Venezuela, donde el histórico abuso de poder y la corrupción han erosionado la confianza colectiva.
Pero ¿Qué queda cuando se extingue incluso la posibilidad de soñar con algo mejor? La respuesta es clara: la resignación, la negación de la vida plena. Por eso en Venezuela se habla de “gran corrupción”. Hay un sistema corrupto que también corrompe a quienes le orbitan.
La esperanza no es ingenuidad, es resistencia
Lejos de ser un simple acto de ingenuidad, la esperanza es un acto de resistencia. Aristóteles decía: “La esperanza es el sueño del hombre despierto”. Lo complementaba Ernst Bloch diciendo que “la esperanza no pacta con el mundo existente”, porque es capaz de crear cosas nuevas y no tiene que simplemente aceptar las condiciones dadas. Tener expectativas no significa ignorar la gravedad de la situación, sino encontrar en el futuro una razón para seguir luchando.
Si bien la esperanza no garantiza el éxito, sí crea las condiciones para que el cambio sea posible. Sin ella, las acciones pierden dirección, y las luchas sociales se diluyen en el cinismo.
Esto no significa que debamos tener expectativas irreales o ignorar los riesgos. Tener esperanza no exime de planificar, organizarse y actuar con inteligencia. Sin embargo, rechazarla por completo deja a las personas sin la energía emocional necesaria para impulsar cambios significativos.
El escepticismo extremo también puede ser contraproducente. La solución entonces no es eliminar las expectativas, sino ajustarlas. Dejar constancia de que incluso en los momentos más difíciles se hicieron las cosas correctas, bien, lo mejor posible, prepararse para lo peor y actuar con la intención más productiva posible, que significa no facilitarle nada a los perpetradores ni ceder a los chantajes que van surgiendo. Entonces no se trata de una esperanza de esperar sino la de trabajar mucho, fortalecer lazos de confianza, tener proyectos comunes y caminar juntos.
Por qué Venezuela necesita esperanza
En una sociedad como la venezolana, devastada por años de crisis humanitaria y política, la esperanza no es un lujo, es una necesidad. Los cambios sociales y políticos comenzaron con personas que pensaron imposibles, hasta que se hace, como decía Mandela. Así que la esperanza es la semilla de la acción colectiva.
Renunciar a la esperanza es, en el fondo, una forma de ceder ante el poder opresivo que busca perpetuarse y aislar a los que sueñan cambios. Por eso censura, compra o controla las narrativas, los discursos, los medios y trata de buscar facilitadores que multipliquen la desesperanza. Entonces el juego es hacer lo contrario: mantener vivas las expectativas, incluso frente a un sistema que parece inquebrantable, es un acto político y de dignidad humana. Es una elección y es la mejor posible.
Como cierre
Decir que no hay que tener expectativas ni esperanza es un consejo vacío, especialmente para quienes luchan por un cambio político en Venezuela. Es cierto que las expectativas deben ser acompañadas de acción y realismo, pero abandonarlas equivale a rendirse.
La esperanza, bien dirigida, no es ingenuidad: es la fuerza que mueve al ser humano a desafiar lo inmutable y a construir futuros mejores.
En ese futuro, cabes tú. En el país de los desesperanzados, los corruptos y sus aliados, no. Por eso se necesita un cambio.