Madurar es entender que ninguno de nosotros es fácil de amar.
Al final, todo se reduce a encontrar a alguien dispuesto a seguir intentando entenderte, a crecer contigo y a elegir la relación incluso en los días difíciles.
todos queremos ser escuchados atentamente, pero cuántas veces nos abrimos para que el otro se exprese libremente? Todos deseamos que el otro nos intente comprender, pero cuántas veces intentamos comprender (dentro de lo posible) al otro? Todo vínculo es una dialéctica compleja.
las personas significativas en tu vida siempre van a encontrar un modo de reconocer algo que admiran de vos, y viceversa. Me atrevo a decir que sin reconocimiento mutuo no hay amor habitable.
estar juntos a pesar del malentendido que nos conduce al conflicto típico de toda comunicación humana. Enlazarnos, encontrarnos y perdernos un poco. Mirarnos con ternura sin temor al impacto. Amarnos desde la falta y la renuncia, pero también apostar al vértigo. Amor y algo más.
Creo firmemente que el amor también es una decisión. Enamorarse puede ser involuntario; permanecer, no. Hay una elección consciente en acompañar a alguien, hacerle lugar en tu vida y seguir construyendo incluso cuando las cosas se complican.
se siente tan bien que alguien te reciba y te haga sentir que hay un lugar seguro (al menos para mitigar algunas cuestiones de la vida y sus ajetreos mundanos). Y este lugar no deja de ser una construcción, pues nadie nos brinda un lugar en su vida porque sí.
Yo solo se que anoche me dijeron tanto amig@s como conocidos, que me veía muy bonita pero luego están los manes en un carro que se detuvieron y me dijeron "Maria Paula que mujer tan hermosa es usted" y aceleraron y todo paso tan rápido que ni idea de quienes eran jajajajaja
Me parece preciosa la gente que todavía siente curiosidad por el mundo.
La que lee, pregunta, escucha, cambia de opinión y nunca asume que ya sabe suficiente.
Un amor sano no te exige dejar de ser tú para que la relación funcione. Te permite conservar tu esencia, tus espacios y tu identidad, mientras ambos construyen un vínculo basado en respeto, libertad y reciprocidad.
Hay días en que el contacto cero se siente como una victoria.
Y hay jueves, como hoy, donde daría toda mi maldita dignidad solo por escuchar el tono de tu voz diciendo algo tan estúpido como que ya has llegado a tu casa.