No es serio que quieran reivindicar a un tipo que perdió de local contra Arsenal, quedó afuera contra Temperley, se comió 5 en Brasil, perdió de visitante contra Riestra, etc
"Es mentira que se cantó en contra de la dirigencia. Sucede que a muchos hinchas les picaba el brazo y entonces cantaron "La comezón, la comezón, se va a la puta que lo parió".
Ver a efectivos policiales filmando a socios que protestaban pacíficamente genera una preocupación legítima. Cuando quienes ejercen su derecho a expresarse sienten que están siendo individualizados, el mensaje implícito es claro: la próxima vez, pensalo dos veces antes de manifestarte.
Ese efecto intimidatorio es incompatible con la libertad de expresión.
Las autoridades deben responder: ¿quién autorizó esa filmación, con qué fundamento y con qué finalidad? ¿Las imágenes serán utilizadas para identificar o sancionar socios?
En River hacen falta más diálogo y menos intimidación.
Desorientados. Como el fútbol de River. Como el club.
Así estamos los hinchas.
Al dolor por lo que vemos en la cancha y al vernos en la tabla de posiciones, se le suma el silencio.
Nadie da una explicación. Nadie dice si el DT sigue. Nadie cuenta cuál es el plan para sacar a River de este pozo al que lo llevaron.
Nos ningunean. Nos faltan el respeto.
Son los mismos que aparecen para endulzar oídos cuando lo necesitan, pero hoy gobiernan como si el hincha no existiera.
No hay que olvidar nunca, que nos están dando la espalda cuando más respuestas necesitamos.
River fue privatizado.
Este desastre es producto de que el fútbol de River fue privatizado.
Un grupo de yuppies y empresarios vinculados a intermediarios y representantes de jugadores causaron esta crisis que es futbolística e institucional.
A ellos hay que sacar de River.
Cuando cuestionamos la decisión de colgar a 15 jugadores en Cantilo, no es porque la solución futbolística estuviera ahí. Gran parte ya tenían el ciclo cumplido. Son las formas.
River destruyó patrimonio. Pasó de tener jugadores con valor de mercado a regalarlos. Eso no es depurar un plantel. Es dilapidar patrimonio por no haber sabido negociar a tiempo. El daño no termina ahí. La forma en que se manejó todo contaminó el clima interno, expuso al plantel, deterioró la imagen del club y convirtió una decisión deportiva en un papelón institucional. Y como si fuera poco, el papelón mediático. Semanas de filtraciones, una novela interminable, el vestuario expuesto y la imagen de River arrastrada por todos los medios. Lo que debía ser una reestructuración terminó siendo otra muestra de improvisación.
Y una vez más, peor el remedio que la enfermedad.