Tenemos un presidente sionista que festeja el genocidio.
Ahora hay que bancarse lo que digan Bardem, Rosalia, Samuel Jackson y cualquier persona proveniente de paises con historial colonizador y esclavista.
Deberiamos hacer un poco de autocrítica y reconocer al verdadero enemigo.
Celebridades. Este es el descargo correcto: “No soy inmune a la propaganda! Pido disculpas por haber sido tan ignorante de creer que un país pobre de Sudamérica es más villano que las grandes potencias del primer mundo construidas sobre la sangre de otros pueblos.”
Lo hermoso de que Inglaterra pida sanción de la FIFA por el mensaje de Malvinas es la paradoja: la sanción solo tiene sentido si se reconoce que, efectivamente, "Malvinas" se refiere a las islas.
Si "Malvinas" no fuera una forma válida de nombrarlas, sería una palabra cualquiera.
Pero al denunciarlo como un mensaje político, admiten justamente lo contrario: que "Malvinas" nombra un territorio en disputa, que el reclamo argentino existe y que "Falklands" no es un nombre neutral ni definitivo, sino atravesado por su propio imperialismo.
Y esa es la revolución: lograr que la frase "Las Malvinas son argentinas" siga disputando sentido, incomodando al imperio (que todavía, en pleno siglo XXI, tiene 14 naciones subordinadas al Commonwealth) y recordando que la ocupación, al menos en ese pedacito de tierra del sur global, nunca consiguió volverse completamente legítima.
La única lucha que se pierde es la que se abandona. Militancia es ocuparse del otro. Taty Almeida, 95 años, una vida bien vivida. Plantando cara a los genocidas y sembrando memoria a cada paso. Y una risa entrañable para que cuidemos el estado de ánimo ante su dolorosa ausencia!
Hay mucho dolor, sí. Pero también tanta belleza, tanto amor y comunidad en la despedida.
Qué cosecha, Indio.
Quienes no lo entienden revientan en su ignorancia y soledad.
A mí lo que sinceramente me parece fascinante es que sea un fenómeno tan imposible de ser globalizado, traducido a otras latitudes. Es nuestro. A nadie más le importa. Todo nuestro. Un tesoro enterrado en el fin del mundo.