@MiguelFontan Miguel, cuando una gran parte de la sociedad tiene como referente de análisis político a un mamarracho como el milímetro, como bien lo llamas, ese es un termómetro y un reflejo de lo mal que estamos como país.
Y así mismo elegimos a nuestros gobernantes.
¿Qué podría salir mal?
@17DEJUNIO Por más que sondees con una explicación, jamás el raciocinio llegará a explicarlo. Solemos usar dos palabras que inventamos los humanos, ambas con un manto de Divinidad: milagro. Y después otra: gracias.
Jorge @jaarreaza descubre, con fingida sorpresa, que las sanciones producen dolor. Lo que omite es la parte esencial: las sanciones dañan a los pueblos cuando sus gobernantes deciden convertirlos en rehenes.
Un régimen responsable protege a la población, corrige sus políticas y evita que el coste recaiga sobre los más vulnerables. El chavismo hizo exactamente lo contrario: destruyó la producción, dilapidó la renta petrolera, persiguió la inversión, saqueó el Estado y, cuando llegaron las sanciones, utilizó el sufrimiento que él mismo había creado como instrumento de propaganda.
Arreaza cita a Nephew para demostrar que las sanciones buscan ejercer presión. Gran revelación. Lo que no cita es el manual chavista: apropiarse de los alimentos, las medicinas y las divisas; culpar al extranjero; y presentar como víctima al verdugo.
Las sanciones pueden ser discutibles, imperfectas y dolorosas. Pero ningún decreto extranjero obligó al chavismo a quebrar PDVSA, destruir el salario, expropiar empresas, perseguir productores, vaciar hospitales o convertir la ayuda humanitaria en mecanismo de control político.
El pueblo venezolano no fue tomado como rehén por quienes sancionaron al régimen. Fue tomado como rehén por el régimen para que nadie se atreviera a sancionarlo.
"Les gens qui lisent sont moins cons que les autres, c’est une affaire entendue. Cela ne signifie pas que les lecteurs de littérature ne comptent pas d’imbéciles et qu’il n’y a pas de brillantes personnalités chez les non-lecteurs. Mais, en gros, ça s’entend, ça se voit, ça se renifle, les personnes qui lisent sont plus ouvertes, plus captivantes, mieux armées dans la vie que les personnes qui dédaignent les livres.
C’est logique, après tout. Le lecteur développe son intelligence au contact des raisonnements, au frottement des idées, au heurt des chimères ou des apories. Il devient l’intime de héros de fiction dont il a suivi les aventures avec curiosité, souvent avec passion. Il range dans sa mémoire des morceaux d’histoire de France ou d’ailleurs, des vies de personnages illustres, des récits de découvertes, d’exploits, de faits divers, d’existences obscures ou infortunées, de peuples en majesté ou en servitude, de civilisations défuntes. Bref, il collectionne des éclats de ce qui constitue la culture générale dont le livre, même s’il a aujourd’hui des concurrents, reste le principal pourvoyeur.
Beaucoup trop d’hommes politiques, de chefs d’entreprise, de hauts fonctionnaires, de manageurs, de responsables de tout poil ne lisent que des livres utiles à l’exercice de leur profession. La littérature ? Perte de temps. Les romans ? C’est bon pour les femmes. Pauvres types ! (Pas sûr qu’au même niveau de responsabilités les femmes lisent plus et mieux.) Eux qui vivent dans un monde clos de privilégiés et en connaissent les protocoles, ignorent tout de l’évolution des comportements dans les différentes strates de la population dont ils ont directement ou indirectement la charge. Romans et récits leur apprendraient bien des choses. Sur le clair-obscur des mentalités. Sur les raisons des volte-face et des fidélités. Sur les fiertés minuscules et les détresses inavouables. Sur le grand bazar du commerce des corps et des âmes. Et donc, par comparaison, par confrontation, sur eux-mêmes.
Lire des romans, c’est prendre des nouvelles des autres.
Barack Obama : « Grâce à la littérature, j’ai pu imaginer ce qui se passait dans la vie des gens. »
Milan Kundera : « La bêtise des hommes vient de ce qu’ils ont réponse à tout. La sagesse du roman, c’est d’avoir question à tout. »
Lire de la poésie, c’est soulever des chapeaux, des couvercles, des tapis, le ciel.
Lire n’est pas se retirer du monde, c’est entrer dans le monde par d’autres portes.
Lire, c’est prendre Voltaire comme professeur, Proust comme oncle de la ville et Vialatte comme tonton des champs, Duras comme cousine, Stendhal, Dumas, Camus et Semprun comme amis, La Fontaine et Vincenot comme gardes-chasse, Louise Labé comme amante, Colette comme cuisinière, Montaigne, Jean Giono et Julien Gracq comme voisins.
Lire, c’est agrandir sa famille, engager du personnel, se faire des amis, multiplier ses relations, se constituer un fabuleux carnet d’adresses.
Lire, c’est faire entrer un peu de lumière dans le dédale piégeux de nos existences.
Mais si l’on comprend mieux le monde en lisant, la lecture peut aussi le complexifier, le rendre plus énigmatique. Il y a des livres qui décoiffent, qui dérangent, dont on sort troublé et même chamboulé. Ce sont peut-être les meilleurs puisqu’ils nous atteignent au plus profond et qu’ils modifient nos façons de voir et de ressentir. Ils nous poussent à des examens de conscience.
Ils nous encouragent à prendre des résolutions, à tenter des expériences. Ce sont des perturbateurs existentiels.
Lire, c’est courir le risque de se remettre en cause.
Enfin, la lecture est l’une des dernières activités humaines – avec, entre autres, la conversation et l’amour – où il n’y a nulle nécessité de retenir des codes, d’appuyer sur des touches, de consulter des écrans. Technologie nulle, simplicité du contact avec les mots (à condition, bien sûr, de continuer de préférer le papier à la tablette).
Lire, c’est avoir de l’esprit jusqu’au bout des doigts."
Bernard Pivot
𝐓𝐫𝐚𝐝𝐮𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐜𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐜𝐚𝐝𝐨:
Mucho “respeto recíproco”, mucha “buena fe”, mucha “metodología”, muchos “ciclos de trabajo”… pero ni una sola línea sobre los presos políticos, ni una palabra sobre elecciones libres, ni sobre un CNE independiente, ni sobre el respeto al resultado del 28 de julio, ni sobre el regreso de los exiliados, ni sobre el cese de la persecución.
𝐄𝐧 𝐫𝐞𝐬𝐮𝐦𝐞𝐧: un documento lleno de palabras bonitas para decir absolutamente nada de lo que le importa al venezolano de a pie.
Porque el venezolano no necesita otra mesa. Necesita que liberen a quienes están presos por pensar distinto. Necesita votar y que su voto valga. Necesita instituciones que no respondan a Miraflores. Necesita poder regresar a su país sin miedo. Necesita justicia.
Lo demás es el mismo libreto de siempre: comunicados impecablemente redactados, fotos, apretones de manos y toneladas de “esperanza” administrada… mientras la realidad sigue intacta.
Ya perdimos la cuenta de cuántas mesas, cuántos diálogos y cuántos comunicados han prometido “el bienestar de los venezolanos”. Lo único que sí ha sido permanente es el sufrimiento de los venezolanos.
Así que, perdón si no aplaudo otro PDF lleno de diplomacia. Cuando vea presos políticos saliendo de las cárceles, un cronograma electoral con garantías reales, un CNE independiente y compromisos verificables que se cumplan, hablamos.
Hasta entonces, esto no es un acuerdo. Es otro capítulo del interminable “bla, bla, bla” al que el régimen nos tiene acostumbrados desde hace más de dos décadas. Porque en Venezuela sobran los comunicados… y faltan los hechos.🤷♀️
¿En serio?
Entonces cómo se puede explicar (i) por qué María Corina Machado ha quedado fuera de toda consideración importante en el proceso de transición; (ii) por qué el grupo opositor que la acompañó en Panamá no logró convertirla en una figura indispensable en esta nueva ronda de “entendimiento” con el régimen, a pesar de ese nefasto “Acuerdo de Panamá” en donde estaba como cabeza de esa “negociación”; y (iii) por qué la Administración Trump —que alguna vez mencionó su peso simbólico— no la consideró el eje opositor alrededor del cual debe organizarse la reconstrucción política venezolana.
Es cierto que Washington no la ha borrado —aún— pero sí la ha relegado a niveles que no son propios de la “líder de las fuerzas democráticas venezolanas”. Y eso, para cualquiera que sepa de política, es un aspecto que importa cuando otros ocupan la mesa, negocian las garantías, administran los tiempos y participan en el diseño de las futuras instituciones.
Los hechos perecen constatar, cada vez más con elocuencia, que el principal resultado político de la sra. Machado fue reanimar una oposición partidista-electorera que estaba en coma.
De ahí que su breve liderazgo le devolviera votos y visibilidad al viejo ecosistema de la MUD —que nunca muere porque siempre hay politiqueros a los que no les importa convivir con la degradación política y la corrupción— y que hoy se reagrupan en distintas estructuras con foco en el saqueo (igual que el chavismo), incluyendo a los propios partidos que se organizan en torno al clientelismo, opacidad, reparto de cuotas y sustitución de las instituciones por acuerdos entre élites.
Y para colmo, la estrategia de la Sra. Machado siempre se desarrolla en anacronismo con respecto a la coyuntura. Por eso, (i) cuando defendía una intervención internacional, EE.UU. intentaba administrar una solución institucional alrededor del gobierno interino y profundamente corrupto de Juan Guaidó; y (ii) cuando concentró toda su estrategia en la vía electoral, la Administración Trump terminó haciendo uso de fuerza letal para capturar a los criminales de Maduro y de Cilia Flores, lo que supuso una alteración radical del equilibrio y la tutela del régimen.
Y antes que venga algún militante del infortunio a decir que no existe problema alguno en haber cambiado de táctica, respondo: es cierto, pues la política obliga a revisar posiciones. El problema no es ese, sino el haber llegado tarde a todos los cambios decisivos del escenario político.
Para mí todos los que conforman esa oposición corrupta, inútil y sin preparación para construir un país deberían ser execrados de la política. El asunto es que una parte de la sociedad aún le reza al personalismo político como lo hace a los santos, sin entender que los asuntos humanos no se resuelven igual a los asuntos religiosos.
He de señalar —antes que se me increpe de “supremacista moral”— que en términos maquiavelianos, la virtù política no es pureza moral, valentía retórica ni capacidad para entusiasmar multitudes, sino la facultad de comprender la fortuna en los términos de (i) reconocer el momento; (ii) anticipar sus variaciones; y (iii) construir capacidades antes de que la oportunidad desaparezca.
En contraste, si algo ha demostrado tanto la Sra. Machado como el resto los “opositores” es una enorme capacidad para evitar el basurero político, así como una enorme incapacidad para leer el tiempo que fue favorable para librarnos del chavismo.
Gobernar exige una ética de la responsabilidad (Weber) que está dada en el cálculo correcto de las consecuencias, el reconocimiento de los límites, la selección de medios eficaces que respondan adecuadamente a los fines previstos y el cuidado del mensaje político para que éste no se convierta en un tratado de manipulación y de venta vulgar de esperanzas sin posibilidad de concretarse.
Ello porque —hablando de diferencias entre la política y la religión— los milagros sin acciones propias de este mundo solo le pertenecen a Dios.
No se pierdan "La salida nunca fue electoral"
Adriana Vigilanza @Adrianavigi entrevistada por Carlos Lee, desde su experiencia personal, explica cómo la inacción d clase política venezolana fue clave para encubrir a Smartmatic y a sus fraudes electorales
https://t.co/K8zdZXBh2I
María Corina y esa necesidad patológica de repetir el discurso demagogo de ser la "salvadora y madre de los venezolanos"
Esa constante apelación a las anécdotas de madres, luto, tumbas, retornos y abrazos es una estrategia deliberada de mercadotecnia política diseñada para emocionar en lugar de convencer mediante propuestas técnicas o estratégicas.
Es humanización melodramática, porque al presentarse como la figura maternal que "siente el dolor" de cada familia, María Corina busca transformar la política en un asunto meramente emocional y afectivo-familiar.
Es sustitución de la técnica por la falsa empatía
Es usar el dolor como escenario, porque busca convertir las tragedias individuales (incluyendo el luto o la búsqueda de seres queridos en los escombros) en anécdotas de tarima o entrevista transforma el sufrimiento del venezolano en combustible para su propia épica personal.
María Corina sabe que en momentos de vulnerabilidad extrema, las personas buscan refugio emocional. Entonces, ella buscar explotar esa vulnerabilidad mediante relatos de lágrimas y promesas de consuelo personal.
Es una de las tácticas más antiguas de la política populista, sin importar la ideología que represente.
Es además, sentimentalismo frente a la falta de poder fáctico y nula influencia real, porque cuando un político no tiene el control de las instituciones, la fuerza pública ni la capacidad logística para resolver los problemas en el terreno, el marketing sentimental es la principal herramienta disponible para mantener viva la atención mediática y el capital de apoyo, en este caso, María Corina seguir ilusionando a su base de borregos.
Ni hablar de esa sonrisa incluso en momentos serios y trágicos...
Es una verdadera psicópata
DE BOLÍVAR A SÁNCHEZ
La independencia de Venezuela fue un extravío disfrazado de promesa. Su origen no respondió a ningún principio de legitimidad compartida. Emergió desde una fractura larvada, sin orden ni raíz que le diera sustancia. El porvenir se apagó en el instante mismo en que el sentido dejó de organizar la historia. Lo que siguió fue una marcha sin dirección, celebrada por quienes ignoraban la profundidad del abismo que se abría bajo sus pies. Lo que surgió no tomó forma estable. Se alzó como figura sin espesor compartido, carente de suelo propio, sostenida apenas por símbolos vacíos, sin arraigo ni contorno para sostener un nombre común.
En 1800, la pertenencia era plena, directa, sin traducciones. El ser español en Venezuela no pedía justificación. Era forma de vida, relación natural, continuidad del cuerpo político. La insurrección partió de una cúpula instruida que anhelaba desprenderse del orden que la contenía. El pueblo fue convocado después, cuando ya no había nada que decidir. La oportunidad emergió cuando la cúspide del poder quedó suspendida. En esa suspensión se proyectaron las ambiciones sin contorno definido.
La restauración del orden fue enfrentada con actos que no buscaban diálogo. Los hechos se impusieron como única gramática del poder. La guerra atravesó la tierra sin dirección clara. Abrió heridas cuya lógica no siguió fronteras ni razones, sólo la fuerza dispersa del caos. El poder cambió de manos en medio de la turbulencia. Se concentró en grupos que hablaban desde alturas que ya no escuchaban. Bolívar se movió entre impulsos y proclamaciones. Su trayectoria no dejó instituciones sólidas, sino declaraciones erráticas, gobiernos efímeros, caudillismo eternizable.
El relato que lo elevó como figura histórica sirvió para fijar una imagen emocional, útil para justificar rupturas sucesivas bajo una misma bandera. El culto a su memoria alimenta desde entonces un estado permanente de agravio. Las soluciones se posponen para siempre, porque el mito exige que el conflicto nunca termine. El chavismo brota del humus narrativo dejado por esa distorsión fundacional. Lo que parecía dormido reapareció amplificado por el lenguaje de la revancha.
Chávez se apropió de los signos disponibles. Lo que dijo ya había sido dicho. Lo tomó y lo concentró en una forma total que pretendía explicar el presente. Su prédica no elaboraba ideas ni convocaba razones. Apuntaba a lo emocional, como si sólo doler fuera prueba de verdad. Su palabra tocaba una fibra ya herida. No organizaba pensamiento. Evocaba una deuda infinita, jamás saldada. La política fue desplazada por una evocación constante de faltas pasadas. La acción quedó inmóvil en torno a la deuda como núcleo.
Todo lo que hizo estaba ya insinuado en los discursos del siglo XIX. Lo antiguo reapareció con rostro renovado, prolongando la misma trama subyacente. El relato cruzó océanos y se reconfiguró en otras geografías. Nuevas élites lo adoptaron, no como doctrina ordenada, sino como instrumento útil para narrativas ya formadas. El discurso chavista se integra a otras voces como una fuente entre varias. Su tono ha sido absorbido en los modos de hablar del poder. Los vínculos que los unen van más allá de lo económico. Comparten una visión emotiva del poder, una misma forma de nombrar el pasado.
En España, lo vemos en la apropiación del relato victimista, del populismo judicial, del odio simbólico a la tradición hispánica y al orden histórico. Podemos, ERC, Bildu, el PSOE: todos han asumido el mismo guion que el chavismo articuló. La Ley de Memoria Democrática, el derribo de estatuas, la supresión ritual del pasado hispánico, la criminalización de su legado religioso y monárquico, el desplazamiento del lenguaje institucional hacia la lógica del agravio: todo esto no es otra cosa que la traducción ibérica de una narrativa que se gestó al otro lado del Atlántico, con Bolívar como estandarte posmoderno.
Lo iniciado con Bolívar no fue sólo una
corrupción, delito ni sentencia que lo remueva. Su permanencia no depende de la legalidad, sino del control narrativo.
Una vez que el relato se ha instalado como única fuente de legitimidad, toda forma institucional queda subordinada a su lógica. Como Maduro, Pedro Sánchez no será vencido por los tribunales ni por vía institucional. El régimen que encabeza no ha llegado a la militarización, preservando aún las formas. Por eso necesita que el conflicto se mantenga dentro del cuadro escénico del Congreso, entre micrófonos, aplausos y abucheos. Con discursos grandilocuentes, sobre todo por parte de la oposición, con oratoria vibrante y derroche de talento tribuno-literario. Esa escenificación democrática, donde las críticas se entregan envueltas en ditirambos dignos de certámenes de retórica, es funcional a toda tiranía. En España ese rol ha sido asumido a la perfección por el Partido Popular. Pero todo este circo es una etapa del circo, bastante avanzada.
Nada amenaza más al régimen que una conciencia que desborde ese marco teatral y advierta a las masas que lo instaurado no es una administración discutible, sino una forma irreversible de captura. Desactivar el dominio chavista global exige más que refutar sus argumentos: exige extraer el relato que lo sostiene, y exponerlo como lo que es: un arma antiinstitucional que se disfraza de institucionalidad. Pero esta extracción conceptual tampoco basta. Lo sabemos los venezolanos: llega un momento en que hay que proceder a la extracción del régimen mismo, y ello no puede ser llevado a cabo por las instituciones ya infiltradas. No se puede revertir una usurpación desde dentro de los órganos que han sido usurpados. Hace falta un poder sano, externo a la infección, con la voluntad suficiente para detener la gangrena antes de que se naturalice. Porque si la herida se convierte en identidad, ya no hay cura posible.
En Venezuela lo llamamos «picar a’lante», y no supimos implementarlo, por culpa del funcionalismo opositor.
Quien crea que Sánchez se irá en agosto o septiembre no ha entendido la leyenda negra, ni el chavismo, ni la modernidad.
X. P.
El mandato clarísimo del 93% q te votó en Primarias, @MariaCorinaYA, fue a que te deslindaras por completo de una oposición cómplice y del socialismo. Muchos te creímos cuando eso decías en tu campan̈a, pero decidiste hacer lo contrario. Nunca entenderé por qué te deshiciste de buena parte de tu capital político para endosar incluso a culpables del latrocinio más brutal q ha presenciado la humanidad. Rodrigo Cabezas , por ejemplo. ¿Cuál era la necesidad de acercarse a él? Pero también hubo otros.
El más grave error que cometió la democracia fue perdonar y dejar habilitado, políticamente, a Hugo Chávez. Y no únicamente después de los dos levantamientos militares de 1992. Sino desde antes, desde que detectaron su subversión y complicidad con la Guerrilla castrocomunista, siendo un jóven dentro de la FAN.
Quienes te dijeron q la "gran unión" pata reconstruir a Venezuela incluye a quienes acompañaron esa subversión y únucamente para llenar sus bolsillos, en una magnitud que raya en crimen de lesa humanidad, te asesoraron muy mal. Cabezas fue creador de FONDEN, un presupuesto paralelo en dólares, completamente ilegal, destinado en un 90% a corrupción.
Igual que quienes te hayan dicho q a @DonaldJTrumpJr tenías que decirle q no necesitábamos ayuda de fuerza en tierra. Simplemente, unos desalmados.
Esa ayuda era y sigue siendo IMPRESCINDIBLE.
Solo imagina lo que hubiera sido el resultado de no contar con ella después del o los terremotos del 24 de Junio. Gracias a Dios en EE. UU no siguieron la posición que dejaste buen clara, en cámaras.
Ningún equipo de salvamento internacional habría podido ingresar a socorrer a venezolanos si EE. UU no tuviera presencia en tierra.
Permitir que te asesoren quienes mal asesoraron en el pasado a otros, bajo un muy perjudicial prejuicio ideológico de izquierda, se llama, en Derecho, "culpa in eligendo".
No exime de responsabilidad.
@MiguelFontan Si hace caso de la recomendación de @MiguelFontan por favor tenga cuidado de no repetir la incongruencia semántica, el
disparate lingüístico que comete @mariaoropeza94... "hacia dónde estamos" es como preguntar "en qué dirección nos quedamos quietos". 🥴. #SociedadDeChupiChupi
Una barra de chocolate fabricada con cacao venezolano —catalogado como uno de los mejores del mundo— NO es más costosa que una de Turquía o China. A continuación, mencionaré las grandes diferencias técnicas entre ambas.
El contenido real de cacao en una barra nacional superará siempre el 40%. Por su parte, la contraparte importada apenas contiene entre un 2% y un 5%, acompañada de muchos colorantes, saborizantes, exceso de azúcar y, por supuesto, su ingrediente estrella: la manteca de palma hidrogenada.
Las barras de Turquía, China y de otros tantos países que ingresan como contrabando están fabricadas con cacao africano forastero. Increíblemente, el peor de nuestros cacaos es irrefutablemente superior a cualquier cacao africano.
Entonces, esto no es un tema de precios ni de marketing; se trata más bien del amor por lo importado. Y eso no está mal, pero cuando hablamos de cacao —como lo serían el vino o los perfumes para los franceses— no hay tela de dónde cortar. Apoye la industria nacional del chocolate venezolano.