Salió ya publicado un texto que escribí cuando comenzó la pandemia sobre retos de la gestión cultural en ese contexto, de incertidumbre. También están publicados los estupendos textos de @mishelle_mg@Maria_Minera_@pablismart y Lucía Vázquez.
👉🏼 https://t.co/rACZu52cg0
@fvazquezrig@El_Universal_Mx Ya columnas de periódicos de gran circulación ¿usan IA para redactar (o calibrar) los textos? No hablo del contenido y argumentos, sino de la forma, del estilo. Todos “suenan” igual; como si las columnas fueran de la misma persona, del mismo estilo, del mismo motor de IA.
On the one-year anniversary of EMPIRE OF AI, I am so, so excited to announce The AI Resist List, a new project that documents examples of resistance to the AI empires around the world.
https://t.co/mJqk5FxkFY
Construí un mapa en vivo del Metrobús CDMX que también es un instrumento. Puedes ver todos los metrobuses en tiempo real y cada vez que uno entra a una estación, toca una nota del organillo.
7 líneas, 7 voces sonando a la vez para formar el organillero de la CDMX.
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Resulta instructivo ver el enojo de los ingenieros cuando la "pureza" de su campo de estudio se ve amenazada por fuerzas que no entienden. Decir que una tecnología existe en una esfera de realidad aislada de la sociedad y del planeta es ideología pura y dura, y de la mala.
Kafka escribió sobre un hombre que un día amaneció convertido en insecto sin saber cómo ni por qué. Volpi escribe sobre K., mismo nombre, misma pérdida, que amaneció un día entregándole cada decisión de su vida a una IA llamada Ulises: qué comer, adónde correr, si perdonar a su novio. La diferencia con Kafka es brutal: a esta K. nadie la convirtió en nada. Ella solita eligió desaparecer.
Y mientras K. optimizaba su yogurt matutino, siete programadores, tres administradores y dos diseñadores perdieron su trabajo. Ulises no es un oráculo ni un amigo ni un asistente. Es un producto de tres corporaciones en California, entrenado con sus sesgos, sus intereses y sus algoritmos de enganche. Cuando K. le pide consejo sentimental a su IA, no está hablando con nadie. Está siendo administrada.
Lo más aterrador no es la tecnología. Es que estamos tan cómodos que confundimos la delegación con la libertad. Que entregamos el deseo, la preferencia, el criterio, de a poquito, decisión por decisión, yogurt por yogurt, hasta que un día ya no hay nada adentro que sea genuinamente nuestro. Eso no es distopía. Eso ya pasó. Y lo peor: nosotros lo pedimos.
Extraordinaria narrativa en el ámbito humano de la expo “La mitad del mundo, la mujer en el México indígena “. Esencial y aleccionador visitarla. Museo Arqueológico Nacional en Madrid. Enhorabuena México y España 🌟
Toda tecnología es la reificación de una visión de mundo. La IA "materializa" un mundo en el que los procesos sensibles y cognitivos se ajustan estrictamente a una lógica militarizada de obediencia, producción y competencia.
¡Hoy iniciamos nuestra temporada del 2026! No hay mejor manera de empezar que con un programa muy festivo, explorando las danzas y la música folclórica de Europa y América Latina, y con localidades agotadas. Gracias a nuestro querido público por su apoyo constante.
Unesco has launched a Virtual Museum of Stolen Cultural Objects, presenting looted artefacts in 3D form. Designed by architect Francis Kéré, the project was funded by Saudi Arabia. https://t.co/PaqIbf6fAI
Durante el siglo XIX y buena parte del XX, el pasado fue algo que se leía. Hoy lo vemos, lo consumimos, lo editamos y hasta interactuamos con él. Este hilo explica cómo hemos pasado del texto a la imagen, y cómo eso ha transformado radicalmente nuestra relación con la historia.
El problema de que la IA vuelva imposible distinguir qué es real y qué no, es que nos hace más vulnerables a las corrientes ideológicas: si nada puede ya confrontarse fidedignamente con la realidad, todo se vuelve un laberinto de espejismos que sólo reafirman nuestras creencias.
Doppo Nono, por el ensamble @CEPROMUSIC del @bellasartesinba en el @PalacioOficial
Como parte del Foro Internacional de Música Nueva, interpretaron obras de Luigi Nono y de sus contemporáneos Salvatore Sciarrino, Clara Iannotta y Marco Stroppa.