El otro día, durante un encuentro con editores, Silvia Bardelás, de la maravillosa editorial De Conatus, nos dio un dato que me puso los pelos de punta:
Los niños han dejado de imaginar.
Según recientes estudios, los más pequeños tienen problemas para poder “ver” en su cabeza lo que es narrado en el libro. No se enciende lo que en alemán llaman el cine de la cabeza, Kopfkino, esa máquina neuronal que permite crear imágenes en nuestra cabeza de lo que estamos leyendo, escuchando o escribiendo.
Suena tan horrible como parece. ¿Qué sentido tiene leer Don Quijote si no puedes ver a ese viejo decrépito caer una y otra vez al enfrentarse contra unos gigantescos molinos? ¿Qué gracia tiene leer Crónicas Marcianas de Ray Bradbury si no podemos ver a esos cohetes descender sobre la superficie de nuestro planeta vecino? Normal que los niños se aburran de leer. Si no tienen la capacidad de imaginar, no pueden emocionarse, ni sentir terror o ni enamorarse de ciertos personajes. Como consecuencia lógica, los valores de comprensión lectora, que no de lectura, están por los suelos. Según el informe PISA, el 50% de los alumnos de primaria tienen bajos niveles de comprensión lectora en España y los niveles en todo Europa bajan cada año escandalosamente.
Lo que nos explican los científicos es que la lectura conecta muchas áreas cerebrales, pero principalmente tres: el área del lenguaje, la visual y la emocional. Cada vez que un niño lee favorece que haya más conexiones neuronales entre estas tres áreas y favorece su integración. Es un entrenamiento, a más lecturas, el músculo está más desarrollado y le permite imaginar mejor. Esta es una de las claves que creo que damos por sentadas, imaginar es una habilidad innata y no se tiene que trabajar. Pero nos equivocamos si pensamos eso, la imaginación, como cualquier otra característica del ser humano debe ser puesta a punto para poder utilizarla. Y quizá a una gran parte de la sociedad no le parezca importante que la imaginación se extingan en nuestro mundo, pero… ¿Qué sería de nosotros si no podemos imaginar lo que siente otra persona? Quizás, esa pérdida de empatía sea uno de los grandes problemas de este tiempo que vivimos.
Por supuesto, este problema tiene una relación directa con la sobreexposición a las pantallas. Cuanto más vídeos de Youtube, series de Netflix y shorts de TikTok, el cerebro imagina menos y se acostumbra a que las imágenes sean definidas y en alta definición, pero no creadas por nuestras propias neuronas. Y esto no solo vale para los niños, en adultos también están cayendo los valores de atención y de comprensión profunda.
Sin embargo, la propia Silvia Bardelás nos dio la solución para erradicar este problema de raíz: llevar la escritura creativa a las aulas. No como método para desarrollar un discurso propio o para mejorar la ortografía, sino para potenciar la lectura. Si queremos aumentar los ratios de lecturas y conseguir que la imaginación vuelva a la cabeza de los jóvenes, tenemos que enseñarles a escribir. Esas mismas áreas que fortalece la lectura (lingüística, visual y emocional) son las que mejoran su conectividad a la hora de escribir. Cuanto más escribimos, mejor leemos. Cuanto más inventamos personajes, escenarios, frases en nuestra cabeza, mejor podemos ver, escuchar, sentir a otros autores. El famoso mantra de toda escuela de escritura, para poder escribir hay que leer, también tiene su reverso:
Para poder leer tenemos que escribir.
La dopamina, el cortisol y la autoayuda fueron ayer a divertirse al hormiguero.
Yo no, que tengo unos puntos de sutura en la nariz.
Pero os dejo una reflexión sobre la divulgación de Marian Rojas y el vídeo entero en mi instagram 👇🏽
Menos empujar a la juventud a ir a terapia con eslóganes propagandísticos vacíos y más garantizar unas condiciones de vida dignas que permitan justamente una salud mental más estable.
No todo se soluciona en consulta.
POR FAVOR SE AGRADECE DIFUSIÓN 🙏🏼
Este es mi amigo, está de Erasmus en Lille (Francia), desde el día 15 (viernes) no sabemos nada de él.
Estamos desesperados, por favor, rogamos difusión.
No toméis siempre por “conducta de superación” el caso de una persona con problemas de la conducta alimentaria que se mete al gimnasio “todos los días”. Puede haber una transformación de la forma de su comportamiento pero no de la función. Los patrones rígidos y perfeccionistas así como la intolerancia hacia cierto tipos de cuerpos puede seguir ahí presente. Además, decir que esa chica es un “modelo” es INVALIDAR a miles de mujeres en condiciones similares y no dar importancia a sus avances e ignorar el contexto en el que se encuentran, individualizando un problema social y cultural.
Tengo una amiga que necesita una habitación en BCN para mediados de Octubre por la zona de gracia/el carmel/ eixample/ sagrada familia. Su budget son 600€😊
Lo único es que no puede vivir con gatos porque es alérgica. Agradecería que lo compartierais. Si no, escribidme :)
Hoy os vengo a explicar un concepto muy básico de la psicología que a mi me encanta y con el que me siento muy identificada porque es básicamente la definición de un brote
os presento al
✨ESTALLIDO DE LA EXTINCIÓN✨
La ✨liberación✨ que provoca dejar de guardar ropa que ya no te queda bien “𝒑𝒐𝒓 𝒔𝒊 acaso adelgazas”
Intercámbiala con tus amigas, haz un mercadillo, dónala a una asoc.
Prueba, ya verás😌
Ayer apareció por sorpresa una estatua de poliuretano de Juan Carlos I apuntando con una escopeta a la otra estatua del oso y el madroño en la Puerta del Sol de Madrid.
La persona que ha creado esta fantasía es el artista chileno Nico Miranda.