Ella más que llorar por el, llora por la ilusión de un amor bonito que no fue y eso realmente duele. Todas fuimos la joaqui alguna vez por eso te entendemos y te abrazamos.
Y sí, me tuve que rendir, amor. No porque dejara de quererte, sino porque sentía que mi dolor te daba igual. Preferí irme antes de que me decepcionaras más. Quise quedarme con lo mejor de nosotros antes de que el dolor destruyera hasta nuestros recuerdos.
Soy el claro ejemplo, de que para alejarme de algo, primero tiene que destruirme por completo. Y no es falta de amor propio, es la bendita fe que tengo en creer que todo puede cambiar.