Hay errores que duelen, que nos dejan cicatrices y que quisiéramos borrar, pero al final son esos mismos tropiezos los que terminan enseñándonos más que cualquier acierto, porque de ellos aprendemos lo que realmente significa avanzar con fuerza, claridad y una nueva perspectiva.
Ojalá todos experimenten, al menos una vez, la tranquilidad de estar enamorados de la persona correcta. Esa sensación de saber que puedes querer sin límites, bajar la guardia, sentirte en casa y descubrir que el amor mutuo se convierte en el lugar más seguro del mundo.
Aunque no se note, mi mayor meta en la vida es convertirme en una mujer más pacífica y serena. Estoy cansada del enojo y del resentimiento; solo quiero vivir en paz.