¿Están muy extrañados porque no les resultó una palomita sino una palomota? ¿Creían que era muy débil? Ahí la tienen. Paloma respeta y se hace respetar.
Por favor, aunque tarde, que se cree respeto.
🌡️ #ElTermómetroPolítico: Oviedo repartió “periodicazos” en Medellín, pero el dato político fue otro: lo acompañó Susana Ochoa, esposa del gobernador Andrés Julián Rendón. En el Verde, JP Hernández se declaró impedido para apoyar a Cepeda y ya tendría favoritos para segunda vuelta: Abelardo o Paloma. Y ojo, arrancó el pulso por la elección del nuevo contralor.
Antioquia sacó de la pobreza a 93.000 antioqueños. Este es el resultado de un trabajo colectivo: de nuestro Gobierno, del sector privado y de mis paisanos. Con el pago del impuesto vehicular, una política de austeridad que nos permitió generar ahorros y una cultura de pago que refleja confianza en nuestro gobierno, hoy estamos impulsando una revolución en infraestructura, en la lucha contra el hambre, en la calidad de vida de las mujeres y en la atención a la primera infancia.
A pesar del abandono del Gobierno Nacional al ICBF y del congelamiento de recursos del PAE, en Antioquia seguimos adelante. Con nuestro programa Arrullos, liderado por mi esposa Susana, y la destinación del impuesto vehicular a la alimentación escolar, hemos fortalecido la atención a la primera infancia y aumentado la asistencia escolar. Seguimos firmes, sin perder el foco ni bajar la guardia, porque aún persisten muchos desafíos.
Preocupa la salud. Las barreras de acceso que construyó el gobierno Petro están afectando a todos: entre 2024 y 2025 casi se duplicó el número de Antioqueños con dificultades para acceder a servicios de salud. Hoy, la afiliación al sistema ya no garantiza atención efectiva ni la entrega oportuna de medicamentos. Un modelo fracasado, EPS intervenidas, promesas incumplidas, dolores y muertes es la herencia que dejan al País.
¡Triunfó la revolución de los Gobernadores!
La Corte protege la autonomía fiscal de los departamentos frente a medidas del gobierno Petro que la pusieron en riesgo.
Desde Antioquia defendimos ese principio con firmeza, convicción y coherencia.
La @CConstitucional nos dio la razón.
Señora @ClaudiaLopez escuchándola en @CaracolRadio veo que Ud es igual o más resentida que petro y los petristas. Que genera la misma o más división sembrado odio y resentimiento frente a los que piensan diferente. Que triste el país no merece y no quiere más de lo mismo.
A los Antioqueños nos reconocen por muchas razones: el “no puedo” no existe, nada nos queda grande, donde comen dos comen tres, honramos el camino que abrieron nuestros viejos.
¡Estamos en #ModoAntioqueño!
Los INCAPACES de la extrema izquierda que no son capaces de ganar unas elecciones sin antes volver una mie3rda el país, paros, desmovilización de la mina Indígena, etc. Les da miedo. Saben en la tranquilidad no ganan.
Los modelos que les exigimos, que la sociedad les ha impuesto a las mujeres, son irracionales. Exponerlas en debates políticos y públicos por su apariencia física es imperdonable.
Las mujeres libran miles de batallas a diario; sostienen sobre sus hombros hogares, trabajos y familias. Han luchado con sacrificio y valentía para abrirse camino y ocupar espacios decisivos. Lo siguen haciendo.
¡Sus conquistas no han sido regalos!
Aun así, todavía hay hombres que refuerzan estereotipos culturales creyendo que se trata de un chiste.
Las mujeres demandan respeto: que se les mida por sus ideas, trayectoria, capacidades y liderazgo.
Maternidades feministas
Por: @juanabotero
Soy mamá desde hace 11 meses y feminista desde hace más de una década. Llevo más años deconstruyendo modelos de amor y familia, y construyendo una voz propia, que los que llevo siendo madre. Y quizá por eso hoy puedo decir, sin ninguna vergüenza, que algo está profundamente mal en el cuidado de los hijos. No es que, de no ser feminista, no lo hubiera visto, pero seguramente no me hubiera atrevido a decirlo.
Algo está realmente roto en las cargas que asumimos las mujeres, madres y trabajadoras. No sorprende que cada vez menos mujeres quieran tener hijos y que las tasas de natalidad se desplomen. ¿De verdad no quieren? ¿O simplemente no lo ven viable? ¿No quieren o no están dispuestas a cargar con todo? ¿No quieren o no hay suficientes hombres con quienes repartir el cuidado? ¿No quieren o no pueden pagar el altísimo costo de tercerizar el cuidado para poder seguir trabajando? ¿No quieren o no tienen redes de apoyo? No hay decisión libre cuando una de las opciones es imposible o titánica. Tener hijos hoy —sin morir en el intento— es un privilegio de pocos, y eso está muy, muy mal.
Aclaremos algo esencial: el problema NO son los hijos. Los niños son lo más maravilloso que puede vivir una madre. El problema es no tener tiempo para ellos como quisiéramos y, además, no tener tiempo para seguir siendo un ser humano completo, con placeres, pasiones. Con tiempo.
El problema es que el cuidado —que debería ser un diamante sostenido por la familia, el Estado, el mercado y la sociedad civil— simplemente no existe. En lugar de un diamante, tenemos un punto aplastado donde todas las responsabilidades caen sobre una sola esquina: las familias y, dentro de ellas, principalmente las madres.
Cuando una mujer trabajadora tiene hijos, únicamente suma responsabilidades. Nadie le quita otras para que pueda asumir la enorme tarea de criar: alimentar, pedir citas médicas, gestionar vacunas, conseguir buenos alimentos, comprar ropa, jugar, preparar teteros, matricular en el jardín… sin mencionar recuperarse de un parto, atravesar un posparto, reconciliarse con su propio cuerpo y, además, ser una esposa divina y sexy.
El problema también es la maldita culpa que cargamos el 99 % de las madres por no lograr ser todo. Si hay que sacrificar algo, es siempre lo nuestro: nuestras pasiones, nuestros placeres, nuestro tiempo libre.
El problema es que vamos apagando funciones para no morir de agotamiento. Y ese apagarse también es un juicio: primero se apaga la libido, luego la alegría, después la cabeza.
En lo laboral, el problema no es que te echen —eso es ilegal—. El problema es que no se note que eres mamá. Es “súper lindo” siempre y cuando no faltes para vacunarlos, siempre y cuando no lloren en reuniones, siempre y cuando estemos impecables, siempre y cuando no faltemos ni un día aunque no hayamos dormido ni una hora. Siempre y cuando no se note que estamos agotadas. Que somos madres.
Para la mayoría de mujeres, trabajar no es una opción: es una obligación. Por eso la maternidad solo suma cargas, porque el cuidado no se reparte y las cargas económicas tampoco. Hoy casi ninguna familia vive con un solo salario. Y nadie se pregunta si esto es sostenible.
He defendido el trabajo de las mujeres a capa y espada; he luchado por salarios iguales y por mujeres en espacios de poder. Pero debo admitir que me faltaba un pedazo: las mujeres madres trabajadoras. La llegada de mi hija me obligó a preguntarme por el cuidado. Me hizo dudar incluso de mi lucha, de los feminismos. ¿Tiene sentido trabajar así? ¿Vale la pena mi éxito a costa del cuidado? ¿Quiero perderme a mi hija entre reuniones? ¿Puedo renunciar? ¿Quién va a hacerse cargo de todo? ¿Debo bajar mis gastos?
Luego entendí que mis preguntas estaban mal formuladas. Que no tenía por qué elegir. Que estaba eligiendo porque, otra vez, creía que el problema era mío. Y descubrí que no había que dudar de la lucha, sino reforzarla desde el lugar correcto: la corresponsabilidad en el cuidado. Si no es así, la respuesta volverá a ser la misma: oprimirnos a nosotras. Renunciar a los sueños. Dejar de trabajar. Encerrarnos en casa.
No puede existir una disyuntiva entre ser madre y ser feminista, entre ser madre y querer trabajar, entre ser madre y querer divertirse, entre ser madre y querer seguir siendo humana.
Algunos inconscientes han dicho “ahí tienen, eso era lo que querían” o “¿ven?, por eso era mejor no tener hijos”. Comentarios machistas, misóginos e ignorantes. Y no: no era esto lo que queríamos. Y no: no es mejor no tener hijos. Al menos no para mí ni para millones de mujeres que encontramos en los hijos la alegría, el amor y la fuerza más grande del planeta. Pero no se equivoquen: eso no significa que queramos ser heroínas ni que nos arrepintamos de la maternidad. Lo que denunciamos es la falta de corresponsabilidad.
¿Entonces qué queremos?
– Queremos trabajar y tener más tiempo para nuestros hijos sin que eso implique salarios reducidos.
– Queremos cuidar y que nuestras parejas cuiden igual.
– Queremos un Estado que garantice precios justos y jardines infantiles accesibles y de calidad.
– Queremos que tener hijos no sea un privilegio reservado para quienes más tienen.
– Queremos descansar, cuidar menos y que quienes cuidan con nosotras, cuiden más.
– Queremos que la maternidad no se infantilice ni se romantice el agotamiento.
– Queremos colegios y jardines que entiendan que madres y padres trabajamos y no podemos asistir a reuniones a las 11 a. m.
– Queremos que no se nos obligue socialmente a lactar cuando es casi imposible hacerlo trabajando.
– Queremos un sistema de salud que atienda a los niños en horarios no laborales.
– Queremos permisos remunerados para sus cumpleaños, vacunas, enfermedades, graduaciones.
– Queremos que sea verdad que los niños son lo más importante de la sociedad, porque hoy solo lo son para sus padres.
Y queremos, por encima de todo, un sistema donde cuidar no cueste la vida.
A ninguna sociedad liberal ni de libre mercado le conviene que haya menos niños ni menos mujeres trabajando. Esto es un asunto económico, demográfico, social y de futuro. Es de todos.
Algunos datos que acompañan esta columna:
– El 82 % de las mujeres renuncia al trabajo según la encuesta El peso invisible de tu maternidad, aplicada en España a casi veinte mil mujeres.
– En la misma encuesta, el 41 % de las mujeres que se divorcia afirma hacerlo por falta de corresponsabilidad.
– En la última Encuesta Mundial de Valores, el 53 % de los colombianos cree que los hijos sufren cuando las mamás trabajan; esta cifra crece (antes era el 47 %).
Las mujeres estamos cansadas.
Y nada cambia.
Presidente, mientras Usted aprende innecesariamente árabe, los criminales con los que negocia mataron a un joven Teniente en Anorí y tres soldados están heridos.
Se lo digo en español: el tiempo de su gobierno se acabó.
Atención: en los próximos minutos habrá una detonación controlada de unos de los explosivos que dejó disidencias FARC en el centro oriente de Medellín.
Les avisamos a los ciudadanos para que tengan tranquilidad y sepan que se trata de un operativo de nuestros uniformados con el fin de proteger su vida e integridad.
En la torre de energía había tres cargas, dos ya fueron desactivadas.
La Gobernación de Antioquia anunció recursos para dar continuidad al programa Madres Adolescentes desde los 14 años en Urabá, donde se concentra el 20 % de los embarazos de esta población👇https://t.co/q1pDF0Da9h
Entre lágrimas y aplausos, #Antioquia despidió a sus 13 héroes caídos en Amalfi. Un adiós con honores desde la Gobernación. Así fue ⬇️ https://t.co/uDzag09kUr
¡La lactancia materna es un acto de amor y vida! Alimenta a tu bebé y fortalece los vínculos afectivos que lo acompañarán toda la vida. 👶💞
En #Antioquia conmemoramos el Mes de la Lactancia Materna y promovemos esta práctica amorosa en los hogares antioqueños.
¡Cuánto dolor para una familia!
Colombia llora la partida del Senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay.
Los Antioqueños enviamos un abrazo que acompañe y entregue sosiego en medio de tanta tristeza y preocupación.
Dios nos ilumine para afrontar, con serenidad y firmeza, estas heridas irreparables para la Democracia.