No obliguemos a nadie a dedicarnos su tiempo, a respondernos rápido, no los obliguemos a cambiar lo que no quieran cambiar. Las acciones tienen más valor cuando las hacen por iniciativa propia, no porque tú lo tienes que pedir.
Sé esa persona que transmite calma en medio del caos, ese lugar seguro donde alguien pueda bajar la guardia, descansar del ruido del mundo y sentirse en paz, aunque sea por un instante.
Todos se creen adultos y emocionalmente maduros hasta que les toca comunicarse con honestidad, pedir perdón sin excusas y reconocer que también se equivocan. La verdadera madurez no se demuestra con palabras, sino con la capacidad de hacerse responsable de lo que uno hace y dice.
Me chupa tanto un huevo lo material, a mi me decis que vayamos por ahí juntos a tomar mates mientras hablamos de la vida y yo te juro que con eso soy muy feliz.