Últimamente le pido mucho a Dios que me dé la sabiduría y la inteligencia emocional para entender que no todo tiene que salir como espero. Que me ayude a aceptar lo que no puedo controlar, soltar lo que no depende de mí y confíar en que no todo lo que cambia de rumbo está mal.
Quítate esa prisa de la cabeza. Dios tiene un tiempo perfecto para cada historia y no tienes que correr. Nunca vas a llegar tarde a lo que de verdad está diseñado para ser tuyo.
Intentando pagar las cuentas, ahorrar un poco, ser una buena hija, sanar duelos y mantener una actitud positiva. Intentando vivir bien y encontrar momentos de felicidad... aunque, entre la madurez, la aparente frialdad y la obsesión por ser mejor cada día, todavía se esconde una niña que solo quería sentirse segura, querida y en paz ✨🤍
Me siento desconectada de un montón de cosas y personas que antes amaba, y por primera vez entiendo que quizás no está mal. Todos cambiamos, todos crecemos y, a veces, simplemente dejamos de sentirnos plenos en lugares, vínculos o circunstancias que antes nos hacían felices.
Perder a un hombre que no hacía planes contigo, que podía pasar todo un día sin saber cómo estabas y que no hizo el mínimo esfuerzo cuando las cosas se enfriaron, no es perder nada en absoluto.
Pasar tiempo sola, me hizo darme cuenta de que yo no quiero un novio; yo quiero un hombre comprometido con su crecimiento, que yo admire enormemente, que sea honesto, priorice la lealtad, quien me haga sentir cuidada y que comparta mis valores.
No estoy cerrando mi corazón para siempre; solo estoy dándome el tiempo de sanar lo suficiente para que, si algún día vuelvo a amar, sea desde la tranquilidad y no desde la necesidad.