Quizás día laboral no es, pero eso no impediría que nuevo agradecimiento Abe entregase a enfermera Rengoku.
Y es que en residencia de mencionada se encuentra, en portal de ingreso aguardando figura rubia para canasto con flores hacer entrega.
—Buenas tardes.
Semblante luce sereno, y a pesar de que ya no se ven con frecuencia debido a cuidados que cazador intenta mantener por pedido de ella, Eiji recuerda.
Recuerda afición de blonda por flores.
Por ello dentro de canasto se hallan bastantes plantines.
—Creí que serían de su agrado.
have you eaten? (i love you). did you get enough sleep last night? (i love you). how do you feel today? (i love you). did you have a nice day? (i love you). will you come on a walk with me? (i love you).
Pasos lo acercan a puerta de residencia y simples golpes realiza, aguardando que sea sonrisa de princesa floral quien lo reciba, y no un "¿a quién busca?" de parte de algún familiar.
... Admite, que, saliva pasa más de una vez, en lo que aguarda.
( * @petalesdesoleil )
Parado frente a taxi se encuentra Abe, camisa de color añil acompañada de simple bermuda blanca es lo que utiliza mientras reloj observa de cuando en cuando.
Por mensaje había indicado a Rengoku que a donde ella reside asistiría, sin embargo, plan no había sido descubierto aún.
distante de diamantes que no podía tocar, y ahora que /tan/ cerca de ella, puede deshacerse. No obstante firme de mantiene a el pequeño «grande» sueño que se hizo realidad.
—Puedes tomar mi mano y toda vida entera también.
Todo empieza a encajar perfectamente en su lugar cuando cerezos en unión están por fin, brazos desliza rodeando por completamente cuello de mayor, el ritmo lento que traza en suficiente.
Todo lo es.
Abe ya no es más ese cielo
de corazones.
Y ciertamente, Eiji no es un príncipe.
Pero Sayuri es una princesa.
Y él pretende ser todo lo que sea necesario, con tal de ver a sol brillando en esa sonrisa que lo encandila.
Ciertamente, Eiji no es un príncipe.
No posee el carisma, la elocuencia, la bondad e inclusive el brillo característico que uno posee. Aquellos cuentos de hada siempre relatan varones que distan mucho de lo que Abe, está seguro, representa.
La electricidad aparece en el aire, la puede sentir a flor de piel. Los colores a su alrededor se hace tan suaves más de lo normal y borde se junta con los que divisa de foráneo, una solo aura.
Ilumina hasta el cielo.
Risa emite una melodía encantadora pues de propia alma
Párpados también ha descendido, y en aroma que Sayuri posee navega, logrando inclusive discernir dulce de labial que adorna labios adversos.
ㅡIré hasta el fin del mundo si permites que sea de tu mano, Sayuri.
Y distancia acorta.
No sólo entre pares de labios, sino