“¿Cómo hace para hablar en su casa? ¿No la agarran a patadas? ¿No le pegan a usted? ¿No le pegan para decirle ‘callate’?”.
Que un hombre hable de golpear a una mujer para hacerla callar, mientras había risas alrededor, es una aberración.
No fue un chiste ni un simple exabrupto: fue violencia machista ejercida al aire para silenciar a una mujer. Las disculpas son necesarias, pero no borran la gravedad de lo ocurrido. Toda mi solidaridad y mi abrazo a Daniela Bouret.