@HCKRW0LF < escena que no cambian el fin de la historia. —Se acomodó.— Supondré que hay un umbral que habéis cruzado, ese rango “s” del que me hablas. Si eso es así, ¿realmente necesitas mi ayuda? Me da la sensación de que tú misma lo estás haciendo bien, ¿no es así, Wolfie?
@HCKRW0LF El solo hecho de que buscase en ella ayuda ya le parecía enternecedor. Qué mundo debió mover en su interior para ser capaz de tal hazaña.
—Para bien o para mal, la vida ya es un juego dictado por el destino, una obra a seguir, mas siempre hay pequeñas salidas de >
Aquella proposición no pasó por alto, el codo apoyó sobre la mesa y, sobre el reverso de su enguantada mano, su mandíbula.
—¿Estás jugando con fuego, querida?
La partida continuó, mas no miraba el tablero, solo a la mujer que ante ella tenía.
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Atenta, se descubrió a sí misma perdiéndose en aquellas palabras pero solo con su tono de hablar, le hizo mantenerse firme.
Tomó en consideración aquél movimiento, pensando detenidamente el siguiente propio.— No parece una verdad… ¿jugarás al verdad o mentira conmigo? Eso no >
La copa acercó a ella misma tras el rechazo que de esperar era, dedicándole una sonrisa al escuchar su preocupación sobre su estado.
—Solo la de no tenerte cerca, no consigo sanar ese dolor. —Pícara bebió.— El libro del destino se coló en mis pensamientos advirtiéndome >
Aquella de melena roja, levantó la mirada que había mantenido concentrada al momento de reconocer la voz.
Una suave sonrisa le acompañó tras ver la copa siendo acercada.— Tendré que rechazar tu oferta por ahora. —Con ello, los dedos levantaron la pequeña taza de café a su >
El resonar de sus tacones acompañados de la gramola que se apoderaba del salón de fiestas era el único sonido que se respiraba en el ambiente. Aprovechando de que toda tripulación se encontraba fuera y a PomPom compró con un trozo de pastel y zumo, ya estaba acostumbrado a >
< verla por allí, se acercó a una solitaria mesa entre los sofás, viendo como si persona favorita movía una pieza de ajedrez ella sola.
—Suele ser un juego de dos.
Sonrió sirviéndose ella misma una copa de vino previa a sentarse ante ella.
—¿Quieres compañía? —La copa >
Misteriosamente, en su cama apareció un ramo de rosas rojas envueltas en papel de color vino, una caja con café en grano de especialidad, bombones de café y una botella de vino, sobre ésta un único papel.
“Solo la botella es para compartir.”
Ni firma, ni señales, >
La intimidad del solo de su voz escuchar erizaba la piel de la cazadora, un melancólico sentimiento invadía la sala de la cual disfrutaba como si en el lugar más recóndito del mundo se encontrasen.
Dejó que su guante tocase suelo, que el tacto de las caricias >
Ella, encantada, dejó que la mujer hiciera lo que quisiera. Ya no había lugar para negarse a las sensaciones ni los sentimientos que se desbordaban.— Puedes quedarte, Kafka. —Suavemente, buscó los dedos de la cazadora.
Despacio, las entrelazó, sumergiéndose bajo la tela para >
< provocasen el ella la necesidad de volver a besarla, mas se contuvo saciándose con un beso en su melena.
—No necesito lujos teniéndote a ti, Himeko. Siempre serás mi desayuno favorito.
La mano libre llevó a tomar el mentón ajeno con tal de alzarlo, quedando así >
@HCKRW0LF < cruzar la una sobre la otra.
—¿Insinúas que he tenido muchas parejas románticas? Ay, cariño. —A pesar de sus palabras, una cálida sonrisa le dedicó.— Dime, qué es lo que quieres saber.
@HCKRW0LF Entonces sí estaba en lo cierto, Wolfie estaba acudiendo a ella, buscando una ayuda a la hora de encaminarla en un mundo que desconocía por completo, qué tierna podía ser.
Sus dedos golpetearon el brazo del sofá justo antes de sus piernas >
@HCKRW0LF < un acercamiento con ella.
—¿Rango s? —Preguntó.
Era Wolfie, dudaba que la “s” viniera de la única palabra que se le ocurría. Tal vez fuese una especie de ranking.
—¿Quieres decir que ahora sois amigas?
@HCKRW0LF En ningún momento dudó de sus capacidades, mas quería tener claro que no le temblaría el pulso a la hora de pedirle ayuda. Acudiría a la muchacha costase lo que costase.
La forma tan peculiar de expresarse le hacía dudar a la hora de comprender si había logrado o no >
< rodeaba con suavidad.
—Puedo quedarme hasta el amanecer, puedo prometerte que desayunaré contigo, pero no podrá ser mucho más tiempo. —Inclinó la cabeza, dejando que sus labios rozaran la melena roja con una ternura contenida.— ¿Me permitirás quedarme hoy?
Sus palabras eran sinceras, auténticas, desprovistas de juegos o intenciones de persuasión. No iba a engañarla ni a convertirse en una distracción pasajera, pues hacía tiempo que la devoción de la cazadora había irrumpido con fuerza en la vida de ambas, >
Pudo sentir su propio corazón cambiar el ritmo. Parecía tan seria con lo que decía y eso… le relajó. Las dudas sobre si todo eso estaba bien, parecieron desvanecerse.
Pasar los días leyendo diferentes libros, bebiendo su café, haciendo un mantenimiento al Expreso, solo para >
< marcando un antes y un después en su historia compartida.
El simple contacto del apoyo en su cabeza provocó que inclinara la propia, dejando que su sien descansara contra aquella superficie cálida, mientras su mano, ahora posada en la cintura de la mujer, la >