Los quieren convencer que son Emprendedores con oficinas en la calle y despachos en el cordón de la vereda En realidad son trabajadores precarizados sin derechos laborales sin aportes previsionales ni cobertura médica. Esto es el #Neoliberalismo un sistema salvaje de explotación
BESTIARIO CIVIL CON QUIENES NO DISCUTIR
Tipologías con las que conviene practicar el arte del retiro digno.
Hay una madurez intelectual que no consiste en saber más, sino en saber con quién no hablar. No todo desacuerdo es un diálogo frustrado; algunos son, sencillamente, una pérdida de tiempo con aspiraciones morales. Discutir exige un suelo común: respeto por la evidencia, apertura a la duda, mínima honestidad intelectual. Cuando ese suelo no existe, el intercambio degenera en pantano. A continuación, un bestiario civil de tipologías con las que conviene practicar el arte del retiro digno, la baja paciencia y la nula tolerancia.
El estúpido funcional.
No ignora: no sospecha. Carece de la incomodidad de la duda. La evidencia no lo persuade porque no la entiende; la lógica no lo incomoda porque no la sigue. Discutir con él es explicar álgebra a una piedra, y la piedra, al menos, no opina.
El ignorante militante.
Ignorar es humano; defender la ignorancia como identidad es militancia. Convierte el desconocimiento en virtud y la lectura en sospecha. La evidencia le resulta elitista. Debatir aquí es vacunar a alguien que cree que la jeringa conspira.
El fanático.
No razona: recita. La evidencia no se evalúa, se clasifica. Si coincide, es verdad; si no, es propaganda. Discutir con él es polemizar con un catecismo que se cree enciclopedia.
El ideológicamente anclado.
No grita; sonríe con suficiencia. Cree haber llegado al final de la historia. Todo dato nuevo es irrelevante o peligroso. Avanzar sería traicionarse.
El violento retórico.
Cuando se queda sin argumentos, sube el volumen. La descalificación grosera sustituye a la razón. Seguir es legitimar el método.
El narcisista.
No discute ideas: se exhibe. La conversación es un espejo. Contradecirlo es un ataque personal. Todo gira en torno a su reflejo.
El megalómano.
Está convencido de ver lo que nadie ve. Si falla, es porque el mundo no lo entendió. La evidencia nunca alcanza su altura.
El mitómano.
No miente: fabrica realidades. Ante la evidencia, improvisa. Desmentirlo exige tiempo infinito; él necesita segundos.
El negacionista.
No investiga: sospecha selectivamente. Todo dato contrario es manipulación; toda fuente afín, revelación. La evidencia se invalida por origen.
El conspiranoico.
Tiene una explicación para todo y una prueba para nada. La ausencia de evidencia es la evidencia. El círculo es perfecto e inútil.
El relativista extremo.
Nada es verdad, todo depende… salvo su propia postura. La evidencia no pesa porque todo vale lo mismo.
El cínico.
No cree en nada, pero opina de todo. La evidencia no importa porque, según él, todo está podrido.
El oportunista.
Cambia de argumento según la audiencia. No busca verdad, busca ventaja.
El pseudoexperto.
Cita estudios inexistentes y desprecia a los expertos reales. La evidencia se invoca como amuleto.
El troll.
No quiere comprender: quiere reacción. Alimentarlo es su objetivo.
El Human-Bot.
Ese que entre el fanatismo y la irrelevancia pretende opinar como si tuviese la verdad, y cuando es descubierto en su estupidez e ignorancia, comienza una maratón de insultos. Generalmente actúa en defensa del poder, como si eso le diera una categoría similar.
El analfabeto funcional.
Es aquel que sabiendo leer y escribir, sabiendo sumar y restar, es incapaz de entender lo que lee y menos poder hacer un cálculo simple y menos interpretar unas cifras.
Y por último el SDW Chilensis, un espécimen que es una combinación lineal de todo lo ya señalado, pero es esencialmente weón.
La conclusión es simple y poco heroica: no toda discusión merece librarse. Hay debates que no elevan el pensamiento, sólo erosionan la energía. La verdadera lucidez no consiste en ganar argumentos, sino en administrar el tiempo y la dignidad. A veces, la postura más inteligente no es refutar, sino alejarse con elegancia y dejar que la realidad —paciente y obstinada— haga el trabajo que la razón no pudo. @MisColumnas
La pobreza léxica suele degenerar en pobreza cognitiva." El empobrecimiento del lenguaje no solo afecta al pensamiento, sino que también amplía la brecha social https://t.co/HIQO7ylQCE https://t.co/tmtok56A8v https://t.co/3Cxxey20k4
🌎🇺🇸 El orden internacional basado en reglas ha muerto. Las normas e instituciones que reglamentaban la convivencia entre Estados nacionales ha sido enterrado por quien fue su creador: EEUU
✍️ Nuevo artículo de Álvaro García Linera para @diario_red_
https://t.co/2stDqP5b5Q
"Un pagaré puede funcionar como moneda en tanto la deuda no se pague. Esta es la lógica sobre la que se fundó el Banco de Inglaterra, el primer banco central moderno con éxito. En 1694 un consorcio de banqueros hizo un préstamo de 1.200.000 libras al rey. A cambio, recibieron el monopolio real sobre la emisión de billetes. En la práctica esto significa que podían emitir pagarés por una porción del dinero que el rey les debía a cualquier ciudadano del reino que quisiera comprarlos, o depositar su dinero en el banco: en efecto, hacer circular, o "monetizar" la recién creada deuda real. Esto resultó ser todo un negocio para los banqueros (cargaban al rey un 8% anual por el préstamo original y cargaban un interés simultáneo sobre el mismo dinero a los clientes que lo tomaban prestado), pero sólo funcionaba en tanto el préstamo original nunca se cancelara. A fecha de hoy el préstamo no se ha pagado. Nunca se pagará. Si alguna vez ocurriera, el sistema monetario británico dejaría de existir. "
David Graeber
'En deuda. Una historia alternativa de la Economía"
Perseverar en la lectura aun cuando esta sea o se vuelva ardua, no olvidar que hubo hombres y mujeres que nos ofrecieron barcos robustos para navegar los malos tiempos, mapas que nos señalaron el camino hacia lo que fuimos, hacia lo que somos y seremos, tanto en su vileza como en su bondad. @Ismaellg90
1️⃣ "Hoy los libros son nuestros viejos. No nos damos cuenta, pero nuestra riqueza respecto del analfabeto (el que, alfabetizado, no lee) consiste en que él está viviendo y viendo sólo su vida y nosotros hemos vivido muchísimas." — Umberto Eco
El algoritmo no solo ordena contenidos.
Ordena conciencias.
Por eso parar es político.
Desconectar es resistencia.
Y recuperar tu atención es el primer acto de rebeldía.
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La caída de la URSS no fue un accidente, sino el resultado de un largo proceso de desarme político e ideológico dentro del propio socialismo.
Nikos Mottas lo explica muy bien en este artículo 👇🏼
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Una alianza sin contrapesos: el framework con Estados Unidos y el costo real para Argentina.
Recuerda a la enmienda Platt de 1901 cubano americana....
El gobierno presentó el “Framework for a United States Argentina Agreement on Reciprocal Trade and Investment” como un acuerdo histórico. El título seduce: “reciprocidad, apertura, modernización. Pero detrás del anuncio hay otra cosa. No hay acuerdo, ni anexos arancelarios, ni compromisos verificables. Solo una declaración política diseñada para vestir de épica una relación profundamente asimétrica. Un borrador sin sustancia que llega en el peor momento macroeconómico: con el peso en mínimos, los bonos en zona de terapia intensiva y las reservas netas exhaustas.
El timing no es inocente. Mientras los mercados globales corregían de manera ordenada, Argentina se hundía sola. Y en el medio de esa caída. El Framework aparece como el envoltorio político de ese salvataje. Un documento que justifica hacia afuera una ayuda financiera excepcional y hacia adentro, obliga a la Argentina a alinearse a un paquete regulatorio que se presenta como modernización, pero que en los hechos implica renunciar a herramientas de política comercial y regulatoria, es una colonizacion a la antigua.
1. El corazón del texto: asimetría disimulada
El documento promete “acceso recíproco al mercado”. Pero la reciprocidad, cuando se la desgrana, no existe. Argentina se compromete a eliminar barreras, aceptar certificaciones de Estados Unidos, flexibilizar controles sanitarios, abrir el mercado automotor y farmacéutico, y desarmar instrumentos clave como la tasa de estadística. Estados Unidos, en cambio, ofrece algo difuso: considerar reducciones arancelarias para ciertos recursos naturales y algunos insumos farmacéuticos. Nada más. No hay listas, no hay volúmenes, no hay cronogramas.
Qué entrega Argentina??
Regulación industrial: aceptación automática de estándares estadounidenses para vehículos, maquinaria, dispositivos médicos y fármacos. Esto implica relegar a los laboratorios locales y abrir un frente de competencia imposible para sectores que ya operan con una escala mínima.
Apertura agroalimentaria: ingreso de ganado en pie, pollo y cerdo estadounidenses bajo procesos abreviados. Una movida que afecta a productores medianos y pequeños en un sector donde Estados Unidos opera con subsidios y una estructura sanitaria incomparable.
El desmonte de barreras para arancelarias: eliminación de formalidades consulares, simplificación de registros para importaciones, y el compromiso explícito de eliminar gradualmente la tasa de estadística para productos de Estados Unidos, aun cuando la Argentina la había prorrogado hasta 2027.
Propiedad intelectual: reforzar criterios de patentabilidad, acelerar patentes y endurecer controles contra falsificaciones. Un combo que fortalece a las multinacionales y encarece el ecosistema de genéricos.
Datos y comercio digital: considerar a Estados Unidos como “jurisdicción adecuada” bajo la Ley 25.326. Una concesión delicada que impacta en privacidad, servicios satelitales y plataformas, y que no es recíproca. Gran Hermano pleno para todos los Argentinos...
Qué ofrece Estados Unidos?
Una frase: “considerar positivamente reducciones arancelarias en ciertos sectores”. No hay compromisos duros, ni renuncia al uso de herramientas como la Sección 232, que permite subir aranceles por motivos de seguridad nacional cuando lo estime necesario.
Además, Washington conserva todas sus potestades unilaterales: screening de inversiones, controles de exportación, sanciones y restricciones tecnológicas.
En términos estrictos, es un acuerdo donde uno abre y el otro evalúa. No hay simetría posible.
2. Industria y laboratorios: los perdedores silenciosos
El sector farmacéutico argentino, ya golpeado por costos de importación y pérdida de escala, queda expuesto. Aceptar certificaciones FDA sin validación local realinea toda la cadena a estándares externos. La producción nacional pierde peso específico, el margen de regulación sanitaria se reduce y la lógica de genéricos queda subordinada a un régimen de patentes más rígido. Los laboratorios medianos, que dependen de protección regulatoria y capacidad de competir en genéricos, terminan enfrentando un escenario donde la competencia ya no es regional, sino global.
En industria, el impacto es directo. Estados Unidos produce a escala, con energía barata y créditos subsidiados. Ingresar maquinaria y vehículos bajo reglas técnicas estadounidenses neutraliza cualquier margen de diseño industrial argentino. La industria automotriz, que funciona dentro de un esquema Mercosur con integración regional, queda partida al medio: por un lado, regulaciones del bloque; por otro, reglas bilaterales improvisadas.
3. Mercosur: el riesgo institucional
Si este “Framework” avanzara a un texto real con desgravación arancelaria, Argentina violaría el Mercosur. Las reglas del bloque son claras: política comercial común, negociaciones externas colectivas, Tarifa Externa Común. Ningún país puede firmar un acuerdo de este tipo por fuera de los socios. Brasil no va a avalar un TLC encubierto entre Argentina y Estados Unidos, y Uruguay difícilmente acepte un movimiento unilateral que lo deja fuera de juego.
El gobierno lo sabe: por eso este documento se queda en el terreno de lo declarativo. Si fuera vinculante, generaría un conflicto diplomático inmediato. El problema es que aun sin ser un tratado, ya condiciona los márgenes políticos del Mercosur.
La señal geopolítica es evidente: Argentina se mueve de su lógica regional hacia un alineamiento bilateral con Washington, sin acuerdos internos y sin respaldo institucional.
4. El trasfondo político: intereses cruzados, beneficios concretos
Este no es un texto escrito pensando en la estructura productiva argentina, ni en el Mercosur, ni en la competitividad sistémica. Es un documento político pensado para dos auditorios:
El gobierno argentino, que necesita mostrar un triunfo diplomático en medio de un derrumbe financiero y una dependencia creciente de Estados Unidos y el FMI.
El gobierno norteamericano, que busca blindar políticamente su asistencia financiera extraordinaria a la Argentina, encuadrándola en un discurso de “libre comercio”, “alianza estratégica” y “defensa frente a modelos no de mercado”.
Los beneficiarios reales no son los sectores productivos argentinos. Tampoco lo es la economía real de Estados Unidos. Los beneficiarios están en otro lado: actores con capacidad de capturar rentas de apertura asimétrica, proveedores externos con acceso preferencial y funcionarios de ambos lados que necesitan vender esta relación como un logro, no como un salvataje.
Que observar?
El “Framework” no es un acuerdo. Es un guion. Un relato diplomático que oculta que la Argentina ingresó en un esquema de dependencia financiera sin contrapesos y que el precio se paga con concesiones regulatorias, comerciales y geopolíticas que ningún país de la región —salvo los más débiles institucionalmente— aceptaría en estas condiciones.
No se trata de antiamericanismo ni de proteccionismo nostálgico. Se trata de algo más simple: la política comercial tiene que defender la producción, el empleo y la autonomía regulatoria del país. Este texto, tal como está, hace exactamente lo contrario. Beneficia a terceros, debilita al Mercosur, tensiona a la industria y deja a los laboratorios locales mirando desde la banquina cómo se negocia su futuro sin siquiera estar en la mesa.
Mientras no exista un acuerdo real con anexos, cronogramas y compromisos verificables, estamos frente a una declaración ruidosa en un momento económico desesperante. Un documento que dice mucho y no concreta nada, pero que adelanta el rumbo: más dependencia financiera, más alineamiento político y menos equilibrio en la agenda productiva.
Nota al pie. Enmienda Platt de 1901:
La Enmienda Platt fue un apéndice impuesto por Estados Unidos a la Constitución cubana de 1901 como condición para finalizar la ocupación militar tras la guerra hispano estadounidense. Limitó la soberanía de Cuba al prohibirle firmar tratados sin aprobación de Washington, restringir su acceso al crédito externo y autorizar la intervención militar estadounidense “para preservar un gobierno adecuado”.
Además obligó a ceder territorio para bases navales, de donde surge el enclave de Guantánamo. Fue el instrumento legal que convirtió a Cuba en un protectorado hasta su derogación en 1934.
Estamos preparados para ceder TDF a bases Norteamericanas?
Andy S.
Javier Milei's libertarian/"anarcho-capitalist" government in Argentina has at least 7 top officials who worked for Wall Street mega-bank JPMorgan:
-minister of economy
-minister of foreign relations
-secretary of finance
-secretary of economic policy
-president of central bank
-vice president of central bank
-president of Argentina's state-owned nuclear power company (which Milei is privatizing, and selling off to Wall Street).
Libertarianism just means oligarchic rule by Wall Street.
Byung-Chul Han, en los Premios Princesa de Asturias: “Nos hemos convertido en una herramienta del ‘smartphone’: nos usa a nosotros, y no al revés” https://t.co/WpBuKIdUpe