Antioquia merece y exige respeto.
Lo que a algunos tanto les choca de Antioquia , es que se ve el desarrollo, la pujanza, el progreso, pero sobre todo, es que hemos sido el muro de contención del comunismo en Colombia 🇨🇴.
Aquí no nos arrodillamos o aliamos con los criminales. Los enfrentamos.
Reducir esta tierra a estigmas como “la narcoeconomía” es desconocer la historia de millones de antioqueños trabajadores y valientes que hemos sido precisamente víctimas del narcotráfico y la violencia.
En cambio, quien hoy nos ofende sí que se ha dedicado a defender a los peores criminales, que le han hecho un gran daño a Antioquia y a Colombia 🇨🇴.
Porque ser Antioqueño no es un estigma, es un gran orgullo. Antioquia es trabajo, resiliencia y dignidad.
Que el odio en el corazón de otros y el resentimiento, nunca nos haga olvidar el valor de nuestra tierra y su gente.
A diferencia de unos muy pocos, desde Antioquia si nos alegramos por todo lo bueno que le pase a las demás regiones de Colombia 🇨🇴. Somos un solo país.
Seguiremos resistiendo a los ataques.
Que viva Antioquia y que viva Colombia 🇨🇴.
Un consejo desde ya:
Amigos abelardistas, ustedes pueden hacer campaña a Abelardo sin maltratar a Paloma Valencia.
Amigos palomistas, nosotros podemos hacerle campaña a Paloma sin maltratar a Abelardo.
No abramos heridas que luego serán difícil de curar.
El enemigo es otro.
Por favor no vean ni reposteen este video ya que Daniel quintero no quiere que la gente me escuche tildarlo de corrupto porque “le daño su buen nombre”.
Debió pensarlo antes de hacer todo lo que hoy lo tiene IMPUTADO POR CORRUPCIÓN.
Así que nos vemos en la Corte.
A los demás, solo les digo: voten contra el ruido de la corrupcion @camideambiente
La libertad que no aplica para todos
En un debate organizado por EAFIT un candidato al Congreso se levantó de su silla, alzó un cartel y le gritó a Sandra Ramírez, exguerrillera de las FARC y candidata al Senado, que era una asesina que merecía estar en la cárcel. Fue retirado por la policía. La rectora de EAFIT respondió con una declaración sobre las libertades académicas. Las redes explotaron.
Detrás del escándalo hay una pregunta que Colombia no ha terminado de responder: ¿qué significa realmente la reconciliación, y a qué precio?
Empecemos por lo que nadie quiere decir en voz alta. Las FARC no fueron un movimiento estudiantil reprimido por una junta militar, ni una minoría étnica luchando por sus derechos. Fueron una organización terrorista que durante décadas secuestró a decenas de miles de personas, reclutó menores de edad, financió su operación con el narcotráfico, y perpetró masacres que todavía no han sido completamente reconocidas. Romantizar ese pasado es una forma de hacerle trampa a la historia y, sobre todo, a las víctimas.
Por otra parte, el papel de Sandra Ramírez en la FARC no era político ni ideológico. La Federación de Víctimas de las FARC presentó ante la JEP una solicitud para que sea investigada dentro del macrocaso de violencia sexual, por haber facilitado prácticas como la esclavitud sexual, los abortos forzados y el reclutamiento de menores. Una de esas víctimas afirmó que, cuando tenía 12 años, Sandra Ramírez reunía a las niñas del campamento y las hacía desfilar frente a los comandantes para que los hombres eligieran a quién llevar por la noche. Ese es el contexto que se omite cuando se habla de 'pluralismo' y 'libertad académica'.
Hay otro detalle no menor que también se omite. El nombre 'Sandra Ramírez' no es su nombre de nacimiento, sino es su alias dentro de las FARC. Es decir, no está haciendo política con su nombre civil, sino con su alias de guerra. Para las víctimas eso es una afrenta.
Todo esto es importa porque el debate sobre si Sandra Ramírez merece o no una tribuna universitaria ocurre en un país donde el acuerdo de paz fue rechazado en las urnas y donde quienes firmaron ese acuerdo jamás pisaron una celda, a diferencia de lo que ocurrió, por ejemplo, en Sudáfrica, donde Mandela estuvo 27 años en prisión.
Ahora bien, tener un derecho legal no es lo mismo que merecer una invitación. Una universidad es un espacio privado con valores propios, y sus directivas pueden decidir a quién le abren el micrófono. Que Sandra Ramírez pueda candidatizarse es una consecuencia del acuerdo de paz, pero que una universidad deba invitarla a todos sus foros es otra discusión. La sanción social (el rechazo legítimo, el escrutinio público, la negativa a normalizar) es una herramienta democrática válida.
Pero si EAFIT decide invitarla, entonces debe ser coherente. Porque aquí viene la contradicción que más incomoda: la universidad esgrimió el argumento de la libertad para justificar la presencia de la exguerrillera, y al mismo tiempo le pidió a la policía sacara del recinto a quien protestaba. Uno puede estar en desacuerdo con las formas de quien protestaba y aun así reconocer que hay algo profundamente inconsistente en defender la libertad solo cuando favorece a ciertos actores.
La libertad de expresión no es un menú donde uno elige solo los platos que le gustan. Si sirve de paraguas para que una exguerrillera debata políticas públicas, también debe cubrir al ciudadano incómodo que alza la voz para recordarle a la audiencia lo que esa persona representa para miles de colombianos que perdieron a sus familias, su patrimonio o su libertad.
Colombia tiene derecho a construir la paz. Pero la paz duradera no se construye borrando la historia ni silenciando a quienes exigen cuentas. Se construye, precisamente, sobre la base de que nadie está por encima del escrutinio. Esa es la libertad que vale la pena defender.
Violadores, torturadores, asesinos, secuestradores y terroristas no deberían tener micrófono político en ninguna parte. Aunque un gobierno los haya perdonado, la sociedad civil no está obligada a olvidar ni a aplaudir. Algunos lo entendieron y optaron por el trabajo silencioso; otros, en cambio, prefirieron las curules y el espectáculo. A falta de carácter institucional, solo queda la sanción social: decirles, sin eufemismos, BASTA YA. Que nadie pretenda borrar los vejámenes cometidos contra 18.677 niños. #ProhibidoOlvidar #NiPerdónNiOlvido
#BastaYa
El colibrí más bello del mundo es colombiano y habita en el Parque Nacional Natural Los Nevados.
Sin embargo, su supervivencia hoy está en riesgo, ya que el calentamiento global acelera la pérdida de su hábitat natural.
Aquí unas foticos que le logre a este joven
No he sido (dos veces voto en blanco) ni seré petrista. No necesito demostrar esto. No obstante, en el Congreso voté a favor de iniciativas del Gobierno que consideré acertadas, y lo hice de manera independiente. La reacción del “establecimiento” sobre el salario mínimo, exige un examen. Cuando los sindicatos propusieron el 16%, se desechó la negociación. Fenalco se retiró de la mesa. Si su hubiese logrado un acuerdo, así fuese “un mal acuerdo” el Gobierno no hubiese podido dictar el decreto del 23%. Se sobrevalora la capacidad del “establecimiento” y se subvalora la del PH. Así pasó con la reforma laboral y vino el “decretazo”. Se necesita más cintura politica. Más sentido de la coyuntura. No basta con atacar, con razón, al Gobierno. Pase lo que pase, hay una nueva realidad y hay que manejarla. Más realismo acompañado de creatividad. Más esperanza, más ilusión, congregar más, menos llaneros solitarios.
Petro consolida su base: 2.5 millones de trabajadores q reciben incrementos altos del SALARIO MÍNIMO, más sus familias, son 4/5 m. de votos.
Ven aumentar sus ingresos mujeres cabezas de familia con subsidio, ancianos con bono pensional, soldados con sueldo, campesinos con tierra.
Demonizamos la "zona de confort" como si la paz fuera un fracaso. Para quien viene del trauma o el caos, la rutina aburrida es un éxito terapéutico, no estancamiento. Quedarse quieto y sentirse seguro también es salud mental. No todo en la vida tiene que ser un reto constante.
La descertificación es otra de las herencias nefastas que le deja @petrogustavo al país. En 2026 tendremos que recomponer la relación con Estados Unidos.
@FomagOficial trámites con esta entidad diseñados para no poder ejecutarse La web no permite hacer cambio de IPS. Entidad burócrata y deshonesta con los maestros; tan faltos de claridad que deshabilitan los canales de comunicación al público
@ministeriosalud@Mineducacion
Mar y circo
Editorial
Tendremos mar en Medellín, pero seguimos sin saber qué hacer con nuestras quebradas.
Hoy el alcalde @FicoGutierrez anunció la creación del “Mar Medellín” y la ampliación de escenarios deportivos, que darán forma al centro de entrenamiento de triatlón más grande de América Latina. Tendremos olas, tendremos playa, tendremos “mar”. Una noticia que llama la atención, pero que invita a preguntarnos: ¿es esta la prioridad real de Medellín?
Somos una ciudad nacida junto al agua, una ciudad anfibia, que habita y se sostiene en medio de ríos y quebradas. Pero durante décadas hemos preferido negarlo. Cubrimos cauces, impermeabilizamos paisajes, canalizamos corredores hídricos esenciales, olvidando que esas aguas son parte de nuestra vida, de nuestra historia, de nuestra vulnerabilidad.
Hoy, cuando la gestión del riesgo hídrico es urgente, nuestras decisiones parecen inclinarse hacia el espectáculo: playas artificiales y escenarios costosos, en vez de restaurar ecosistemas urbanos.
El agua nos habla de problemas reales: déficit de vivienda, falta de espacios verdes, gestión del riesgo de desastres… y cambio climático.
Cada medellinense vive cerca de alguna quebrada, pero ¿qué sabemos de ellas? ¿Cómo las cuidamos? ¿Qué relación tenemos con ese agua que nos da vida y, al mismo tiempo, puede ser amenaza cuando se desborda?
La administración se enfoca en un símbolo: el mar en Medellín. Pero la riqueza está en las quebradas que ya tenemos. Hace 100 años canalizamos la Santa Elena y de “La Playa” solo quedó el nombre de la calle.
Y tenemos también playas al norte: El Sinaí, una playa sin espacio público, donde habita la incertidumbre y la pobreza, donde los escenarios futuros parecen improbables.
Sí, necesitamos recreación y deporte. Sí, necesitamos más verde. Pero ¿el Mar Medellín es la respuesta? ¿Quiénes serán sus beneficiarios?
Es momento de replantear prioridades: devolverle el agua a la ciudad en forma de parques, seguridad y convivencia. No solo soñar con playas, sino revitalizar cuencas, embellecer barrios, proteger vidas.
Porque tendremos mar… pero aún no decidimos qué hacer con el agua que ya nos rodea.
Solo en Medellín:
- El centro en estado lamentable.
- Las laderas con peligro de deslizamiento.
- Arriendos impagables.
- Explotación sexual de niños y adolescentes.
Pero a la ciudad lo único que le falta "es el mar".
¡Prioridades!