Cuando se habla de tecnología nuclear, la mayoría de las personas piensa automáticamente en centrales eléctricas. Sin embargo, una parte muy importante de la ciencia nuclear no tiene nada que ver con producir electricidad, sino con comprender cómo funciona nuestro planeta y resolver problemas que afectan directamente a la alimentación de miles de millones de personas.
El Organismo Internacional de la Energía Atómica @iaeaorg explica cómo las técnicas nucleares e isotópicas se han convertido en herramientas fundamentales para proteger los llamados 'blue foods', es decir, los alimentos procedentes de ríos, lagos y océanos, como peces, mariscos y algas, que constituyen una fuente esencial de proteínas para más de 3.000 millones de personas.
La clave está en los isótopos, que son átomos del mismo elemento con diferente masa. Algunos son estables y otros radiactivos, y ambos pueden utilizarse como auténticas «huellas dactilares» naturales. Analizando su presencia es posible seguir el recorrido de los nutrientes en el agua, reconstruir la cadena alimentaria de un ecosistema, conocer dónde se alimenta un pez, identificar sus zonas de reproducción o averiguar cómo migran distintas especies. Es como colocar un GPS invisible en los procesos naturales, pero sin alterar el comportamiento de los organismos.
Estas técnicas también permiten detectar la contaminación, conocer el origen de los contaminantes y medir con gran precisión cómo afectan el calentamiento global, la acidificación de los océanos o la pérdida de oxígeno a los ecosistemas marinos. Gracias a esa información pueden establecerse cuotas de pesca mucho más ajustadas a la realidad, proteger las especies más vulnerables y evitar el colapso de los caladeros.
La acuicultura también se beneficia de esta tecnología. Los isótopos permiten determinar qué alimentación aprovechan mejor peces y moluscos, optimizar las dietas para reducir costes y residuos, estudiar su metabolismo, controlar enfermedades e incluso mejorar los programas de reproducción. El resultado es una producción más eficiente, más sostenible y con menor impacto ambiental.
Las mismas herramientas que ayudan a producir electricidad también permiten desarrollar nuevas variedades agrícolas, combatir plagas mediante la técnica del insecto estéril, conservar alimentos, fabricar radiofármacos para diagnosticar y tratar enfermedades o proteger los océanos de los que depende una parte muy importante de la alimentación mundial.
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Millones de pacientes europeos dependen cada año de isótopos radiactivos producidos en reactores nucleares. Se utilizan para obtener imágenes del organismo que permiten detectar tumores, enfermedades cardiovasculares o trastornos neurológicos, así como para tratar determinados tipos de cáncer mediante radioterapia interna dirigida.
Uno de los radioisótopos más empleados es el molibdeno-99, del que se obtiene el tecnecio-99m, utilizado en alrededor del 80 % de los procedimientos de medicina nuclear. Otros, como el lutecio-177, el yodo-131 o el iridio-192, se emplean en terapias oncológicas y braquiterapia.
La mayor parte de estos radioisótopos se produce en reactores de investigación, aunque algunas centrales nucleares también pueden fabricarlos irradiando materiales específicos dentro del propio reactor mientras generan electricidad. Europa depende de un número reducido de instalaciones, muchas de ellas con varias décadas de funcionamiento, por lo que cualquier parada prolongada puede afectar al suministro de hospitales de numerosos países.
Por este motivo, Bélgica ha reclamado a la Comisión Europea medidas concretas para reforzar la producción, impulsar nuevas inversiones y garantizar una cadena de suministro más resiliente. El Consejo de la Unión Europea ya advirtió en 2024 de esta vulnerabilidad, pero ahora varios Estados miembros consideran prioritario actuar para asegurar el acceso continuado a unos materiales imprescindibles para la medicina moderna y la atención de millones de pacientes.
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@BasketatodoRitm Es que no lo asimilo. Me parece una broma de mal gusto. Es como si me ponen a mí a dirigir al Barça. ¿En serio? Dicho esto, si al final ocurre, a muerte con los “nuestros”, como siempre
La continuidad de la central nuclear de Almaraz sigue sumando apoyos. La Diputación de Cáceres ha aprobado por unanimidad una moción en la que solicita al Gobierno la continuidad de la central una vez el Consejo de Seguridad Nuclear emita el informe favorable esperado.
El acuerdo, apoyado por PSOE y PP, destaca la importancia de Almaraz para el empleo, la actividad económica y la fijación de población en la provincia, además de su contribución al suministro eléctrico.
Cada vez más instituciones, empresas, sindicatos, trabajadores y administraciones coinciden en que cerrar una infraestructura estratégica que funciona, es segura y resulta esencial para la economía de la zona tendría consecuencias que irían mucho más allá del ámbito energético.
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