La mujer más derechista de Francia y yo diría que de Europa, acaba de decir que lo que hizo Estados Unidos es un peligro para todos.
Pero aquí dicen que estamos llorando dictadores.
Grok, la IA de Musk, crea sin permiso imágenes falsas de chicas en bikini a partir de fotos reales. Se ha vuelto una tendencia en X que muestra la indefensión de miles de mujeres ante ataques sexistas permitidos por la combinación de redes e IA https://t.co/YtzLET9j6N
Il existait mille raisons de condamner le régime de Nicolas Maduro : communiste, oligarchique et autoritaire, il faisait peser sur son peuple, depuis de trop longues années, une chape de plomb qui a plongé des millions de Vénézuéliens dans la misère - quand il ne les contraignait pas à l'exil.
Mais il existe une raison fondamentale pour s'opposer au changement de régime que les États-Unis viennent de provoquer au Venezuela. La souveraineté des États n'est jamais négociable, quelle que soit leur taille, quelle que soit leur puissance, quel que soit leur continent. Elle est inviolable et sacrée.
Renoncer à ce principe aujourd'hui pour le Venezuela, pour n'importe quel État, reviendrait à accepter demain notre propre servitude. Ce serait donc un péril mortel, alors que le 21e siècle est déjà le théâtre de bouleversements géopolitiques majeurs qui font planer sur l'humanité le risque permanent de la guerre et du chaos.
Il ne nous reste plus qu'à espérer, face à cette situation, que la parole soit rendue au plus tôt au peuple vénézuélien. C'est à lui que doit revenir le pouvoir de définir, souverainement et librement, le futur qu'il souhaite se donner en tant que Nation.
El uso de la fuerza no es aceptable: viola el derecho internacional, agrava el sufrimiento civil y nos aleja de la paz.
Diplomacia, contención y responsabilidad. #NoALaGuerra#DerechoInternacional
Ninguna intervención militar de EEUU ha sido porque le interesa la democracia o porque le interesan los habitantes del territorio que invaden. Lo hacen para adueñarse de sus recursos.
1️⃣ Derrocar a un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la injusticia, sino porque sabe que, si cada país decide a quién “liberar” a balazos, el mundo vuelve a la ley del más fuerte.
2️⃣ El problema no es Maduro. El problema es el precedente. Cuando la fuerza militar se usa para cambiar gobiernos sin reglas claras, la soberanía deja de ser un límite y se vuelve un estorbo. Hoy es “derrocar a un dictador”; mañana será “corregir una elección”, “proteger intereses”, “restaurar el orden”. El derecho no absuelve dictaduras, pero tampoco legitima cruzadas unilaterales.
3️⃣ La pregunta incómoda no es si un tirano merece caer, sino quién decide cuándo y cómo. Porque la historia enseña algo brutal: sacar al dictador es fácil; construir justicia después, no. Y cuando la legalidad se rompe en nombre del bien, casi siempre lo que sigue no es libertad, sino caos, violencia y nuevas víctimas. El derecho existe para recordarnos eso, incluso cuando incomoda.
No importa la opinión que se tenga de Nicolás Maduro y de su gobierno en Venezuela. Ninguna invasión estadounidense a algún estado de América ha resultado en un mejoramiento de las condiciones de vida de la población intervenida. Y de ello hay evidencia histórica suficiente.
The history of US interventionism in Latin America is a history of human rights violations, human experimentation, slavery, poverty and genocide, not emancipation. Maduro is a monster who does not care about his people, but let’s not be naive: neither does the US