No cualquier hombre está preparado para ser amado por una mujer que es inmensamente amada por toda su familia, que es infinitamente consentida por sus papás y que es completamente admirada por todos los que la rodean.
Antes creía en eso de: "Si estamos destinados, nos encontraremos más adelante". Hoy ya no, hoy creo que el amor no se posterga: se elige en el presente, se construye con acciones, se cuida con acuerdos y se sostiene con compromiso. Lo que vale la pena no se deja para después.
Tal vez esa persona sí te amaba, pero elegirte implicaba reconocer sus errores, trabajar en ellos, dejar atrás personas y malos hábitos, madurar y aprender a amar de una manera diferente. Y como era más cómodo permanecer en su zona de confort, le resultó más fácil irse que hacer todo lo necesario para quedarse.
La decepción más dolorosa es descubrir que quién te hizo daño no actuó por ignorancia ni por accidente: sabía perfectamente lo que estaba haciendo, sabía cuánto iba a doler y, aun así, decidió hacerlo.
Me causa conflicto como alguien puede decirle a una persona que la quiere y después romperle el corazón como si nunca le hubiera importado y no tener ni un poquito de remordimiento de lastimarle.
A veces, ser demasiado comprensiva te costará la salud mental; porque mientras te faltan al respeto, mientras te lastiman, tú solo intentas comprender.
FALLASTE COMO HOMBRE cuando lograste convertir el amor que una mujer sentía por tí en una experiencia de la que tuvo que sanar, hasta recordarte no como un amor, sino como una lección.