@ladonnaemobile_ Mucha energía y, sobre todo, mucha verdad !!
Qué no daría yo por empezar de nuevo, no para cambiar nada(esto es lo impactante de la letra),sino para VIVIR/DISFRUTAR intensamente esos momentos importantes como "volar hasta los brazos de mi padre y descubrir el brillo en su mirada"
@Real_Datos1902@AlistairHisoka No
¿Porqué los clubs en España tuvieron que pasar a ser SAD? ... Estaban en quiebra, endeudados por sus dirigentes con el beneplácito de las asambleas de socios.
@AlistairHisoka Finalmente también habría que definir si al cargo de Presidente tiene más o menos funciones ejecutivas y/o si aparecería un Consejo de Admon y como se articula la fiscalización de las operaciones para el control de los socios y socios capitalistas externos.
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@AlistairHisoka El modelo supongo q no está detallado porque faltaría darle forma fiscalmente a todo eso, xq es evidente q Hacienda no se va a quedar impasible ante ese aumento de patrimonio individual, y no sé si ese 5% de venta serviría para ajustar fiscalmente o de liquidez necesaria .
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Los ciudadanos nos enfrentamos a una clase política ya muy experimentada que ha aprendido a explotar a la perfección los mecanismos de la democracia para su propio beneficio.
Salir de aquí va a ser difícil.
Y finalmente, solo hay que acercarse a la idiosincrasia del sur para entender como desde aquí se entiende nuestra forma de compartir esa esperanza, fe y alegría.
Falsa dicotomía, la Virgen del Rocío es una advocación mariana de gloria. A diferencia de las Vírgenes de Pasión (representan el dolor de la Virgen María en S.S.). Es una imagen de gloria radiante q representa la alegría, la esperanza y el misterio del Espíritu Santo(Pentecostés)
No entiendo El Rocio, ni creo que la fiesta tenga nada que ver ni con la fe ni con la religiosidad del pueblo andaluz. Nada. La fe es otra cosa. El Viva la Blanca Paloma sólo es una coartada para emborracharse y enterrar la nutria. Y aquí os espero con el escudo antidisturbios.
Pentecostés es la iluminación y revelación de que la fe no es un tesoro para esconder, sino una llamada para compartir esa esperanza. Es el impulso a trasmitirlo, a contarlo con alegría, a compartir esa alegría cantando, bailando, rezando, bebiendo y comiendo
Lo que la pobre Beatriz confunde es su rechazo con un juicio sobre el rito, cuando su rechazo es solo un dato sobre ella misma.
Soy catalán y vivo en Andalucía, buena parte del tiempo perdido en la nada del enorme término de Almonte. Soy historiador de la Antigüedad y antropólogo.
Lo primero que se aprende en este oficio es a separar dos cosas que la gente confunde sin parar: la sensación que algo te produce y lo que ese algo significa. Podemos estar en las antípodas sin desdén porque no es una contradicción que tengamos que resolver.
Lo que desde fuera parece caos, violencia y descontrol es en realidad un mecanismo altísimamente estructurado para producir solidaridad social a través del cuerpo y la emoción. La gente no se agolpa a pesar del rito; el agolpamiento es el rito. Lo que el espectador moderno —higiénico, individualista, alérgico al contacto y a la pérdida de autonomía corporal en una masa— lee como barbarie es precisamente la dimensión encarnada de la religión, esa que Occidente lleva siglos intentando domesticar y volver decorosa.
El salto de la reja es el ejemplo de manual de la efervescencia colectiva de Durkheim. El salto es un acto ritual de posesión y pertenencia. Una vez al año, el pueblo de Almonte reclama físicamente a su Virgen de manos de todos los demás —de las hermandades filiales, de los forasteros, de España entera— y afirma un pacto: Ella es nuestra.
Yo no puedo tocar a la virgen aunque tenga tierra en Almonte. Al menos no sin permiso. La "apropiación de los almonteños" es, vista por dentro, lo más coherente del asunto. No es una corrupción del rito: es su gramática.
La contestación, el forcejeo, el monopolio que indigna a los de fuera son la forma misma en que se dramatiza ese vínculo. Turner lo llamaría communitas en estado liminal; la romería suspende la estructura social ordinaria, y el salto es el instante incandescente de esa suspensión.
Y aquí está la gran paradoja del catolicismo popular, que es lo que de verdad escandaliza al laico ilustrado sin que sepa nombrarlo: la Blanca Paloma no es "la Virgen" en abstracto. Es una entidad local, de marisma, de Almonte. Lo cósmico hecho parroquial que organiza @hdadmatrizrocio sin poder gestionar del todo porque siempre le va a superar.
Esa reducción de lo universal a lo propio es exactamente lo que el universalismo urbano no tolera, porque lo vive como provincianismo, pero es uno de los mecanismos más antiguos y eficaces que tiene el ser humano para habitar el mundo.
Buena parte de ese horror progresista hacia la religiosidad popular andaluza no es tan nuevo ni tan crítico como cree: recicla un viejo prejuicio —el de la España "culta" mirando por encima del hombro a lo cañí, a la España profunda, a Andalucía como folclore vergonzante—. Es la visión de la metrópoli sobre la colonia, que dura más de tres mil años.
Ese clasismo y ese desprecio territorial no es de izquierdas, Beatriz, así que mejor vigila tus incoherencias.
Yo vivo en ese umbral, pero por la parte de fuera. Mi finca está en esa misma franja de transición entre marisma y monte mediterráneo donde lleva milenios produciéndose lo sagrado. Los santuarios en los bordes del agua, en las zonas liminales entre lo seco y lo húmedo, las divinidades femeninas en el límite de las marismas. Eso no nace en el XIII con la ermita. Es un patrón larguísimo, el mismo que rastreas desde el Calcolítico y lo tartésico. El impulso de sacralizar ese umbral concreto es viejísimo. Quien se ríe del Rocío se ríe de algo mucho más antiguo y más humano de lo que sospecha.
Estuve el sábado en el Rocío abrumado, impresionado y desbordado, acogido por la gente de Almonte y por quienes llegan desde fuera, igual que se hacía en lo que ahora es el dolmen de Soto en Trigueros o en la Valencina del Calcolítico.
El Rocío es un hub, un inmenso lugar de encuentro que funciona igual que cuando vivía la jovencita que fue enterrada en la tumba PP4 de Valencina, la dama del Marfil.
Yo nunca seré almonteño, ni siquiera andaluz, pero me parece estupendo que conviertan lo inmenso en lo local. Lo hacen de lo que tienen: de barro y de marisma, que es uno de los gestos más antiguos del ser humano. Sacralizar ese umbral exacto, el filo entre el agua y el monte, viene de muy lejos.
Nunca pediré permiso a los almonteños para tocar a la virgen y nunca saltaré la reja, pero los veo con absoluto respeto igual que piso su tierra con un respeto sagrado. Entre el fervor que no comparto y el desprecio que tenéis algunos, me quedo con mirar e intentar comprender. Es lo único que, como historiador, sé hacer de verdad.
Y es exactamente lo que tú harías, Beatriz, si tu izquierda fuese real y no puro clasismo estético.
Explico con más detalle mi visión de que la pérdida de estatus es el factor clave en el descenso de natalidad.
Los seres humanos, al igual que otros primates, somos criaturas ávidas de estatus. Como criaturas ultrasociales que somos, nuestro lugar en la jerarquía es muy importante. Esto es así porque más estatus significa más atención, respeto, recursos, acceso a mejores parejas, etc.
Y la selección natural también nos informa de que lo que es más importante para nosotros es la “riqueza relativa”, no la “riqueza absoluta”. Algunos habéis argumentado que el descenso de natalidad no se debe a un tema de riqueza porque los países ricos tienen precisamente menos hijos. Pero este argumento ignora esta diferencia trascendental entre riqueza absoluta y relativa que acabo de mencionar. Como decía H. L. Mencken, “Un hombre rico es el que gana 100 dólares más al año que el marido de su cuñada". A mí no me hace feliz ser más rico que los nigerianos, y como tengo más dinero que ellos pues me pongo a tener hijos…lo que me hace feliz es ser más rico que mis amigos/vecinos. Hay estudios donde la gente prefiere ganar 3.000€ pero que su entorno gane 2.000€ que ganar 5.000€ pero que su entorno gane 7.000€ (me estoy inventando las cifras). La economía dice que te debería interesar más ganar 5.000€ porque objetivamente es más dinero. Si fuéramos Homo economicus es lo que elegiríamos, pero somos H. sapiens. Si cobras 5.000€ pero en la realidad social en la que vives los demás ganan más, pues te quedarías abajo en la jerarquía social y tenemos una gran aversión a descender en la jerarquía social. Ser los "los últimos monos” no nos gusta nada. Si tus amigos sin hijos tienen un chalet, un Porsche, vacaciones en las Maldivas, restaurantes, conciertos, etc.(estoy caricaturizando) , y vienen y te lo cuentan un día sí y otro también, pues te vas a sentir francamente mal. Por supuesto, puedes compensar eso con el sentido de la vida que dan los hijos, valores religiosos/filosóficos/personales, etc., pero precisamente en esta época no andamos muy bien de esos valores. Prima el consumismo y el hedonismo.
¿Y cómo encaja el feminismo en todo esto? Yo también estoy de acuerdo con lo que muchos habéis planteando de que el feminismo es un factor fundamental en esta crisis de natalidad en Occidente, pero creo que su efecto encaja bien dentro de este marco del estatus que propongo.
El feminismo ha rebajado el estatus de la maternidad. Lo voy a decir sin rodeos y sin maquillarlo: el feminismo ha despreciado la maternidad:
-Sulamith Firestone: “El corazón de la opresión de la mujer es su rol de parir y criar hijos”.
-Andrea Dworkin: “El hecho de que nos entrenen a todas para ser madres desde la infancia significa que nos entrenan a todas para dedicar nuestras vidas a los hombres, ya sean nuestros hijos o no”.
-Kate Millet: “La destrucción completa del matrimonio tradicional y de la familia nuclear es el objetivo ‘revolucionario o utópico’ del feminismo.” Algo que dicen muchas otras feministas radicales marxistas también.
No voy a perder mucho tiempo con esta crítica al feminismo porque ya me sé los contraargumentos: “esas autoras no representan a todo el feminismo, hay muchos feminismos”, etc. Intentar criticar al feminismo es un esfuerzo inútil porque suelen recurrir a la falacia torre-patio y cuando se les critica se repliegan a la torre y te responden aquello de que “el feminismo sólo es igualdad”. Bien, a lo que voy es a que el feminismo ha considerado que lo valioso es lo que hacen los hombres, como tener una carrera, ser CEO, etc. y ha desvalorizado y quitado estatus a lo propiamente femenino como la maternidad.
Así que en mi forma de verlo creo que el problema es multifactorial pero el mínimo común denominador en la base sería la pérdida de estatus.
Si mi diagnostico es acertado, esto también nos da ideas de cuál podría ser el tratamiento. Y la respuesta es clara: otorgar estatus y privilegios a la maternidad. Una forma de hacerlo es claramente con dinero, es decir, poner un sueldo por hijo, exenciones fiscales, etc. Me temo que si queremos hijos vamos a tener que pagarlos…y caros. No estoy hablando de dar 400€ cuando tienes un hijo o ni siquiera 400€ al mes. Estoy hablando igual de 4.000€ al mes. Pero el estatus no es sólo dinero, es atención respeto, admiración, privilegios: viajar gratis en primera, entradas gratis a conciertos, una semana al año con todos los gastos pagados en la red de paradores….estoy pensando en alto.
PS-: no estoy hablando de dar dinero/estatus a las mujeres sólo. Yo estoy pensando en el matrimonio/pareja. Aunque también se lo daría a hogares monoparentales de hombre o de mujer que crien hijos. Igual no lo he explicado bien. He hablado de la maternidad pero pensaba en el contexto de la pareja/familia.
Vosotros diréis cómo veis este planteamiento.
@luisesgo@BenegasJ@Serpent_45
Tolstói entendeu uma coisa sobre o amor moderno antes mesmo de existir Instagram, Tinder ou aplicativos de relacionamento.
Em Ana Karenina, o adultério não nasce simplesmente do desejo, nasce do tédio. Ana tem marido, filho, estabilidade, posição social, porém, tudo isso começa a parecer pequeno diante da promessa de uma vida “mais intensa”. Basta um baile, um olhar, um homem bonito chamado Vronski, e ela passa a acreditar que a felicidade está escondida em outro lugar.
É curioso porque o romance inteiro gira em torno dessa sensação muito contemporânea: a ideia de que paz virou sinônimo de monotonia. A vida comum parece insuficiente. Amar alguém por muitos anos parece pouco. Construir uma família parece menos emocionante do que perseguir uma paixão avassaladora.
Tolstói coloca isso diante de outro casal: Levin e Kitty. Enquanto Ana vive consumida pela necessidade de sentir algo novo o tempo inteiro, Levin aprende uma coisa muito menos cinematográfica: amar é cultivar. Tem rotina. Tem desgaste. Tem silêncio. Tem reconstrução.
E talvez seja justamente isso que o nosso imaginário desaprendeu.
A cultura moderna nos treinou para buscar intensidade emocional contínua, como se o amor verdadeiro precisasse parecer um baile eterno. Só que relações humanas não sobrevivem de dopamina. Elas sobrevivem de permanência.
Por isso Levin acaba entendendo algo que Ana nunca consegue aceitar: amar é arar a própria terra.
Você planta, cuida, perde colheitas, começa de novo. E, aos poucos, aquilo cria raízes.
Tolstói escreveu isso no século XIX. Continua parecendo um retrato do amor em 2026.
@elmozo7 Básicamente nos adelantan que el aval no cumple con lo que especifica los estatutos, pero busca la connivencia del enemigo del club para embarrar.
Es todo tan obvio !!