The history of US interventionism in Latin America is a history of human rights violations, human experimentation, slavery, poverty and genocide, not emancipation. Maduro is a monster who does not care about his people, but let’s not be naive: neither does the US
Maduro was a brutal ruler, it’s true. So is Putin—who Trump supports. So was Bolsonaro, who Trump supports. So was the drug-trafficking former head of Honduras, who Trump just pardoned. So is Nayib Bukele in El Salvador. MBS. Bibi.
Stop pretending Trump cares about illegitimacy.
Fin noble fue cuando el congreso de EEUU a instancias de Wilson quitó la asistencia a la dictadura
Hoy fue imperialismo petrolero injustificable
La soberanía latinoamericana es causa de todes, sin banderas ni fronteras, y sin tio Sam
No se festeja al invasor en casa
Polítcos uruguayos celebrando ataques militares y bombardeos. Indignados con violaciones a los derechos humanos, y pidiendo medidas punitivas extremas. Sorprende la vara con la que miden y califican lo que pasa en otros países. Nunca los escuché pedir verdad y justicia acá.
Coherencia hoy, ayer y mañana, esto es una invasión. Que un ex presidente de Uruguay, país que se supone ejemplo de democracia en América Latina, dice no justificar pero sí lo hace, a la acción más imperialista de atacar militarmente, usurpar poder, decidir administrar gobierno y sus recursos naturales desde el gobierno de EEUU a país de América Latina.
Condenar el gobierno autoritario de Maduro en nada justifica festejar el ataque militar y la invasión geo política y económica de EEUU en América Latina, son dos pesos aparte. Un descendiente de Herrera justifica una intervención directa extranjera en un país soberano. Quién diría.
Así que los yankees pudieron hacer una “operación militar quirúrgica” para entrar en un país y capturar a un presidente prácticamente sin matar a nadie, pero en Palestina resulta que para matar a los líderes de Hamas era inevitable masacrar a toda una población
1️⃣ Derrocar a un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la injusticia, sino porque sabe que, si cada país decide a quién “liberar” a balazos, el mundo vuelve a la ley del más fuerte.
2️⃣ El problema no es Maduro. El problema es el precedente. Cuando la fuerza militar se usa para cambiar gobiernos sin reglas claras, la soberanía deja de ser un límite y se vuelve un estorbo. Hoy es “derrocar a un dictador”; mañana será “corregir una elección”, “proteger intereses”, “restaurar el orden”. El derecho no absuelve dictaduras, pero tampoco legitima cruzadas unilaterales.
3️⃣ La pregunta incómoda no es si un tirano merece caer, sino quién decide cuándo y cómo. Porque la historia enseña algo brutal: sacar al dictador es fácil; construir justicia después, no. Y cuando la legalidad se rompe en nombre del bien, casi siempre lo que sigue no es libertad, sino caos, violencia y nuevas víctimas. El derecho existe para recordarnos eso, incluso cuando incomoda.
Parents can say the most hurtful things to you while your brain is still developing, shape your entire adult mindset, and then forget they ever said it by the next day.
Uno puede reconocer que Maduro es un dictador, un corrupto, un idiota y a la vez rechazar totalmente a quiénes promueven una intervención militar de Estados Unidos en América Latina y además apoyan al genocida de Netanyahu.
Una cosa no quita la otra.