@PupaBeaumont Hola! Me apareció tu post y te dejo un dato en ig @elizabethflores_bootsandshoes . Son de cuero (no tengo relación con ella, solo paso el dato) ojalá te sirva !
Solicitamos en Sala que el proyecto que aumenta la deuda del Estado en US$6.200 millones también sea analizado por la Comisión de Economía, lo que fue aprobado por 60 votos.
El gobierno pretende aumentar la deuda mientras impulsa una reforma tributaria que reducirá permanentemente los ingresos fiscales. Una contradicción evidente.
Un debate de esta magnitud requiere antecedentes completos, pero ni siquiera se ha presentado aún el decreto de Política Fiscal con las metas del Gobierno ni un Informe de Finanzas Públicas que incluya los efectos de la reforma tributaria.
En la Comisión de Economía vamos a pedir los antecedentes y contrastar información para que esta discusión se dé con la rigurosidad necesaria.
"Del almuerzo en La Moneda ofrecido por José Antonio y la María Pía estoy más bien de acuerdo con ellos, me parece muy picante andar mostrándole después el Presidente las boletas a la tía Contralora, por mucho que a ella no la hayan invitado, eran gente de la Católica y de Derecho... otro nivel.
El menú, nada del otro mundo, un poco cargado al tomate, es que había Tártaro de Tomate que no sé qué pueda ser esa cosa, preferible el Tártaro de Atún o el de Locos que lo sirven muy bueno en el Bistrot Lastarria, no es un plato ni caro ni grande... y sin proteína quizás a qué puede conducir un tártaro. Luego dieron plateada al jugo, que tiene que ser al jugo y es algo bien chileno, básico, con tomatitos confitados. De postre, Pavlova de Frutos Rojos, una golosina clase media que está en todos los supermercados, antes las tortas de merengue eran muy caras, ya no.
Los vinos, un Sauvignon Blanc que tiene baja graduación alcohólica, y un Cabernet Sauvignon Casas del Bosque, viña buena casi fina, a veces les compro.
Creo que el contralorismo exagerado no nos hace bien. Dentro de lo que son, José Antonio y la Pía pueden echar su convite de vez en cuando, paeso está el Palacio de La Moneda y paeso son nuestra Pareja Presidencial qué tanta lesera, Chile tiene el primer lugar en PIB de Latinoamérica, nos merecemos de vez en cuando un tartarito presidencial aunque sea de tomate.
Después que bombardearon a Allende y ya estaba muerto le sacaban mucho que había unas botellas de whisky en su casa, no le veo el drama, es algo de caballeros. Aylwin cenaba sopita de fideos en su casa de Arturo Medina, una DFL2. Yo si fuera Presidente haría servir buena comida en raciones sobrias, republicanas, y si mi Pía me viene con ir a almorzar al casino con los funcionarios y sin mascarilla, trataría de no ir, ya he comido mucho en casinos.
Balmaceda invitaba a La Moneda al joven y entonces prometedor poeta Rubén Darío, amigo de su hijo Pedro, también poeta, y se les quedaba a almorzar, lo dejaban. No sé si andaba después Balmaceda juntando las boletas de la colación. Apoyado por los Balmaceda, Rubén Darío publicó en Chile su obra inmortal Azul, que no he leído, es que entre la poesía y una buena comida uno se confunde y la poesía va quedando para después.
Comer juntos acerca a las personas, ayuda a ponerse de acuerdo. Nuestro Presidente, que viene a demoler el Estado del cual vive y al que detesta, tiene derecho a hacer cenas fiscales con sus amigos de la PUC que son todos ricos, total ganó. Cuanto más puritanos nos ponemos peor se ponen las cosas. Los emperadores romanos invitaban a comer a sus amigos, y si alguno decía algo infortunado lo hacían ejecutar por la noche, eran unas cenas encantadoras. No había que mostrar las boletas.
Mientras cenaban Kastín & friends el tártaro de tomate y se hacían selfies chacoteras, dos bolivianos se robaron la retroexcavadora con que están haciendo la zanja en el norte para que no entren bolivianos. La vida es maravillosa."
J.G. Tejeda
LA VERDADERA EMERGENCIA
ES EL LENGUAJE
Gobernar en gerundio, pensar en borrador. Cuando el poder conjuga mal los verbos, la realidad termina mal escrita.
Hay gobiernos que tropiezan en la gestión, otros en la estrategia, algunos en la ética. Este, en cambio, tropieza —y con estrépito— en algo más primario: el lenguaje. Y cuando la palabra falla, no solo se erosiona la forma; se desnuda el fondo.
Desde la irrupción de José Antonio Kast y su cohorte ministerial, hemos asistido a un fenómeno curioso: la progresiva degradación del discurso público. No se trata de una cuestión estética ni de elitismo retórico, como apresuradamente podrían caricaturizar algunos, sino de un problema funcional. Gobernar es, en esencia, comunicar. Y aquí, la comunicación no alcanza siquiera el umbral de lo aceptable.
Lo que en un inicio pudo interpretarse como inexperiencia, hoy se revela como una constante estructural. Ministros con posgrados —al menos en el papel— que balbucean ideas inconexas; subsecretarios que convierten el exordio en un campo minado de muletillas; vocerías que parecen improvisaciones de sobremesa mal iluminada. La pobreza léxica es apenas la superficie de un problema más profundo: la incapacidad de articular pensamiento con claridad.
Porque el lenguaje no es un adorno: es pensamiento en voz alta. Y cuando la sintaxis se desmorona, lo que cae no es sólo la frase, sino la idea misma. Escuchar a ciertas autoridades es asistir a una suerte de naufragio semántico, donde las palabras flotan sin dirección, sin ritmo, sin jerarquía. No hay cadencia, no hay intención, no hay estructura. Sólo ruido.
En columnas anteriores —pienso particularmente en aquella dedicada a la vocera Mara Sedini— ya advertíamos esta tendencia: una retórica que abdica de toda aspiración a la precisión y se refugia en una falsa cercanía, como si la informalidad fuese sinónimo de autenticidad. Pero no lo es. Es, más bien, la coartada de la mediocridad.
El caso del propio presidente Kast no es mejor, un exordio plano, simplón, facilista, un discurso poco elaborado y pobre en su contenido y técnica, en las antípodas de un estadista de verdad. No hay profundidad, no hay precisión ni conocimiento, menos agudeza ni exactitud.
El caso del hoy diputado Orrego es patético, verbaliza mal, no modula y lo peor, no logra salir del mismo lugar común cada vez que habla. Hasta para insultar se requiere cierta lucidez diría el gran Schopenhauer.
El problema no es que hablen “como la gente”. Es que hablan peor que la gente cuando la gente intenta hablar bien. Hay en ello una paradoja inquietante: quienes detentan el poder parecen haber renunciado a la responsabilidad de elevar el estándar del discurso público, optando en cambio por mimetizarse con su versión más precaria.
Se dirá —y con algo de razón— que la gestión importa más que la elocuencia. Pero esta es una falsa dicotomía. La buena gestión necesita ser explicada, defendida, persuadida. Sin lenguaje, no hay política, hay administración muda. Y un gobierno que no sabe decir lo que hace, termina no sabiendo qué hacer.
Lo más preocupante, sin embargo, no es el diagnóstico, sino el pronóstico. No hay señales de corrección. No hay autoconciencia. No hay, siquiera, incomodidad. Se habla mal con la tranquilidad de quien no percibe el error, de quien ha vivido siempre en un ecosistema donde la precariedad lingüística es norma y no excepción.
Así, el problema deja de ser individual y se vuelve cultural. No estamos ante ministros que hablan mal, sino ante una élite que ha naturalizado hablar mal. Y cuando eso ocurre, la política pierde una de sus herramientas más nobles: la palabra como instrumento de construcción común.
En definitiva, este gobierno no solo desafina: ha olvidado que existe una partitura. Y en ese olvido, cada intervención pública se convierte en una disonancia, en un ejercicio involuntario de descomposición. Porque cuando el lenguaje se empobrece, la política no tarda en seguirle el paso.
@MisColumnas
@AntSanz240661@MachoLinconao Que mentira. No saben ni siquiera cómo se piden los exámenes en Chile. La gente tiene que ir de nuevo a otra consulta para que los pidan como corresponde. Ni en eso son capaces de adaptarse.
@macafernandezd@jaimebellolio Trabajo en av Andrés Bello y en el parque del costado del Mapocho varios días a la semana están regando entre las 13 y 15 hrs.
@JuanCaMunozA@MTTChile@Red_Movilidad@DTPMet podría pedir que se mejore la app o se instruya a los choferes que si el código QR demora un poco más en cargar no se le diga al pasajero que se baje y que tome otra micro? Me ha pasado 2 veces (y otros pasajeros) y el código siempre carga (aunque uno cargue desde antes la app)
@jrueger@JuanCaMunozA@MTTChile@Red_Movilidad@DTPMet Me refería a la aplicación… si bien puede mejorar, hay varias app que cumplen la función de pago QR como Red, banco estado y Balance (sé que está para IOs) yo he ocupado la primera y la última sin problemas. (Y en todas corre el máximo de pago mensual). En balance aparece así:
@banmedica he intentado todo el día comunicarme con ustedes por teléfono y tratando de entrar a la página. Necesito urgente saber el estado de una solicitud GES.
@soniasepu@banmedica Logré hablar con una chica por teléfono y me indicó que hicieron una actualización de software (no planificada por lo que me dijo) y que dejó a todos, incluso a ellos, sin poder acceder al sistema. Se supone que mañana debiera estar ok. Pero quien sabe. Nefasto.
@BonobonAsesino@claudionarea@UberEats_Chile Gracias por comentarme esto. Hice la denuncia en el sernac y me devolvieron todo… hasta con intereses como lo pedí.
Lamentable que se tenga que llegar a eso y no solucionen antes.
@mssuxc pero entonces la gente q comenta acá prefiere q todos sigan ganando lo de antes? hablan del IPC acá y allá y q en realidad “no gana más”. Supieran la cantidad de empresas q no reajustan x IPC y q este aumento es valiosisimo (además q uno no siempre puede elegir donde trabajar)