La escuela se defiende exigiendo recursos, pero también manteniendo el listón intelectual alto frente a una sociedad perezosa. Deberíamos eliminar la inercia de pasillo y volver a los libros, al debate complejo y al rigor cultural. Nos va el futuro en ello.
La gran presa de pèl. El Dep. d'Educació farà desaparèixer prop de 90.000 ordinadors del professorat en perfecte funcionament i els substitueix per altres 90.000 de nous. I la Niubó no para de dir que no hi ha diners per atendre les nostres reivindicacions. Qui hi guanya?
El primer día de mi clase de historia de la secundaria,
nuestro profesor se levantó y dijo:
Tienes 15 o 16 años. Hace 200 años, las personas de
tu edad:
- Se casaban
- Sembraban cultivos
- Tenían hijos y
- Construían una cabaña antes del invierno.
Tú puedes hacer tu tarea.
La vara histórica que se te ha puesto es
embarazosamente baja.
No estás lidiando con una hambruna regional o una plaga.
No tienes que salvar a tu familia de saqueadores ni ir a la batalla para destruir a tus enemigos.
Solo tienes que sentarte y aprender de alguien que se preocupa por ti en un salón seguro con aire acondicionado.
No tienes excusas.
Cenar con los hijos y hablar con ellos sobre cómo le va en el colegio y en las asignaturas entre las actividades más asociadas con buenos resultados. OCDE https://t.co/3q2hBlJBMD https://t.co/Nkn3jXPXmg
Ja tenim apunt amb la @FECC_educacio Els #7 Hàbits de la gent altament efectiva. Lideratge aplicat a l’educació
19 i 20 de febrer de 9 a 14 h i de 15 a 18. Vens ? Com més serem, més liderarem!!
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📚 “La caída del hábito lector está empobreciendo el lenguaje, la empatía y el pensamiento crítico”, advierte el neurocientífico Desmurget.
🇯🇵 Según PISA 2022, los estudiantes japoneses aventajan en 2-3 cursos a los españoles en lectura, ciencia y matemáticas https://t.co/9ydasu5BJV https://t.co/raadQuS28Y
🌱 Des de les @EscolesFEDAC expliquen també a @elperiodico_cat que impulsen l’emprenedoria social amb l'alumnat d’ESO, inspirats en l’"Economia del Bé Comú": posar l’economia al servei del benestar i fer-la transparent i corresponsable. https://t.co/E6PxEGJR9r
Estudien filosofía. Al final, es lo único que realmente vale la pena, porque enseña a pensar cuando el ruido exige obedecer, a dudar cuando la consigna pide fe y a sostener principios incluso cuando hacerlo incomoda.
La filosofía no da certezas fáciles ni respuestas rápidas, pero sí algo más valioso. La filosofía da criterio, porque sin criterio no hay justicia, no hay política digna ni ciudadanía libre; sólo pasiones, odios y consignas vacías. En tiempos donde se aplaude la fuerza y se desprecia el pensamiento, estudiar filosofía no es un lujo. estudiar filosofía es un acto de resistencia.
Delcy, Balaguer y la lógica de la continuidad, por qué las potencias no imponen al líder popular tras la caída del dictador
Cuando un régimen personalista colapsa, ya sea por la captura de su líder, como ocurre hoy con Nicolás Maduro, o por su eliminación física, como sucedió con Rafael Leónidas Trujillo en 1961, surge una pregunta inevitable, ¿por qué no se impone de inmediato al líder opositor más popular?, ¿por qué no María Corina Machado hoy, o por qué no entonces el candidato con mayor respaldo popular en República Dominicana?
La respuesta no es moral ni ideológica, es geopolítica y de control del riesgo.
En Venezuela, Estados Unidos tenía capacidad material para neutralizar a Delcy Rodríguez, o para desconocer cualquier continuidad del chavismo y forzar una transferencia directa hacia la oposición. Sin embargo, no lo hizo. Al contrario, toleró, aunque no legitima, que Delcy Rodríguez, figura orgánica del régimen, quedara al frente del aparato estatal de forma provisional. Esto no equivale a respaldo político, sino a una decisión estratégica clásica, preservar continuidad administrativa, control de fuerzas armadas, cadena de mando y estabilidad mínima, mientras se diseña una transición.
La historia dominicana ofrece un espejo casi perfecto. Tras el asesinato de Trujillo, Estados Unidos pudo haber desplazado de inmediato a Joaquín Balaguer, figura íntimamente ligada al trujillismo, y haber impuesto otro liderazgo. No lo hizo. Joaquín Balaguer permaneció como presidente formal porque representaba la continuidad institucional del régimen sin Trujillo, permitiendo descomprimir tensiones, evitar una guerra civil y garantizar que el aparato estatal no colapsara.
El líder popular de la época no era Balaguer, ese líder fue Juan Bosch, quien gozaba de legitimidad social y respaldo democrático real. Sin embargo, Bosch no fue impuesto tras la muerte del dictador, llegó después, mediante elecciones en 1962, cuando el sistema estaba mínimamente estabilizado. Incluso así, fue derrocado al año siguiente, lo que demuestra que las transiciones no se ganan solo con legitimidad popular, sino con control efectivo del poder real.
Este patrón se repite, las potencias no colocan primero al líder más querido, sino al que reduce el riesgo inmediato. El líder popular representa ruptura, el continuista representa contención. En términos crudos, la estabilidad precede a la democracia, no al revés.
Por eso Delcy, como Balaguer, no es el futuro deseado, sino el amortiguador temporal. Y Corina, como Bosch, representa la legitimidad democrática, pero también el desafío al aparato que aún sobrevive. La transición real comienza después, no en el minuto cero del colapso del dictador.
La lección histórica es incómoda pero clara, las transiciones pactadas casi nunca comienzan con justicia plena ni con el líder más legítimo, sino con el mal menor que garantiza que el Estado no implosione. El riesgo no es reconocer esa lógica, el riesgo es confundir la fase de contención con el destino final
Voy a decirlo sin rodeos: esto no va de Maduro. Va de quién ha gestionado su final y para qué. Cuando un presidente es apresado y no hay caos interno ni fractura visible en la cúpula, cuando no hay histeria militar ni sangre en las calles, estamos ante una operación controlada. Las revoluciones reales son ruidosas. Las transiciones pactadas son silenciosas.
Aquí no hay heroicidades ni épica. Hay negociación fría. Y la negociación no se hace con el pueblo, se hace con la élite que garantiza orden. Quien crea que Estados Unidos —o la estructura que marca la pauta— busca justicia, democracia o reparación histórica, no ha entendido cómo funciona el poder. Lo que se busca es estabilidad, acceso a recursos y cierre de un ciclo incómodo. Todo lo demás es decorado.
Por eso insisto: el elemento clave es la traición funcional del entorno de Maduro. No ideológica, no moral: funcional. La traición que se produce cuando se comprende que el régimen ya ha caído y que es mejor recolocarse que resistir. Ahí es donde entran nombres concretos, no por conspiración, sino por lógica de poder: Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López. No como salvadores ni como demonios, sino como gestores del aterrizaje.
El detalle verdaderamente inquietante, para mí, no es un vídeo ni una filtración. Es la calma reveladora. La calma de quien ya sabe que no va a caer al vacío. La calma de quien ha recibido garantías. Nadie está tranquilo en mitad de una tormenta si no tiene un refugio pactado. Esa serenidad no es inocente; es estratégica.
Y aquí viene lo más incómodo: las transiciones tuteladas no liberan países, los reordenan. Cambian el relato, redistribuyen poder, blanquean a unos y sacrifican a otros. El ciudadano no entra en la ecuación más que como coartada. Se le promete futuro mientras se decide el reparto en despachos cerrados.
Esto no va acerca de izquierdas o de derechas. Va de quién controla las riquezas, el dinero, las armas y la narrativa cuando se baja el telón. Y si el proceso avanza sin sobresaltos no es porque el sistema se haya humanizado, sino porque ya se ha pactado quién paga y quién se salva.
Lo demás es ruido. Y el ruido, casi siempre, es para que no mires dónde de verdad se está decidiendo todo. Seguiremos informando. Sin anestesia.
Uno de los mayores narcotraficantes de la historia no fue una persona. Tenía flota propia, bandera y reina.
Convirtió las drogas en diplomacia, sembrando China de opio, llamándolo libre comercio y llegando a desatar guerras.
Fue el Imperio británico
Tira del hilo 🧵👇🏽👇🏽👇🏽
El psicólogo Laurence Peter y su Principio de Peter si un empleado es eficiente en un nivel lo ascenderán a uno superior hasta su ineficiencia
El principio de Dilbert dice que a los empleados irremplazables no se les promociona El impacto es el mismo no se promociona al mejor
Feia molts anys que no teníem un episodi de fred i possibles nevades a cotes baixes en algunes comarques per aquestes dates (200 metres).
Recordo la nevada del 1985 a Barcelona, la nit de Reis ❄️😍. Jo era ben petit. https://t.co/TEn6NJ4KIt
1️⃣ Derrocar a un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la injusticia, sino porque sabe que, si cada país decide a quién “liberar” a balazos, el mundo vuelve a la ley del más fuerte.
2️⃣ El problema no es Maduro. El problema es el precedente. Cuando la fuerza militar se usa para cambiar gobiernos sin reglas claras, la soberanía deja de ser un límite y se vuelve un estorbo. Hoy es “derrocar a un dictador”; mañana será “corregir una elección”, “proteger intereses”, “restaurar el orden”. El derecho no absuelve dictaduras, pero tampoco legitima cruzadas unilaterales.
3️⃣ La pregunta incómoda no es si un tirano merece caer, sino quién decide cuándo y cómo. Porque la historia enseña algo brutal: sacar al dictador es fácil; construir justicia después, no. Y cuando la legalidad se rompe en nombre del bien, casi siempre lo que sigue no es libertad, sino caos, violencia y nuevas víctimas. El derecho existe para recordarnos eso, incluso cuando incomoda.