A ese Man lo dejó su pareja en campaña, lo ridiculizaron y denigraron hasta más no poder, lo convirtieron en la razón de la derecha para el fracaso de Paloma y en la excusa de la ultraderecha para el triunfo de Abelardo.
Lo minimo que merece es poder emborracharse en paz.
Respetado @lcvelez: la humildad exige reconocer que 13 millones de compatriotas votaron por el proyecto político de Petro y que esta votación se concentra en las regiones con mayor pobreza. Como país debemos reflexionar cómo crecer más rápido la economía y cómo superar más rápido la pobreza. Nos vamos rajando en ambas asignaturas. Construye más la humildad y la empatía que el triunfalismo y la soberbia.
Colombia eligió hoy presidente a Abelardo De la Espriella, felicitaciones. El resultado de la votación deja en claro una realidad indiscutible: Colombia está profundamente dividida. Reconocer y aceptar esta realidad es la primera gran responsabilidad que tiene el presidente electo.
Es el momento de la serenidad de los líderes, empezando por el presidente Petro, para convocar a la sensatez y evitar que la división se traduzca en violencia. Es también responsabilidad de todos nosotros desarmar los espíritus. El camino de la reconciliación tiene que comenzar esta noche.
@juanmazabq Qué mala costumbre de “quemar” opositores o personas que piensan distinto para luego estar apurados buscando sus votos.
La prudencia y la coherencia hacen a los hombres.
El primer paso para acercarse a Fajardo y Claudia López, ambos con PhD, será gritar en una tarima que los que estudian en una universidad solo aprenden a ser ladrones.
@FedericoBoteroP@sergio_fajardo@IvanCepedaCast Ni aunque repitan la fórmula de escribir en mármol cada uno de los puntos de ese decálogo, mantendrán los esfuerzos para cumplirlos. Nos pasó una vez con Petro, ¿qué nos hace pensar que Cepeda será diferente?
Que ni un solo voto de Fajardo llegue a Cepeda.
@AndreavargasBAQ@GabrielOlier En plaza pública sí ha propuesto eliminar el Consejo de Estado, máxima autoridad de la jurisdicción contenciosa administrativa. Qué conveniente es hacerlo con la principal autoridad de control al Gobierno Nacional y sus actuaciones.
Recuerden !! La sentencia STP21973-2025, proferida por la Sala de Decisión de Tutelas N.º 2 de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, con ponencia del magistrado José Joaquín Urbano Martínez, merece una crítica profunda desde el razonamiento sobre los hechos, especialmente a partir del numeral 18, donde la Corte construye la base fáctica que termina sosteniendo la violación del debido proceso.
Desde mi perspectiva, el problema no radica únicamente en la conclusión a la que llega la Sala, sino en cómo llega an ella. El razonamiento sobre los hechos se vuelve progresivamente más afirmativo, Subjetivo, que demostrativo: la Corte pasa de describir la existencia de un archivo a asumir que ese documento refleja una decisión anticipada del juzgado, sin realizar una justificación rigurosa sobre por qué esa inferencia es la más fuerte frente a las hipótesis alternativas que estaban presentes en el expediente… primero, el déficit aparece en el tratamiento del informe rendido por el juzgado. Allí se explicó que el documento era un borrador cargado por un empleado y no revisado por la jueza, circunstancia que constituye un dato fáctico relevante dentro del proceso de tutela. Sin embargo, el razonamiento sobre los hechos no confronta ese elemento con un análisis serio de fiabilidad o peso; simplemente lo desplaza narrativamente cuando empieza a describir el contenido del archivo como si su existencia implicara, por sí misma, una voluntad decisoria consolidada. Esto es problemático porque el paso de “borrador” a “sentencia anticipada” exige una cadena inferencial mucho más robusta que la que ofrece la Sala.
Segundo, el punto más delicado surge cuando la Corte afirma que existió un análisis elaborado con inteligencia artificial. Allí el razonamiento sobre los hechos se apoya en la “apariencia” del lenguaje y en fragmentos del texto, pero no en una verificación técnica que permita identificar qué herramienta se usó o quién la utilizó realmente. La inferencia tecnológica se construye más desde la intuición interpretativa que desde un examen probatorio serio, lo cual resulta paradójico en una decisión que pretende advertir los riesgos de sustituir la racionalidad humana.
Tercero, el fallo adopta expresiones categóricas, como afirmar que la incertidumbre del proceso desapareció o que el juicio se convirtió en un “mero ritual”, que reflejan un razonamiento sobre los hechos cargado de valoración subjetiva. Estas frases pueden ser retóricamente potentes, pero desde una perspectiva analítica debían apoyarse en un examen comparativo entre hipótesis rivales: que el documento fuera una decisión anticipada o que fuera un proyecto técnico sin cierre cognitivo del caso. Al no hacer ese ejercicio, la Sala termina privilegiando una narrativa fuerte sin mostrar por qué derrota completamente la alternativa explicativa que ofrecía el informe del juzgado. Este es uno de los puntos más delicados es la ausencia de tratamiento riguroso del informe rendido por el juzgado, el cual, conforme al artículo 19 del Decreto 2591 de 1991,constituye medio de prueba dentro del trámite de tutela.
Cuarto, y aquí aparece la conexión con la necesidad de repensar impedimentos y recusaciones, la Corte prácticamente construye una causal constitucional basada en la apariencia de parcialidad. El problema es que ese giro se sostiene en un razonamiento sobre los hechos que no alcanza el nivel de rigurosidad que debería acompañar una decisión tan intensa. Si el sistema va a evolucionar hacia nuevas formas de control de imparcialidad, especialmente en contextos atravesados por tecnología y sesgos cognitivos, el estándar fáctico no puede relajarse; por el contrario, debe volverse más exigente.
@andresmsoto@patriciasegarra@laparticuladios@Funproinocencia@JuanFeliperym@febuma@gvalentin_@SanMartinez2021@GermanPabonG@JCPC_593
🔴#AlertaCNNChile | Presidente Gabriel Boric tras anuncio de Donald Trump: "La soberanía no es una formalidad, es la garantía que protege a los países de la arbitrariedad y de la ley del más fuerte"
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Vargas Llosa pasó la vida diseccionando las dictaduras latinoamericanas. En Conversación en La Catedral mostró cómo el autoritarismo se filtra en la vida cotidiana hasta volver normal la humillación; en La fiesta del chivo exhibió al tirano como un sistema que corrompe cuerpos, lenguaje y conciencias; y en sus ensayos y conferencias repitió una idea central: la dictadura no se sostiene solo por la fuerza, sino por la complicidad, por el miedo aceptado, por el lenguaje falsificado que convierte la mentira en orden y la obediencia en virtud.
Con esas ideas en la mano, si Vargas Llosa estuviera vivo hoy, no tendría dudas en llamar dictadura al régimen de Maduro ni en celebrar el fin del tirano. Pero también levantaría una advertencia incómoda: la libertad no llega en helicóptero ni se consolida por decreto extranjero. Derrocar a un dictador violando el derecho, relativizando la soberanía o normalizando el atajo, puede matar al tirano… y al mismo tiempo herir de muerte a la democracia que se dice defender.
Porque, diría él, el momento decisivo no es la caída, sino el día después. Si Venezuela reconstruye instituciones, elecciones reales, justicia sin venganza y un lenguaje libre, habrá nacido una república. Si no, solo habremos visto el relevo de la servidumbre. Y eso, advertía Vargas Llosa, no es liberación: es cambiar de jaula creyendo que ya somos libres.