En relación con esta noticia me gustaría hacer una reflexión sobre la situación del alquiler desde un punto de vista legal y desde un punto de vista fiscal como alguien que trabaja a diario con inquilinos (y lo ha sido) y propietarios.
No voy a entrar en por qué ha subido las rentas y demás ya que es un tema multifactorial.
Propietarios:
Según los datos estadísticos del IRPF de 2024, en España hay 4.485.956 viviendas a disposición de sus titulares (segundas residencias, hijos viviendo en ellas, casas vacías) y 2.540.363 viviendas arrendadas y 708.993 parcialmente arrendadas.
De media el ingreso bruto de cada vivienda arrendada es de 9.744€, es decir, 812€ al mes, si deducimos los gastos que asume el propietario, el rendimiento neto queda en 5.923€, es decir, 493€. De la hipoteca sólo deduces los intereses, no el capital devuelto.
Según el INE hay 3,9 millones de viviendas arrendadas, es decir, el 64% son propiedad de personas físicas que de promedio ganan (antes de impuestos) 493€ al mes por el alquiler.
Inquilinos:
Son el colectivo vulnerable pero casualmente el Gobierno se ha olvidado de ellos, la deducción estatal para arrendamientos lleva inactiva desde 2014 y lo poco que tienen son deducciones autonómicas insignificantes en muchos casos. No hay ayudas de ningún tipo a nivel estatal, todo son autonómicas y eso genera un problema, ¿Qué pasa si el alquiler me sube pero mi sueldo no sube en la misma medida?
Lanzamientos/Desahucios:
Aquí viene el verdadero drama, desde 2018 llevamos más de 272.000 desahucios, desde 2020 (entrada en vigor primera ley que paraliza los desahucios) 183.000, es un promedio diario de 80-100 lanzamientos y no todas son Maricarmen, hay lanzamientos con familias con hijos o personas en dependencia severa.
Ante este drama el Gobierno ha optado por legislar para que se paralicen los lanzamientos de familias vulnerables, que como hemos visto en el caso de Maricarmen u otros muchos, se ha legislado tan mal que sigue habiendo esos 80-100 lanzamientos diarios.
¿Qué ha logrado el Gobierno? Meter miedo a los propietarios, antes un propietario metía en su piso a cualquier tipo de inquilino, hoy en día el cambio es brutal, ningún propietario te acepta personas mayores, familias con niños o personas con dependencia porque saben que si no pagan no los puede echar. Además se ha popularizado el seguro de impagos porque actúa como filtro (la aseguradora verifica al inquilino y si no es seguro rechaza la póliza) y da una contraprestación al propietario si hay impagos.
Ahora pensad en Maricarmen, Olga (L'Hospitalet) o Sanae (Vitoria), esas personas tras su desahucio van a buscar vivienda y el problema es que como son vulnerables el mercado las expulsa porque nadie quiere meter inquilinas que si no pagan no vas a poder echar en años.
¿Es el propietario el malo de esta historia?
Nos centramos en los casos dramáticos de las inquilinas pero el día a día de los propietarios tienes casos que hielan la sangre, he visto desde pisos patera subarrendados en negro y que el propietario tiene el lanzamiento bloqueado porque la inquilina es vulnerable, pisos destrozados que dejan al propietario (tras años sin cobrar renta alguna) con reformas de 30-70.000€.
Y recordemos, todo esto son propietarios que están ganando 493€ de media la mes, que muchas veces alquilan la casa que heredan de sus padres hasta que sus hijos la necesitan, la gente se queda con los fondos buitres y los grandes tenedores pero la realidad de España son pequeños propietarios y las leyes aprobadas no aplican solo a Fondos Buitre, se llevan por delante a todos.
¿Qué ha provocado esta regulación de los alquileres?
Que desde 2018 a 2024 las viviendas vacías se hayan incrementado en más de 400.000, la gente no alquila, tiene miedo.
Mientras tanto este Gobierno y el anterior da la bienvenida a fondos buitre (Óscar Puente jactándose en twitter de la inversión de Blackrock en España) o cede la gestión de la Sareb y sus 37.500 viviendas a Blackrock.
Lo que me duele e indigna es ver a los políticos utilizando a una persona mayor como Maricarmen cuando llevan 8 años legislando contra ella y contra el mercado de la vivienda en España, tanto políticos de izquierda como políticos de derecha, me parece de una hipocresía supina.
Y los medios de comunicación igual, Maricarmen se hizo viral porque interesaba desviar la atención de otros sucesos, casos como el de Olga que es un drama mayor (ha dejado a 2 niñas sin su madre) no se viralizaron porque no interesaba en ese momento. Repito, el promedio es de 80-100 lanzamientos diarios 272.000 desde la entrada del Gobierno más progresista de la historia, y nos damos cuenta ahora del drama que es? Qué asco.
Y a los políticos, tocad calle, ved los dramas reales de la gente, legislar desde un consejo de ministros cobrando 100.000€ al año con pisazo gratis en Madrid es muy fácil pero la realidad es que sabe Dios cuántos lanzamientos hay paralizados en una situación que cuando decaiga (porque son temporales todas las medidas) va a ser un drama humano aterrador. Lo que ha hecho este Gobierno es poner un embudo para que no le salpique y el marrón se lo coma otro, interrumpo lanzamientos de vulnerables y cuando esto decaiga en un año vamos a tener miles de lanzamientos, esto lo han avisado jueces y abogados de todo tipo pero se nos hace caso omiso.
Da pena y asco que el lanzamiento y fallecimiento de una mujer de 87 años se esté utilizando políticamente, ojalá algún día os toque pagar por lo que le estáis haciendo a la gente
"Desabastecimiento de medicamentos para la menopausia y mujeres trans", dice @rne.
"Menopáusicas y mujeres trans", titula @20m
Por lo que se ve, la menopausia no tiene sujeto identificable, aunque unos 9 millones de mujeres se encuentran en esa fase y unas 400.000 necesitan tratamientos hormonales para aliviar los síntomas.
Otros sujetos que toman hormonas quedan perfectamente identificados.
No me gusta hablar de política porque este sistema no me representa. Pero hay algo que me parece bastante más grave que votar a un partido u otro: creerte con derecho a pisotear al que piensa diferente.
Ser de izquierdas no te hace más inteligente, más tolerante ni mejor persona. Ser de derechas tampoco. Y votar distinto a ti no convierte a nadie en fascista, ignorante, mala persona ni enemigo de la sociedad.
Últimamente, lo que veo de cierta izquierda me decepciona muchísimo. Parece más obsesionada con señalar, ridiculizar y demonizar a la derecha que con escuchar los problemas reales de la gente. Y después pretenden dar lecciones de tolerancia y libertad.
La libertad de expresión vale también cuando lo que escuchas no te gusta. Si solo respetas las opiniones que coinciden con la tuya, no eres tolerante: simplemente quieres que todo el mundo piense como tú.
Cada uno que vote a quien le salga de los cojones. Izquierda, derecha, centro o ninguno. Nadie es moralmente superior por meter una papeleta distinta en una urna.
Menos superioridad moral, menos sectarismo y más respeto.
Los decretos son tan positivos para la gente ® que tratan de convencer a Junts de que los voten con el argumento de: "tranquilos, que eso no se va a llevar a cabo en Cataluña.
Es solo para los españoles de segunda".
@Fernandamdo14 La cuestión es que las personas que menstrúan y se consideran hombres probablemente lleven tratamientos hormonales que pueden afectar a su variable principal. Así que le compraría el vocablo si añade covariables tipo género (y otras como uso de anticoncep etc) para refinar result
This 2008 paper answers:
why anything is beautiful
why science exists
why jokes land
why you get bored
why art moves you
why babies explore
why music has hooks
It boils down to a single, cold mathematical principle.
Jürgen Schmidhuber is one of the founding fathers of modern AI. But this paper wasn't about building a better machine.
It was about proving that human curiosity is just an algorithm.
It’s called "Compression Progress."
Your brain is a prediction engine. Its only goal is to take the overwhelming chaos of the world and compress it into simple, predictable patterns.
If something is completely predictable, like a ticking clock or a blank wall, your brain compresses it instantly. Zero effort.
You experience this as boredom.
If something is completely random, like TV static or white noise, your brain can’t compress it at all.
You experience this as frustration.
But what happens when you look at something complex, and suddenly discover a hidden rule that makes it make sense?
The exact second you get the punchline of a joke. The moment a chaotic melody resolves into a perfect hook. A baby realizing that dropping a cup always makes a sound.
In that split second, your brain successfully compresses the data.
And to reinforce this behavior, your brain floods your system with an intrinsic reward. A hit of dopamine.
We gave that chemical hit a lot of romantic names.
We call it "beauty." We call it "wonder." We call it "art."
Scientists like Einstein aren't doing magic. They are just hunting for equations that compress the maximum amount of universe into the smallest amount of text.
Composers like Beethoven weren't channeling the divine. They were engineering optimal compression puzzles for the human auditory cortex.
We like to believe our sense of wonder makes us fundamentally different from machines.
But this paper proved that wonder is just a mathematical reward function for efficient data sorting.
@dantawfik Very interesting. I got 8 years more in a bioage system after 3 complex ocular surgeries (so 3 months of absolute resting) last year (60 to 68 😞)
Siguiendo los estudios que expone el hilo de abajo (que lleva más de 12 millones de visualizaciones en pocas horas), me pregunto si los parques fotovoltaicos actuales no estarán influyendo al menos micro-climáticamente en las áreas alrededor de donde están instaladas.
En la actualidad, a nivel mundial los parques solares (incluyendo los tejados y marquesinas con placas) cubren unos 50.000 km², un área aproximadamente igual a Bélgica. De estos, 26.000 km² están en China (principalmente en el desierto del Gobi), y 6.500 km² en Europa, un área aproximadamente equivalente a la provincia de Cádiz (cifras estimadas por GROK).
RESUMEN DEL HILO DE ABAJO
El desierto del Sáhara podría generar unas 18 veces la demanda energética mundial si se cubre con paneles solares. En realidad, con solo el 5,5 % de su superficie (más o menos el tamaño de España) bastaría para cubrir el consumo global.
Pero más allá del problema del transporte de la energía generada desde el Sáhara al resto del mundo, esto provocaría un grave desajuste climático.
La arena refleja mucha luz al espacio, mientras que los paneles oscuros la absorben. Los paneles solares instalados en una gran superficie calentarían el Sahara.
Se generaría un contraste térmico con el océano que haría que el aire subiera, se formaran nubes y acabara lloviendo en el Sáhara.
La lluvia haría que crecieran plantas en el desierto, que también absorben calor, lo que generaría más lluvia: un bucle de retroalimentación.
Un estudio de 2018 (Yan Li y equipo, Universidad de Maryland, publicado en Science) simuló que, al cubrir alrededor del 20 % del Sáhara, ese bucle se dispararía y el desierto empezaría a volverse verde.
La consecuencia no se queda ahí.
El calor extra desplazaría hacia el norte toda la Zona de Convergencia Intertropical de lluvias (la gran franja de lluvias que mueve más del 30 % de la precipitación mundial).
El Sáhara ganaría agua; pero la Amazonia perdería aproximadamente la misma cantidad.
Resultado: sequía en el Amazonas y otras zonas, debilitamiento de las selvas tropicales y bosques por el efecto de “robo de agua” a escala planetaria.
Un estudio posterior (Lu, Zhengyao et al, 2021. Impacts of Large-Scale Sahara Solar Farms on Global Climate and Vegetation Cover. Geophysical Research Letters) reforzó el hallazgo: se produciría más deshielo en el Ártico, los ciclones tropicales serían más activos y se provocaría un desajuste en cascada de los patrones climáticos globales.
La ironía es clara: un megaproyecto de energía limpia en un lugar podría perjudicar seriamente las selvas tropicales y todo el planeta.
Todo esto muestra hasta qué punto el clima está interconectado.
El hilo termina matizando [creo que para que no le acusen de "negacionista" sobre la energía solar] que todo lo anterior son solo cálculos teóricos, asumiendo una instalación enorme de paneles solares en el Sáhara, pero que no hay que preocuparse por el efecto de las instalaciones actuales porque individualmente las mayores ocupan “solo” unos 20 km² ...
Ya, pero cabe hacerse la pregunta del inicio.
Johns Hopkins. Women are now simply “non men”. But, yes, we are the ones overreacting.
We are being erased in real time, but we should simply sit down and shut up.
No.
Lo de Maricarmen me produce una contradicción bastante incómoda. Tiene 87 años, una discapacidad reconocida y hoy ha salido de la casa de Retiro en la que llevaba viviendo desde los 17. Ver a una anciana abandonar en una camilla el lugar donde ha pasado prácticamente toda su vida es desolador. Una sociedad decente debería ser capaz de ofrecerle una solución digna. Hasta ahí, creo que podemos estar casi todos de acuerdo.
El problema empieza cuando el drama humano se convierte en argumento jurídico y político y parece que setenta años viviendo en una casa otorgan algún tipo de derecho perpetuo sobre ella. Porque hay una parte de esta historia que se está contando bastante menos. El contrato era de renta antigua. Tras morir el padre de Maricarmen pasó a su madre y, cuando esta falleció en 2005, se produjo la subrogación a favor de la hija. La legislación que terminó siendo decisiva para limitar esas subrogaciones fue la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994, aprobada bajo el Gobierno de Felipe González. El decreto Boyer de 1985 ya había eliminado la prórroga forzosa para los nuevos contratos; la LAU de 1994 estableció después el régimen de extinción progresiva de los antiguos.
Y aquí aparece una pregunta que nadie parece querer hacerse. Cuando se aprobó aquella ley Maricarmen rondaba los 55 años, trabajaba como auxiliar administrativa y todavía tardaría cuatro años en jubilarse. Cuando murió su madre en 2005 tenía unos 66. Desde entonces, desde 1994, el marco legal aplicable a aquel contrato planteaba un horizonte de extinción que finalmente han avalado los tribunales. Durante años siguieron cobrándole la renta y eso abrió una discusión jurídica legítima —de hecho, inicialmente ganó el pleito—, pero el Supremo terminó dando la razón a la propiedad.
La pregunta incómoda es: ¿En qué momento debía empezar a buscarse una alternativa?
Comprar, alquilar otra vivienda, ahorrar aprovechando una renta extraordinariamente baja, buscar una solución residencial distinta. No sabemos qué posibilidades reales tuvo en cada momento y sería absurdo inventarlas. Pero tampoco podemos actuar como si la situación hubiese aparecido ayer por la mañana.
Porque mientras tanto hay una generación entera que jamás tendrá una oportunidad remotamente parecida. ¿Cuántos jóvenes de hoy podrán vivir durante setenta años en un piso de más de 90 metros en Retiro pagando alrededor de 500 euros? ¿Cuántos licenciados, sanitarios, profesores, periodistas, ingenieros o administrativos con trabajos perfectamente normales pueden siquiera plantearse vivir solos en Sainz de Baranda?
Maricarmen trabajó 49 años y merece todo el respeto por ello. Precisamente por eso resulta extraño infantilizarla ahora como si hubiera sido durante toda su vida una persona sin capacidad para tomar decisiones sobre su futuro. A familias con niños pequeños se les termina un alquiler, pierden una vivienda o tienen que abandonar un barrio y reorganizan su vida como pueden. Jóvenes con empleos en activo comparten piso hasta bien entrada la treintena, se marchan a las afueras, regresan a casa de sus padres o aceptan habitaciones minúsculas porque vivir solos en el centro de las grandes ciudades es sencillamente inaccesible para ellos. Y hemos llegado incluso a revestir esa precariedad con nombres estupendos, casi románticos, desde los altavoces mediáticos del gobierno de progreso: coliving, espacios compartidos, nuevas formas de habitar.
Pero una mujer que ha disfrutado durante décadas de una renta excepcionalmente protegida debe convertirse ahora en símbolo de exactamente ¿qué? Ese es el debate que echo de menos.
La protección de Maricarmen debería haber llegado desde los servicios sociales y las administraciones. La protección social debe asumirla la sociedad mediante vivienda pública, que para algo nos sablean a impuestos que son para este tipo de cosas, y para sanidad, para educación, para transporte, etc. Todo se degrada y funciona cada vez peor. En estos casos tampoco aparece el so called Estado del bienestar. ¿Dónde cojones van los impuestos?
Lo que no se puede pretender es que la asuma un propietario concreto manteniendo durante medio siglo una renta ajena a la realidad económica. Y decir que "sobran cuatro millones de casas" tampoco resuelve el problema. Una vivienda vacía donde nadie quiere vivir no satisface la demanda allí donde faltan cientos de miles. A sus 87 años y con su situación física, resulta difícil entender que el sistema haya sido incapaz de cerrar antes una alternativa adecuada. Aunque se le ha ofrecido un piso en Alcalá de Henares y ha dicho que no. Pero eso es distinto de concluir que el propietario de Sainz de Baranda 46 tiene que proporcionarle de por vida una vivienda muy por debajo de su precio porque su padre firmó allí un contrato en 1956. Objetivamente, Maricarmen ha vivido del franquismo durante 70 años.
Y conviene contar también toda la genealogía legislativa cuando se buscan responsabilidades políticas, pues el régimen que acabó siendo determinante en este caso procede de la LAU de 1994, aprobada durante el Gobierno de Felipe González, y lleva más de tres décadas formando parte del ordenamiento.
El caso de Maricarmen es triste. Muchísimo. Pero la tristeza no resuelve la pregunta de fondo: ¿Por qué el arraigo de una persona debe darle sobre una vivienda ajena un privilegio que generaciones enteras de jóvenes ni siquiera podrán soñar con tener?
Y quizás ese sea el verdadero fracaso, que hayamos construido un país donde una renta de 500 euros en Retiro parece un derecho adquirido para quien llegó en 1956, mientras para quien nació cincuenta años después vivir allí trabajando se ha convertido casi en ciencia ficción. Ojo, con los sueldos de España, el alquiler debería rondar esos 500 euros y no lo que se paga actualmente, por supuesto, pero ese es otro debate.
Hoy han desahuciado a Maricarmen.
Tiene 87 años y llevaba 70 en el mismo piso de Retiro. Era el cuarto intento, y anoche acamparon cientos de personas en su puerta para impedirlo.
Es un drama, creo que todos estaremos de acuerdo. Porque Maricarmen es una persona muy mayor. Pero que sea un drama no significa que no sea lo justo.
Durante meses hemos oído la matraca de que la culpa es de Franco y del machismo de la época. Pero con saber un poco del tema o interesarte sin sectarismos, sabrás que la ley que la ha sacado de su casa es de 1994, y la hizo el Gobierno de Felipe González.
Sí, una ley del PSOE. Lo que sí venía del franquismo era la ley de la renta antigua.
Su padre firmó el contrato en 1956 con la ley de entonces, que contenía la prórroga forzosa: aunque el contrato venciera, el casero no podía echarte, y te quedabas mientras quisieras salvo en casos muy concretos.
Cuando el inquilino moría, el contrato podía pasar a su familia mediante subrogación.
Y eso fue lo que ocurrió con su casa. En 1961 murió el padre y el contrato pasó a la madre. Con aquella ley, cuando muriera la madre, Maricarmen se habría quedado el contrato y podría haber seguido de inquilina toda la vida.
En 1985, el decreto Boyer, del primer Gobierno de Felipe González, acabó con la prórroga forzosa, pero solo en los contratos nuevos. Los antiguos siguieron igual.
El cambio que afecta a Maricarmen llega en 1994, con la Ley de Arrendamientos Urbanos.
La sacaron adelante el propio Felipe González y Borrell, que era ministro de Obras Públicas, con la idea de ir cerrando poco a poco los contratos de renta antigua.
Quien ya vivía en el piso podía seguir hasta el fallecimiento, y si el contrato pasaba a su viudo o su viuda, también. Pero si pasaba a un hijo, solo le quedaban dos años.
La ley amparaba dos excepciones. Una, tener una discapacidad del 65% o más. Otra, que el hijo fuera mayor de 65 o estuviera jubilado y se quedara el contrato en los diez primeros años de la ley, o sea, antes de que acabara 2004.
En esos dos casos, el hijo seguía de por vida.
La madre de Maricarmen murió en 2005, cuando ella ya pasaba de los 65, pero ese plazo se había cerrado al acabar 2004. Además, su discapacidad reconocida es del 50%, y no llega al 65% que pide la ley.
Por lo tanto, no entraba en ninguna de las dos excepciones, y su subrogación era de dos años: el contrato se extinguió en 2007.
El argumento del machismo tampoco se sostiene como tal, más allá de que todos estemos de acuerdo en que era indignante que las mujeres no tuvieran los mismos derechos que los hombres.
Es cierto que en 1956 una mujer casada no podía firmar un contrato sin permiso del marido, y el contrato estaba a nombre del padre. El Sindicato de Inquilinas dice que, si hubiera estado a nombre de los dos, lo de Maricarmen contaría como primera subrogación y el contrato seguiría vivo.
Pero con la ley de 1994 eso da igual: al hijo que se queda un contrato antiguo le tocan dos años, sea la primera vez que el contrato cambia de manos o la segunda.
Durante 15 años nadie le dijo nada. Los dueños le siguieron cobrando el alquiler como si el contrato siguiera en vigor. En 2018 se vendió el edificio, y los nuevos dueños le ofrecieron dos salidas: comprar el piso por unos 250.000 euros o quedarse pagando 1.650 al mes. Ella cobra 1.450 de pensión.
Dijo que no, y la empresa la demandó.
Maricarmen ganó en primera instancia, porque el juez entendió que los dueños habían aceptado el contrato durante años. Pero la Audiencia de Madrid no lo vio así en el recurso, y el Supremo tampoco.
Es importante decir que esa regla de los dos años lleva más de 30 años sin tocarse. En ese tiempo han gobernado el PP y el PSOE (en solitario y en coalición) y ninguno la ha cambiado.
Pero ahora el PSOE y toda la izquierda hablan mucho de Maricarmen.
Esta semana su Gobierno pedía a Almeida y a Ayuso que frenaran el desahucio, y la ministra de Vivienda se ha preguntado cuántas Maricármenes se habrían salvado con lo que costó el ático de Ayuso. Tócate las narices con la demagogia.
Pero a Maricarmen la echa una ley del PSOE, y el PSOE no ha cambiado la ley en todos sus años de gobierno. Son unos hipócritas sin fronteras.
Y luego está el Sindicato, que culpa al franquismo y pide ahora contratos de alquiler indefinidos justo como los que había con Franco. Contratos que el dueño no podía terminar y que, por lo tanto, le dejaban en completa indefensión.
Si eso ocurriera, no se pondría ni una sola vivienda en alquiler más. Pero bueno, ya sabéis que los extremos siempre se tocan.
Dicho esto, lo de Maricarmen es un drama evidente, humano y filosófico.
Una mujer de 87 años, que ya necesita silla de ruedas para moverse, sale de la casa en la que ha vivido desde los 17. ¿Estamos abandonando a una persona mayor desvalida?
Maricarmen es adulta. Su familia lleva 70 años disfrutando de una renta antigua que hoy ronda los 500 euros en pleno Retiro, cuando los pisos de su edificio se alquilan por unos 2.650, según el propio Sindicato. Y el Ayuntamiento dice que le ofreció alojamiento y que ella lo rechazó.
La propiedad privada es sagrada y así hay que defenderla, también cuando el caso es duro. Y el cariño que le tengas a tu vivienda no te hace su propietario, por mucho que quieras.
La salida para alguien como Maricarmen puede venir del Estado o de la solidaridad de la gente. Pero si rechaza la alternativa que le ofrecen, ¿qué solución hay?
Lo que no puede ser nunca es que el dueño de algo no pueda hacer lo que quiera con lo que es suyo.
Y aquí hay que decir que se intentaron las dos cosas. El Ministerio intentó comprar el piso y una escritora se ofreció a pagarle 2.150 euros al mes para el resto de su vida.
La empresa no aceptó ninguna. Estaba en su derecho: el piso es suyo.
Una puntualización. La empresa que la ha demandado no es un fondo buitre, como están diciendo, sino una sociedad limitada madrileña fundada en 2005. Se dedica a invertir y asesorar en edificios alquilados y a la compraventa de farmacias. Le compró el piso a Renta Corporación, una inmobiliaria cotizada que había adquirido el edificio en 2018.
Y en realidad da igual que sea Blackstone, Urbagesa o mi primo Paco: es el dueño legítimo de una propiedad.
Lo que está claro es que Maricarmen ha tenido a lo largo de su vida la posibilidad de tomar decisiones alternativas que no hubieran llevado a esta situación y que prefirió no hacerlo. Desde 1994 era ley que esto podía pasar. Tenía 56 años.
Y una cosa es evidente: muchas empresas y familias han estado en la misma situación que Maricarmen y han tenido que cerrar sus negocios, trasladarlos o mudarse a otra vivienda.
No se puede tener una ley a medida de cada situación personal: eso sí que es injusto.
Si Maricarmen no ha tomado decisiones necesarias a lo largo de su vida, la culpa es enteramente de Maricarmen.
Dejemos de infantilizarlo todo. Por mucha pena que nos dé.
Esta es la idea de "inclusividad" en la conferencia de los liberal demócratas británicos. Sí, los mismos que han defendido que las mujeres deben renunciar a sus espacios privados.
Un baño para los hombres. Otro baño "inclusivo" para mujeres, para hombres y para hombres que se presentan como mujeres.
¿Cabe un resumen mejor de esa conferencia?
We moeten bang zijn voor oorlog, bang zijn voor ziektes, bang zijn voor klimaatverandering, bang zijn voor 'extreem-rechts', bang zijn voor hongersnood. Angst, angst, angst. En ondertussen rolt de overheid ons zelf richting WOIII, maakt ons ziek met slecht eten en overmedicalisering, veramt ons door bakken met geld uit te geven om op een 0,000036 graden minder warme planeet te leven, verscheurt de samenleving door iedereen tegen elkaar op te zetten en draait ook nog even de agrarische sector de nek om. En de bange mensen schreeuwen om bommen en granaten, vaccinaties, warmtepompen en noodpakketten. De selffulfilling prophecy als verdienmodel van de Staat. Simpel en altijd effectief. Want hoe meer bange mensen, hoe meer macht.
https://t.co/GzoNfg6uVI