"Dos son las cosas que atraen o empujan al pecado a los hombres: el placer o el dolor. El placer atrae, el dolor empuja. Al placer hay que oponerle la continencia; al dolor la paciencia."
San Agustín. (Serm. 283, 1)
@maconsan89@MiguelSamperS@ABDELAESPRIELLA Si, claro. El que se retira es de un nombramiento en provisionalidad con un superior inmediato. Que falta de sentido común.
Soy abogado y filósofo. Estudié cinco años cada carrera y debo admitir que, viendo a Iván Cepeda y a Abelardo de la Espriella —los dos candidatos que hoy puntean las encuestas—, siento que reconozco dos formas de entender el mundo que he visto toda mi vida en las aulas.
Abelardo de la Espriella representa un modelo muy reconocible dentro del Derecho colombiano. Hablo de un tipo de abogado que las facultades muchas veces admiran y reproducen. Este tipo de abogado es el litigante grandilocuente, seguro de sí mismo, que convierte la palabra en espectáculo; que entiende el derecho como combate y que no tiene demasiados escrúpulos sobre a quién defender mientras pueda ganar el caso y acumular prestigio, dinero o poder.
Muchos estudiantes quieren vestir como él, hablar como él y parecerse a él. Porque en muchas facultades de Derecho se premia la seguridad incluso por encima de la verdad.
En Derecho a uno le enseñan, muchas veces, a sostener una postura incluso cuando íntimamente no cree en ella. La habilidad consiste en defender, persuadir y vencer. La oratoria ocupa un lugar central. El modelo gaitanista del gran tribuno todavía persigue nuestra cultura jurídica. El abogado como un hombre capaz de imponerse por la fuerza de su voz. Y eso no es necesariamente malo. La palabra dicha tiene poder. La oratoria importa. La política también necesita pasión y capacidad de confrontación.
Ahora bien, en Filosofía funciona distinto. Por eso entiendo mucho a Iván Cepeda. Los profesores casi siempre llegaban con un texto escrito. Y uno también debía llegar habiendo escrito. Había un respeto profundo por las palabras, por el matiz, por el silencio y por la precisión. En filosofía, escribir mal no es un detalle, es una falta ética. Porque escribir implica hacerse responsable de lo que uno piensa. Mientras en algunas facultades de Derecho leer demasiado puede verse como debilidad, en Filosofía improvisar demasiado puede verse como superficialidad.
Iván Cepeda representa mucho de esa tradición, a saber, el reposo del análisis, la prudencia con las palabras, la idea de que antes de hablar hay que pensar y antes de acusar hay que comprender. Incluso su manera de debatir tiene algo muy propio de los seminarios de filosofía: escuchar, citar, argumentar, volver sobre los textos y tomarse en serio las consecuencias de las palabras.
Al final, lo que hoy se disputa no es solamente una elección entre dos personas. También es una disputa entre dos culturas intelectuales y morales. La política como espectáculo de confrontación permanente o la política como ejercicio reflexivo de responsabilidad con la palabra.
No dejaré de ser filósofo ni abogado. Me siento orgulloso de ser ambas cosas. Defiendo jurídicamente con pasión a habitantes de calle y a animales, pero también siento que la filosofía es de las cosas más importantes que me han pasado; que sin ella es difícil pensar cómo darle sentido al país.
Reconozco estos dos modelos que se forjan en las aulas de Filosofía y Derecho, y que luego encuentran vocaciones políticas distintas. Siento que las formas terminan determinando aquello que buscamos como país.
Votaré por Iván Cepeda. Las razones no son únicamente las que acabo de enunciar, pero ayudan mucho.
¿Pretenden defender el orden constitucional de la mano de un tipo como Abelardo De la Espriella? El que anuncia que retirará al país de la ONU y de la OEA y por esa vía acabará con el bloque de constitucionalidad.
Voten por el que quieran, pero no inventen tanto cuento.
@WilmanEduardoG@divulgajuridica Una disculpa, también hubiese sido bondadoso detalle. No siempre nos topamos con personas que comparten desinteresadamente material. Así, construimos una comunidad respetuosa y solidaria.
@soydefensor Dudo, que la defensa fuera a sustentar oralmente la alzada. Además, un "fallo" una "apelación" no se estructura exclusivamente luego de "alegatos de conclusión" o tras la emisión de la "sentencia".
@soydefensor Súmele, que partes e intervinientes dieron su consentimiento para que se hiciera de tal manera; no fue una decisión impuesta. Ahora, que el escrito de sentencia no se remitiera a las 8:00 Am como lo anunció la Jueza, tampoco invalidaría la actuación.
El 99% de la gente NO es consciente de esto.
Y es que la Felicidad y la Plenitud en la vida tiene un secreto.
Simples pasos diarios que debes seguir.
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Se viene un seminario web de un enorme nivelón. @JuanAGAmado poniéndole el picante a los analíticos.
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@DoctorBatalla Y de tales elementos depende la solidez de los argumentos y subargumentos que sustentan la decisión (conclusión). Falencias en la verdad de sus premisas o en la corrección lógica de ellas lleva al traste la sentencia como argumento complejo que es.