Me encanta esta Red social que es lo opuesto a Instagram.
Acá, un usuario de nombre tipo ''Pata de tero 88'' con una foto de perfil de un Asado mal enfocado, puede ser tranquilamente el Director de JP Morgan.
Varghese A, Maramattom BV. Fascicular oculomotor nerve palsy due to a strategic midbrain infarction: the 'eyes' have it. J R Coll Physicians Edinb. 2021 & https://t.co/2qbLxNrpN9
Tired of always speculating about MR spectroscopy?
If you've ever looked at an MR spectroscopy & thought: "I have no idea what I’m looking at!"--then this cheat sheet is for you!
Here are the 4 basic rules you need so you can understand the spectrum of basic spectroscopy!
First you need to know the peaks.
3 main peaks: Choline, Creatine, NAA
Remember the order bc a spectrum looks like mountain peaks & it is cold in the mountains. And CHOld CREATures NAp or hibernate in the mountains
Choline
Marker of membrane turnover
Remember: membranes coat or “CHOat” the cell
Choline = ChoLEAN, choline LEANS into the creatine peak, it’s right next to it
Creatine
Marker of energy, basically an internal control
Remember, everyone takes Creatine powder for energy!
Creatine is at ~3—creatine almost rhymes with 3
NAA Marker of neuronal health
N = Neuron
NAA has double As so it is at ~2!
Four rules:
1. Hunter’s angle:
—Most people know that the peaks of the spectrum should go up at you move lateral, called Hunter’s angle
—Most bad things reverse Hunter’s angle
—Ask yourself: Is my arrow pointed up to shoot into the air at the enemy (good) or is point to the ground where it will hit the dirt (bad)
2. TE & spectrum length are inversely related
—Spectroscopy follows the rule: speak softly & carry a big stick.
—Short TE = long spectrum, lots of extra peaks for glutamate/glycine, myoinsitol
—Long TE = short spectrum, mainly the basic 3 peaks
3. Each region has its own unique signature
—Each brain region has its own unique composition of compounds that might alter Hunter’s angle a bit, but not reverse it
—Need a control in contralateral normal brain so compare apples to apples
4. Lactate peak goes like a sine wave
—Lactate peak represents anerobic metabolism—sign of cells in trouble
It’s at 1.3ppm. Remember this bc 13 is an unlucky number & lactate is an unlucky sign!
—It’s like a sine wave: up at short TE (35), down at intermediate TE (144), and up again at long TE (244)
—You can use this flipping to better visualize the lactate peak
—You can remember it’s down in the middle TE bc when you’re caught in the middle, you’re down & out
Just remember these tricks & you will be spectacular at basic spectroscopy!
Bayes’ theorem is probably the single most important thing any rational person can learn.
So many of our debates and disagreements that we shout about are because we don’t understand Bayes’ theorem or how human rationality often works.
Bayes’ theorem is named after the 18th-century Thomas Bayes, and essentially it’s a formula that asks: when you are presented with all of the evidence for something, how much should you believe it?
Bayes’ theorem teaches us that our beliefs are not fixed; they are probabilities. Our beliefs change as we weigh new evidence against our assumptions, or our priors. In other words, we all carry certain ideas about how the world works, and new evidence can challenge them.
For example, somebody might believe that smoking is safe, that stress causes mouth ulcers, or that human activity is unrelated to climate change. These are their priors, their starting points. They can be formed by our culture, our biases, or even incomplete information.
Now imagine a new study comes along that challenges one of your priors. A single study might not carry enough weight to overturn your existing beliefs. But as studies accumulate, eventually the scales may tip. At some point, your prior will become less and less plausible.
Bayes’ theorem argues that being rational is not about black and white. It’s not even about true or false. It’s about what is most reasonable based on the best available evidence. But for this to work, we need to be presented with as much high-quality data as possible. Without evidence—without belief-forming data—we are left only with our priors and biases. And those aren’t all that rational.
Que Mariano Barbacid tenga que andar de plató en plató mendigando fondos después de lograr que el 90% de sus ratones queden libres de cáncer de páncreas —sin rastro del tumor y sin que se les caiga el pelo en el proceso— es para que se nos caiga la cara de vergüenza.
En un mundo con un mínimo de sentido común, deberían estar cayéndole billetes del cielo, pero aquí estamos, viendo cómo el sistema prefiere mirar hacia otro lado.
Conviene recordar, por si hay algún despistado que Barbacid no es un aficionado con un microscopio.
Su prestigio es global; en oncología, su nombre pesa tanto como el de cualquier Nobel.
En este gremio, la importancia se mide por el índice h, y el suyo es de 117. Si 60 ya es excelencia, superar los 100 significa que básicamente tú pones los ladrillos sobre los que se construye toda la investigación oncológica moderna.
Resulta incomprensible.
Hablamos de una enfermedad con medio millón de diagnósticos anuales en el mundo y diez mil en España.
Es uno de esos tumores tercos cuya mortalidad se ha negado a bajar en décadas y que, amenaza con escalar al podio de las principales causas de muerte por cáncer.
Con este panorama, que una eminencia nacional tenga que hacer una gira mediática para pedir financiación es, cuanto menos, una señal de que algo está muy podrido.
El drama de Barbacid es el ejemplo de libro para entender por qué la investigación pública es vital y por qué las farmacéuticas a veces parecen más interesadas en el Excel que en la salud.
El problema tiene dos nombres: patentes y genéricos.
El tratamiento propuesto por Barbacid, es un cóctel de tres fármacos, y ahí empieza el vía crucis.
Algunos compuestos ya existen o están a punto de perder la patente.
Y claro, ninguna farmacéutica va a poner 30 millones sobre la mesa si no puede blindarse el mercado.
Si la terapia acaba siendo barata y accesible como un genérico, a la industria no le salen las cuentas.
Para más inri, el cóctel mezcla fármacos de distintas compañías.
Coordinarlos implica que compartan secretos industriales y decidan quién se queda con la tajada más grande.
¿El resultado?
Un infierno burocrático donde los egos y los intereses comerciales pesan más que las vidas.
Por eso Barbacid pide un ensayo académico independiente: si el dinero es público, el control es de los científicos y el objetivo es que funcione, no que encaje en una estrategia de márgenes de beneficio.
El cáncer de páncreas es, hablando en plata, un "mal negocio".
Durante años, la industria lo ha evitado porque los pacientes morían demasiado rápido.
Cruel, pero real: no hay rentabilidad en tratamientos cortos. Las farmacéuticas prefieren llegar cuando el camino está asfaltado y el éxito garantizado.
Barbacid intenta que un avance histórico no termine cogiendo polvo en un cajón solo porque no es lo suficientemente "atractivo" para el mercado.
Así que, si Barbacid pide algo, el Gobierno debería dejar de marear la perdiz. No es un capricho. Esos 30 millones de euros son calderilla comparado con cualquier otra tontería en la que el Estado decide dilapidar el presupuesto cada hora.
Por cierto, me viene a la mente el caso de Steve Jobs, ese genio que, irónicamente, se pasó de listo.
Suele confundirse que murió del cáncer que investiga Barbacid, pero no es cierto.
Jobs tuvo la "suerte" de sufrir un tumor neuroendocrino, mucho menos agresivo que el adenocarcinoma común.
Tenía un cáncer operable y curable, pero decidió que era mejor idea intentar sanar con dietas de frutas, acupuntura y zumos.
Retrasó la cirugía nueve meses y, para cuando quiso volver a la ciencia, el tumor ya se había ido de turismo por su hígado.
Gastó millones en secuenciación de ADN y trasplantes experimentales, pero el tiempo perdido en pseudociencias no se compra con dinero.
Jobs tenía el cáncer "bueno" y su soberbia lo mató.
Barbacid lucha contra el "malo", ese que no te da nueve meses de margen para tontear con batidos verdes.
Si Jobs hubiera tenido el tumor que investiga Mariano, no habría durado ni un año, 20 años después de su muerte las previsiones son las mismas.
Así que, por favor, dejen de racanearle el dinero a quien de verdad sabe qué hacer con él.
Sí, es una medida muy socialista. Y qué. Cuando el capitalismo no está por la labor —porque no ve patentes, ni rentabilidad rápida, ni un mercado “bonito”— solo queda el Estado.
No para sustituir a la ciencia, sino para hacer posible que exista. La investigación que salva vidas no puede depender exclusivamente de si encaja o no en un plan de negocio.
Si el mercado decide que el cáncer de páncreas no es rentable, entonces la respuesta no puede ser encogerse de hombros.
Tiene que ser dinero público, sin complejos, para que los avances no mueran antes que los pacientes. Esto no va de ideología: va de decidir si un país quiere ser espectador… o responsable.
"El papel de la medicina no es vencer a las enfermedades y a la muerte, sino evitar el sufrimiento, limitar el mal, y allanar el doloroso viaje del hombre hacia la tumba."
-Skrabanek
Durante décadas pensamos que la corteza motora funcionaba en “columnas” verticales. Ordenadas. Limpias. Elegantes... Pues no.
Un nuevo estudio muestra que el movimiento no se organiza así, sino en módulos distribuidos horizontalmente, formados por neuronas especializadas que cooperan entre regiones distintas del cerebro.
Cada unidad de movimiento no es un bloque homogéneo, sino una red de módulos: algunos planifican, otros ejecutan, otros integran feedback sensorial.
Separados en el espacio, coordinados en función.
Lo interesante no es solo que existan módulos, sino que cada módulo está dominado por un tipo específico de neurona. No todas hacen de todo.
Y cuando se aprende una nueva habilidad, estos módulos se expanden y se reconfiguran. El cerebro no “optimiza parámetros”: re-cablea la arquitectura.
En IA estamos pasando de modelos únicos y gigantes a sistemas de agentes especializados, donde cada agente hace bien una cosa y la inteligencia emerge de la coordinación, no de la centralización.
El cerebro parece haber llegado ahí primero. No hay una neurona “generalista” resolviéndolo todo.
Hay agentes neuronales especializados, conectados dinámicamente, que se reorganizan cuando cambia la tarea. Agente = Módulo?
Y esto es interesante traerlo a coalición, porque se ha denostado mucho la modularidad del cerebro... y tienen su punto, pero si creo que funciona como una sola unidad, pero que emerge de los módulos trabajando paralela y jerárquicamente...
Fuente:
https://t.co/4an5AJAy8B
Este colosal filamento galáctico no solo desafía las simulaciones cosmológicas actuales, sino que también ofrece nuevas pistas sobre cómo se transfiere el momento angular en la red cósmica y cómo nacen las galaxias. https://t.co/xRG0ptHof3
"Toda moral humana se encierra en esta sola frase: hacer a los demás tan felices como uno mismo desea serlo, y no causarles nunca un mal que no quisiéramos recibir. Estos son, amigo mío, los únicos principios que debemos seguir".
Marqués de Sade
📷Alfred Eisenstaedt