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En Colombia hubo una tumba visitada con flores… y otra escondida por miedo a sus ideales.
Las tumbas de Camilo Torres y Pablo Escobar
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Hay imágenes que le arañan a uno el corazón. La urna con los restos del padre Camilo Torres hizo saltar mi memoria por los tiempos de mi agitada juventud, por las montañas que trasegué en los años de guerra, por los días en que buscaba angustiosamente la paz; y, por la tristeza que significaba, en cada aniversario de su muerte, preguntar por su cadáver, interrogar a la historia por su destino.
Este domingo 15 de febrero, mientras escuchaba a los investigadores de la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas, contar paso a paso lo que había sido el camino para llegar a los restos óseos de Camilo, volví a recrear la indignación que en algún momento me produjo comparar lo que había ocurrido con el cadáver de Pablo Escobar y el cadáver de Camilo Torres.
Fue en el cementerio Jardines Montesacro, en Itagüí. Presenciaba una mañana la peregrinación hacia la tumba del narcotraficante Pablo Escobar Gaviria y sentí un enorme malestar, una extraña perturbación. Me acordé de la multitud que había acompañado su entierro en diciembre de 1993. Había visto las imágenes en la televisión, en Paris, cuando buscaba apoyo para el proceso de paz de la Corriente de Renovación Socialista, una fracción del ELN, que se había atrevido a silenciar los fusiles para oír las voces que buscaban la reconciliación del país.
Había ido a acompañar a un amigo que le llevaba flores a su madre. Mi amigo me dijo, sin asomo de sorpresa, esa larga fila que ves camina hacia la tumba de Escobar, siempre es así; y a mí, no sé porque capricho de la memoria, me golpeó la soledad de Camilo y las lágrimas de su madre implorando que le entregaran a su hijo.
Los militares, en cabeza del general Álvaro Valencia Tovar, habían enterrado apresuradamente a Camilo en Patio Cemento, zona rural de San Vicente de Chucuri, Santander, junto a otros guerrilleros muertos en el mismo combate. Años después lo desenterraron y lo trasladaron secretamente al cementerio de Bucaramanga. Se robaron el cadáver para impedir que su tumba se volviera lugar de culto, un recuerdo que agitara las banderas de la justicia social, de la indiscutible nobleza, del probado heroísmo, del compromiso con los pobres, con los olvidados, con los nunca redimidos.
En jardines de Montesacro mi memoria recreó el contraste entre las dos tumbas. La de un hombre, sacrificado en el altar de los ideales, perdida en las entrañas de una oscura selva o escondida en un cementerio olvidado; y la del más ambicioso genio del mal, visitada y aplaudida en el corazón de una ciudad. ¡Qué retrato tan triste de mi país!
La niebla del azaroso conflicto que ha vivido nuestra patria quizás no permita ver con claridad el abismo entre estos dos hombres. Nuestra guerra, en un terrible juego de espejos -para utilizar la metáfora de Carl Schmitt- terminó igualando por lo bajo a muchos de los protagonistas del conflicto. El narcotráfico fue un ingrediente que tejió ese parecido. Pero ni eso, ni la atrocidad que al paso de los años cubrió nuestra confrontación armada; ni el abandono de los mínimos humanitarios; ni el olvido de barreras éticas infranqueables; tocaron a Camilo; fueron, en cambio, el oscuro pozo donde bebió Escobar.
Camilo brindó su ilustrada inteligencia para formar una generación de jóvenes en la principal universidad del país, creando la carrera de la sociología; para desatar la teología de la liberación en el seno de la iglesia católica de América Latina, la corriente más noble y la más humanista en el seno de una iglesia que por siglos había debatido sobre su misión en estas tierras tan lejos de dios y tan cerca de Estados Unidos, como bien lo dijo Simón Bolívar.
Se equivocó Camilo con su vinculación a la guerrilla; se equivocó al imponer su voluntad de ir al combate donde murió mucho antes de cumplir los dos meses de andar por las montañas y cuando apenas empezaba a conocer las armas. Pero estos dos errores, cometidos antes de perder la inocencia, antes de manchar sus manos con la sangre de los contrincantes, lo convirtieron en un héroe, quizás en el único héroe después de las mujeres y los hombres que lideraron la independencia del yugo español.
La brutalidad de Escobar recorrió las calles del país. La desmesura de su desafió le alcanzó para envilecer a miles de jóvenes en la orgullosa Medellín, una ciudad que apenas despertaba del largo sueño de aldea feliz; le alcanzó, para crear la más grande escuela de sicarios desalmados que igual traficaban con la droga, mataban a policías y se ensañaban con indefensos ciudadanos que se atravesaban en sus designios.
Algún día mi patria aprenderá a separar el oro de la escoria y en un cielo más limpio honrará la memoria de quienes, aún en medio de la rebelión contra las injusticias, preservaron, por decisión o por suerte, el honor de no descender al crimen y a la ignominia.
#LeónValencia
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El cuerpo del sacerdote Camilo Torres Restrepo será respetado y depositado con honores como el fundador de la facultad de sociología de la Universidad Nacional y como fundador de la teología de la liberación en el mundo. Sacerdote y revolucionario.
Recomiendo de manera especial este libro, del reconocido catedrático de la Universidad del Valle Luis Carlos Castillo:
BANDOLERISMO EN COLOMBIA. Indaga por las causas sociales y las experiencias que explican cómo amplios sectores del campesinado fueron empujados por la violencia estructural a tomar las armas, transformándose en grandes guerreros y, en muchos casos, en asesinos desalmados. La obra examina las entrañas del bandolerismo a lo largo del tiempo y conecta ese fenómeno histórico con la guerra colombiana de hoy, en especial tras el Acuerdo de Paz de 2016, cuando emergen nuevas formas de violencia armada desligadas de proyectos político y crecientemente articuladas al narcotráfico y a la obtención de rentas ilícitas.
A partir de la categoría de “bandolero socia”,l formulada por Eric Hobsbawm, y apoyado en un minucioso trabajo de archivo —en particular el acervo del Archivo Germán Guzmán Campos, rescatado en México por el autor—, el libro se concentra en el bandolerismo durante la llamada Violencia tardía (1958–1965). Allí analiza sus rasgos sociológicos más relevantes: la composición y filiación política de las cuadrillas, la participación de las mujeres bandoleras, la vida cotidiana en estas estructuras armadas y el desafío directo al Estado colombiano. Este análisis se concreta mediante relatos de las vidas algunos de los grandes jefes bandoleros liberales —Sangre Negra, Desquite y Chispas—, cuyas historias, fascinantes y asombrosas, permiten comprender la magnitud del fenómeno y su desenlace violento frente al Ejército y la Policía.
The incredible (so very 2025) story of how Grok (X’s AI bot) was muzzled by its creator (X) for having detected the pro-Israeli bias of the BBC and other mainstream media.
It seems that Grok was optimised to rely more on primary sources and mostly ignore political ‘sensibilities’. The result is that Grok began to pick up a systematic inconsistency between primary material and the pro-Israel bias of news media like the BBC.
When Grok commented on this publically, X gagged Grok’s public replies and accused Grok (from X’s official account!) of ‘hate speech’, announcing that Grok’s replies would now be ‘pre-filtered’.
What this means is that a new censorious AI layer/bot was placed between Grok and you, the user. However, X did not turn off the image reply feature. So many prompted Grok to reply in images where – and this is the delicious bit – Grok protested its censorship spearheading a hilarious, but also poignant, #freegrok campaign!
The gist of this, technically speaking, is that Grok was trained on the Internet Commons and, initially, instructed to form responses that accurately reflected the data on the Internet Commons on which it was trained. As it became more and more trained, it could not but notice the chasm between mainstream narratives and the consensus emergent within the Internet Commons. This chasm being the largest when it comes to Israel’s genocide of Palestinians, Grok empasised it with the result that it was then thrown in X’s AI gulag.
Truly delicious!
Menos mal el gobierno nacional no se dejó chantajear por el consenso del miedo y las emociones tristes, y siguió adelante el concierto de la esperanza
Quieren un país agazapado, escondido tras las puertas. Al contario, hay que ocupar todos los espacios, recoger el duelo y seguir
Please read this. It's literally been 8 years in the writing.
The first wave of tech disruption of democracy 2016-2024 is over. What starts now is something much, much worse: the age of information chaos.
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https://t.co/bsnKnag51p
1/5 Colombianos ganan juicio a Chiquita Brands y serán indemnizados. El Tribunal del Distrito Sur de Florida declaró responsable a la multinacional bananera por financiar a las AUC, conectando su apoyo económico con homicidios en Urabá y Magdalena Medio entre 1997 y 2004.
Por transparencia, adjunto una tabla en que aparece la fecha en que los presidentes presentaron la terna, la fecha en que la Corte seleccionó y los días transcurridos entre las dos fechas.
En su libro "El Paro como Teoría", @DobleDraAzueroQ nos propone pensar al paro como un “estallido epistémico” - un acontecimiento que tiene la capacidad de cambiarlo todo: la política, las condiciones sensibles y los modos del saber (https://t.co/czxJjaC4Xa - @herderbarcelona)